Hoy daremos por terminado nuestro recorrido por España, uno de los países con mayor productividad musical y cultural en Europa desde la Antigüedad y que ha dado la identidad musical en cierta forma a la música latinoamericana, allí donde se ha unido a la cultura indígena prehispánica.

 Debemos recordar que la música andina tal como la conocemos hoy, tiene elemento español sin lugar a dudas. Sin charango gran parte de la música de gran parte de América del Sur no existiría. Es un instrumento que deriva de un instrumento que vino con los conquistadores.

 Cuando “se encuentran estos dos mundos”, Europa a través de España y Portugal con América, la península ibérica venía de librar grandes batallas religiosas y lograr una pureza para su gusto y para el de otros, una asimilación y camuflaje cultural. No se puede olvidar que los árabes vivieron e n España casi ochocientos años y el flujo entre África y Asia hacia la península era muy corriente. También, como hemos visto en la columna de la semana pasada, los puertos del Mediterráneo generaban un contacto de España con los países con los que compartía ese mar tan cálido y lleno de historia.

 Los árabes tenían sus instrumentos y una música y poesía muy famosa. El instrumento típico árabe es el oud, más conocido en occidente como laúd. Es un instrumento que ganó un lugar en la música de las cortes reales durante el renacimiento, en especial en Italia y Francia.

 No así en España, donde la nueva cultura cristiana, blanca y occidental, quería hacer un borrón y cuenta nueva en los territorios ganados por la Reconquista.

 Es así que rechazan el laúd como instrumento solo y para acompañar el canto pero inventan un instrumento que tiene un sonido muy similar, pero con forma diferente: la vihuela.

Así, este instrumento que sólo fue utilizado en las cortes españolas y también usada por el pueblo, tuvo su exclusividad en España y parte en Italia en Europa.

 En cambio, con el desembarco de Occidente en el para ese entonces Nuevo Mundo, la vihuela vino junto con los instrumentos que los africanos, árabes y otros pueblos habían llevado a España. Así, vemos en el museo de Quito una de las pocas vihuelas restantes.

 En nuestro continente se reunieron entonces diversas fuentes culturales y musicales. Algunos instrumentos se adaptaron fácilmente a los ritmos y melodías ya existentes.

 Sobre todo, la vihuela es un instrumento que cayó en el olvido pero que en América Latina fue la forma inicial del charango, o quizás la guitarra barroca, muy usada en España también.

 De ese magnífico repertorio que se escribió durante el Renacimiento español podemos citar las obras de los vihuelistas como Alonso de Mudarra y su “Fantasía que contrahaze (con z, pues es español antiguo) el arpa“, las fantasías como las que Luys de Milán escribió para este hermoso instrumento. Pero también canciones que eran „hits“ o grandes éxitos en ésa época en Europa y que se las adaptaba para la vihuela para poderlas tocar y cantar en casa.

Es el caso de la “Canción del Emperador“, original del compo

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Sección Editorial

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