Utilizarán madera plástica reciclada en una carroza

Alumnos de la Escuela de Minas elaboran placas plásticas recicladas de la mano de la Fundación "Tinku" para su carroza. La organización inaugura así la primera producción de "madera plástica" destinada a la construcción y posteriormente fabricarán vajilla de vidrio reciclado y botellas para reutilizar, con lo que dan valor agregado a residuos inorgánicos.

Conscientes de la importancia del cuidado ambiental y de los beneficios del reciclaje, alumnos de la Escuela de Minas comenzaron a trabajar con la Fundación "Tinku" a partir de un proyecto que iniciaron los chicos de segundo año de Química denominado "Duro contra la basura" por el que fomentaron la separación de residuos en el colegio y la destinaron a la fundación.

"Ahora la Fundación nos da la posibilidad de que los chicos, aparte de conocer el proceso en una visita previa, puedan realizar el proceso porque se nos ocurrió hacer la parte del piso de la carroza con placas recicladas con las tapitas", explicó Viviana Armatta, docente de Microbiología y Taller de Organización de Gestión.

Armatta junto a María Laura Corregidor de Biología, y la preceptora Flavia Ibañez de la Escuela de Minas activaron la iniciativa con los chicos mediante una campaña en el colegio para juntar tapitas y botellas, y cuando lograron reunir una cantidad considerable llamaron a la entidad. Con ese material se fabricarán las placas, que les será útil por su fortaleza, ya que al tratarse de una carroza técnica suben constantemente para control de movimientos y se daña.

Al respecto, la referente de la Fundación "Tinku", Laura Sánchez explicó que las placas que van a fabricar que por ahora las llaman "madera plástica", son una composición de distintas resinas plásticas, además de otros componentes. Con ello le dan valor agregado a los residuos plásticos que les llegan de socios de la fundación. El proceso de fabricación comienza al moler el material recogido, se hace una mezcla de distintos materiales duros y se incorporan aditivos para lograr la consistencia y calidad necesaria, para luego llevarla al horno previa colocación de desmoldante.

Ese material supone una mezcla de residuos de tapitas de gaseosa, otros tipos de plásticos de caños de agua que son duros y el plástico técnico, de computadoras al ser un material que no se fabrica en el país.

La planta está ubicada en el barrio Sargento Cabral, y allí cuentan con una maquinaria que les permitirá fabricar la madera plástica y otra para la fábrica de vajilla de vidrio, todo en base a material descartado.

Prevén producir varios productos de gran tamaño y consistencia para la construcción, que podría llegar a reemplazar al durlock; y revestimiento para pisos y pared. "Entendemos que para el mes de diciembre vamos a estar vendiendo tanto los tableros de revestimiento plástico como la vajilla de vidrio reciclado", precisó.

Para llegar a la fabricación del material, la Fundación ya superó la etapa de certificaciones de calidad que están trabajando con asistencia del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti) Jujuy y Salta, y están transitando el proceso de patentamiento. Aspiran a que el proceso total culmine a fines de este año, de modo de poder salir a la venta.

Además trabajan desde hace ocho años en la selección de residuos y ahora para dar valor agregado, brindando empleo por lo que el proceso se autosostiene. Actualmente suman 18 empleados y prevén más a medida que habiliten la producción.

Los materiales y máquinas

Gran parte de lo que acopian en la Fundación “Tinku” es material reciclable de plástico y vidrio que supone el material de electrónicos, de computadoras y otros que se desechan. “Esto viene del retiro que hacemos, tenemos asociados a quienes les retiramos el material porque hacen separación en origen, y de todo el plástico que ellos juntan nosotros separamos los plásticos para esta industria”, explicó Laura Sánchez, su referente.

Los socios llaman a la fundación, se asocian y aportan 150 pesos al mes a modo de colaboración. Si se trata de organismos, escuelas y comercios, se asocian sin pagar y lo que aportan es la materia prima de la planta de reciclaje, donde apenas llega el material es clasificado y se saca a destino.

Las maquinarias, horno, pulidora, lavadora, etc. pudieron obtenerse mediante el aporte de organismos. En principio por la Fundación Holcim, que los capacitó para un subsidio denominado “Programas en red” y lograron cumplir los objetivos. Son los únicos argentinos elegidos para el programa, que les permitió obtener el dinero para el molino, horno, prensa y el sistema lavador de plástico.

Para el taller de vidrio y la máquina, lograron un subsidio importante del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, cuyos funcionarios los visitaron recientemente, el subsecretario de Economía Popular Mora y Araujo, Agustín Mastanchuli referente de Manos a la Obra, y el de trabajo local. “Estaban exultantes porque quieren llevar esto a todo el país, porque esto es generador de empleo y cuida el ambiente, es muy importante y lo entendían. Juntaron a todo el grupo y les dieron mucho impulso a nuestra gente porque este trabajo a veces no se visibiliza”, explicó Sánchez.

Mientras, los gastos los afrontan mediante el proceso, pero sólo necesitan aportes para compra de maquinarias y vehículo.

 

Estiman que en octubre el taller de vidrio será una realidad

La Fundación “Tinku” montó en su planta un taller de vidrio para fabricar vajilla de ese material reciclado, con un horno que adaptó la misma fábrica para ampliar la capacidad, una trituradora y una lavadora, así como herramientas para el proceso de corte.

El retraso en el inicio de la producción se dio porque la máquina les llegó dañada, y están trabajando para reunir el dinero destinado al arreglo y poder comenzar la producción. Estiman que en octubre podrán lograrlo y comenzar a producir la vajilla de vidrio reciclado.

Cuentan con herramientas para hacer cortes de buena calidad, una pulidora de vidrio, con la que trabajarán en el proceso de fabricación con altas temperaturas que durará alrededor de 24 horas. Esperan comenzar a prueba y error.

Mientras que continúan capacitando a todo el personal de modo que pueda tener formación para trabajar tanto en la planta de madera plástica como en la de vidrio y poder trabajar en cualquiera de las etapas.

El proceso industrial de vidrio es más trabajoso, por lo que continúan formándose. Mientras que instaron a sus asociados a aportar vidrios residuales, planos (de ventanas) y de botellas, porque ahora pueden retomar el acopio que habían suspendido para no desbordar la capacidad de la planta. También prevén poder vender botellas reutilizadas, que deben ser del día o la semana, y ya cuentan con una máquina lavadora fabricada en Jujuy por la Cooperativa Metal NOA. Apuntan al sector vitivinícola y cervecero.

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