Centro Cultural Tizón
Placentero viaje desde "Estación Pacheco"
Tuvo como invitados a Joaquín López y Pucho González, en una velada excepcional, conducida por Graciela Yazlle.

Haber sido invitados a "Estación Pacheco" (título del espectáculo) para muchos fue recorrer un repertorio exquisito, no habitual del cancionero folclórico argentino.

Fue el viernes con la voz de Mónica Pacheco el encuentro con su historia. La cantora propuso un camino imaginario en un tren imaginario que comenzó a andar en un lugar de sus recuerdos, donde ella estaba con su madre Lela, su papá Eduardo y "Jaime". Sí, Dávalos, ese maestro que supo tener de niña cuando vivía aún en Salta, un lujo que la marcó y por el cuál su v ida transcurrió cantando.

La velada contaba en el escenario con los hermanos Giles como músicos, Jorge en guitarra, y Ricardo en percusión, otro lujo más del que se puede hablar.

Graciela Yazlle, su amiga, fue la encargada de llevar con su voz narradora, el hilo del encuentro. Y entonces ella anunció la siguiente estación, donde esta vez el encuentro era con otra figura de alto vuelo, "Don Manuel" (J. Castilla), y es que sí, también él fue parte de su cotidianeidad en esa infancia llena de maestros con los que supo compartir. Eligió para este momento, interpretar por ejemplo, "La Palliri" de la autoría de este maestro.

Llegó entonces el momento del primer invitado al escenario. Ella lo anunció como su amigo, hermano, una gran voz, y encima su compoadre. Joaquín López, exquisito cantor si los hay de nuestra provincia (hoy también coordinador del Centro Cultural "Héctor Tizón"), subió para abrazarla en una escena en la que se denotó mucho cariño. Recién después de este momento, cantaron juntos "Donosa del carnaval".

Volvió a estar sola en el escenario que se presta amigable para este tipo de encuentros (el del Centro Cultural "Tizón"), y entregó con tanto sentimiento, "Zamba de la añoranza".Mónica canta contando, habla las letras con una forma que pareciera decírselas personalmente a cada oyente.

El recorrido de este tren que salió y volvió a "Estación Pacheco", siguió con "Elogio del viento".

Ella se olvida lo acordado con sus amigos músicos y su amiga conductora, pero no importa porque le queda bien, ella es así, "churita", agradable, querible a más no poder, y por eso Graciela se ríe, y adapta el guión que prepararon con tanto cuidado, a los deslices de la protagonista.

La siguiente estación llevó al público a los cerros, y alzó su cajita para coplear con su potente voz.

Una estación más allá se subió Pucho González, completando su manojo de lujos, en esta presentación que soñó. Cantaron juntos "Zamba del laurel", y luego ella lo dejó solo en el escenario para un tema más.

Emotivo, y con "La Ollera", se fue acercando el final, y a la salida un vino de honor para sellar el momento.