Una cuestión remanida presentada con humor

Héctor y Omar son hermanos, y eso los une para siempre, cuando luchan por mantener la tradición, y cuando se traicionan porque el encanto de la modernidad y la globalización suele doblegar con el tiempo a una parte de esta realidad. La Rosa Teatro eligió la obra "La canción del camino viejo" para llevarla a escena, y el estreno ocurrió días atrás, en la sala "Martín Raúl Galán" del teatro Mitre, con dos funciones. El texto es de Miguel de Ancho, Francisco de Jesús y Severo Callasi, y tuvo su versión en Jujuy con las actuaciones de Gabriel Guzmán y Nelson Calapiña, dirigidos por Germán Romano.

 

Cuqui representa a esa parte de la sociedad que se deja tentar, y Titi es quien es capaz de entregar su vida por mantener la dignidad.

Es un argumento algo remanido el de la resistencia por mantener la identidad y la artesanía de los días, ante la invasión de grandes firmas, grandes movimientos, modas y otras cuestiones que se meten en el día a día, y en el ambiente más panorámico de nuestra existencia.

Esa historia de dos hermanos que están a cargo de la gomería que les dejó su padre fallecido, y que desde que se inauguró una autopista ha perdido su popularidad y su progreso económico, es la historia de nuestro mundo, de nuestro país y de nuestra provincia (en tiempos en que se plantea entre otras la discusión sobre el ingreso de Uber, por ejemplo a Jujuy).

La polémica es siempre entre mantener y conservar los esfuerzos artesanales y el laburo individual de lazos más afectivos que económicos, en una sociedad que se mantiene con su cultura; y acceder a la modernidad que se presenta como insoslayable.

Las facilidades, las masividades, las comodidades, tientan, y entonces surge el discurso filosófico y emocional sobre lo que debe ser y lo que definitivamente parece que será nomás.

La puesta jujeña suma al trabajo actoral de gran comicidad de esta dupla, una escenografía sencilla que con algunos detalles ambienta en Jujuy. Uno de ellos es la foto del "Burrito" Ortega, como un premio en la gomería. En ella está el ídolo futbolero de la ciudad de Libertador, con el padre de los hermanos Tabaloni, Héctor o Cuqui (interpretado por Calapiña) y Omar o Titi (interpretado por Guzmán).

Con mucho de humor opero con un final dramático, la obra divierte y reflexiona una vez más sobre esta realidad, poniendo el acento entre lo legal, lo comercial, los sueños, la identidad, los intereses mayoritarios o los individuales, etc. Un dato a destacar es que ambas funciones se hicieron a la gorra, y de alguna manera la discusión de la obra baja de las tablas, en las palabras del director Romano, quien explicó que se trata de mantener y resistirá a través del arte a la realidad económica que nos toca transitar. "Cuando todos los precios suben, nosotros bajamos", invitando a que el que pueda colabore con lo que considere y pueda al final de la puesta, y el que no, "es nuestro invitado", aseguró. Con todo, esta nueva producción de La Rosa Teatro es sin dudas una buena propuesta para el público local.

Y además...

Otra de las producciones de La Rosa Teatro se encuentra en estos momentos de gira por Santa Fe y Buenos Aires. Anoche se presentó en el Teatro Caras y Caretas de Rosario “Medio pueblo”, interpretada en forma unipersonal por Germán Romano. La obra de Martín Giner ya estuvo en el exterior (Chile, México y Uruguay), y en el marco de esta nueva gira, este miércoles llega a Espacio Sísmico de Almagro, para el Festival Efímero de Teatro Independiente (Feti).
 

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