Galería: La mística natural del Parque Nacional Calilegua y Valle Grande

La diversidad natural que ostenta el departamento Valle Grande en toda su extensión es digna de admirar. Para ingresar al vasto departamento, primero hay que atravesar el imponente Parque Nacional Calilegua, geográficamente perteneciente al departamento Ledesma, pero que, de no ser por los límites físicos impuestos por el hombre, es difícil no confundir la región como “un todo”.

 

Sucede que a lo largo de la extensión de la ruta provincial 83, camino sinuoso y gran parte de cornisa, que conecta la mencionada reserva natural protegida con el pueblo de San Francisco, Valle Grande y Valle Colorado, entre otros, se pueden observar majestuosos paisajes donde predomina el verde de la extensa selva de pedemontana.

Tanto el Parque Nacional como el departamento Valle Grande en general, son considerados zonas núcleo de la Reserva de Biósfera de Yungas por su gran biodiversidad, que se puede observar a través de los distintos senderos que sirven para adentrarse en la selva de pedemontana, y facilitan el avistaje de las numerosas especies de aves que habitan la zona.

Las vertientes que florecen durante la primavera y el verano, y los arroyos y ríos que pueblan la región, también son protagonistas del vasto escenario. El río San Lorenzo que se puede ver rodeado de la verde vegetación desde el primer observatorio del Parque Nacional Calilegua; el río Jordán gracias al que se conforman las termas de Jordan, un lugar en ensueño, de aguas cálidas de color turquesa, de difícil acceso, aunque muy buscado por aquellos que practican trekking o son aficionados al turismo de aventura; y el río Sunchales, más los numerosos cauces de agua estacionales que, en muchos casos, conforman deslumbrantes cascadas, aportan lo suyo para hacer aún más destacable la visita.

Más allá del monolito que marca el fin del Parque Nacional Calilegua, en el que se lo destaca al exgobernador Alberto Iturbe, la ruta 83 continúa, aunque el color de la tierra tiende a ser más rojiza, la densa vegetación, y los árboles centenarios predominan. Las aguadas atraen el ganado bovino, por lo que toman la vía por su cuenta. Es por eso que, más allá de extremar las medidas de precaución por el camino de cornisa que se acentúa aún más, hay que estar atentos por la frecuente aparición de vacas, burros, y caballos sueltos, pastando.

El verde paisaje alrededor de la mencionada ruta solo se ve interrumpido por el serpenteante camino a Pampichuela, y los coloridos “murales” naturales, obras de arte que decoran las laderas de los cerros.

Valle Grande y el Parque Nacional Calilegua, pese a tener conexión directa con la Quebrada de Humahuaca a través de la localidad de Santa Ana por el denominado Camino del Inca, componen un destino completamente distinto, alternativo, de contacto directo con la naturaleza en estado virgen.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Sección Editorial

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