EL Pulso de la Semana
Pasamos agosto... pero seguimos en terapia intensiva

El histórico líder de la UCD, don Álvaro Alsogaray, inmortalizó la frase: "Hay que pasar el invierno". Con ella, inauguraba un período de ajuste en medio de otra crisis económica, en 1959, siendo ministro de Economía de Frondizi. Gobernaba Jujuy el doctor Horacio Guzmán, representando a la Unión Cívica Radical Intransigente. A pesar del calibre de estadista y desarrollista de don Arturo, se recuerda la gestión de su ministro como una etapa antiobrera y antipopular, sometida al Fondo Monetario. Precisamente cuando convocó a "pasar el invierno" agregó que "gracias al préstamo que el FMI le hizo a la Argentina, apenas se podrán pagar los sueldos de la administración pública". Fue en agosto de 1988, cuando otro ministro de Economía, Juan Vital Sourrouille, designado por don Raúl Alfonsín, y respaldado por el equipo que se presentaba como el mejor en la historia (José Machinea, Mario Brodersohn y Adolfo Canitrot) lanzaban el Plan Primavera, desesperado intento por frenar la inflación galopante y tratar de reactivar la economía, mientras se caía el Plan Austral que había tenido un efímero éxito. En Jujuy era gobernador Ricardo José Manuel De Aparici del Partido Justicialista. Llegó Carlos Saúl Menem y ensayó la convertibilidad, de la mano del superministro Domingo Felipe Cavallo, -ése sí fue un superministro que tuvo que ser desalojado al opacar la conducción del presidente-. Ese plan fue en invierno de 1991 y su objetivo principal fue vencer la hiperinflación y pagar las deudas, en búsqueda de adaptar la economía nacional al mundo poscaída del Muro de Berlín. Gobernaba Jujuy Roberto Rubén Domínguez del Partido Justicialista. Y se recuerda como la era del 1 a 1 por la paridad peso-dólar, verano ficticio en el invierno de 1991, que estalló por el aire recién diez años después, desgastado y con el país quebrado.

Historias siglo XXI

Los años y los planes fueron pasando, el radical Fernando De la Rúa intentó un megacanje de deuda, otra vez de la mano del ministro Cavallo, para reforzar otro superpréstamo de 40.000 millones de dólares del FMI, con el que se aseguraba que Argentina iba a "blindar" su economía para superar la aguda crisis. Gobernaba Jujuy Eduardo Alfredo Fellner, del PJ. Saltando hasta hoy, el presidente Eduardo Duhalde (PJ) sucedió a De la Rúa luego de los once días críticos del 2001 cuando hubo cinco jefes del PE (De la Rúa, Adolfo Rodríguez Saá, Ramón Puerta, Eduardo Camaño y Duhalde) y con sus ministros Jorge Remes Lenicov y Roberto Lavagna, logró zafar de la convertibilidad y estabilizar la economía. Entregó el poder (literalmente) a Néstor Carlos Kirchner (2003) que luego lo entregó (literalmente) a su esposa Cristina Elisabet Fernández (2007), en lo que ahora se recordará como la era de los subsidios, los bolsones y supuestamente de la corrupción organizada más gigantesca. En Jujuy gobernaron Eduardo Fellner y Walter Basilio Barrionuevo. El veloz racconto histórico es simplemente para evocar que en los últimos sesenta años, nuestro país, y Jujuy, obviamente también sufrieron crisis, inflación, hiperinflación, cambios de moneda, corralitos, corralones, convertibilidad, canjes, megacanjes de deuda, cepos cambiarios, diversos auxilios (salvavidas de plomo) del FMI, y cíclicamente, por una u otra razón, la historia se repite, cada vez con más crueldad. La síntesis de los errores, la corrupción, y los esfuerzos del pueblo argentino y jujeño, puede quedar patentizada en aquella frase, que en otra de las crisis, lanzó descorazonado en un momento de sinceridad, otro ministro de Economía que no pudo torcer el brazo de la historia: "Les hablé con el corazón y me respondieron con el bolsillo". La frase fue pronunciada por el ministro de Economía, Juan Carlos Pugliese, durante el gobierno de Alfonsín, en febrero de 1989, en oportunidad de una corrida cambiaria, en la cual los exportadores no liquidaban sus divisas, la inflación devoraba los salarios y el aparato productivo estaba tan frenado que agudizaron una crisis que terminaría en una hiperinflación y en la salida adelantada del Dr. Alfonsín del gobierno. De Alsogaray a Nicolás Dujovne todo es igual. Es como la misma obra de teatro representada por distintos elencos. El mismo libreto, y ojalá que no sea esta vez el mismo final. En Jujuy, tenemos otro dicho: "Hay que pasar agosto", el mes bravo, el del aciago viento Norte, el del calor traicionero. Ya estamos en septiembre, pero, los jujeños, como el resto del país, seguimos con la economía, los proyectos y el ánimo en terapia intensiva. Como se vio, cada gobernador provincial en las diferentes épocas, nunca tuvo el camino fácil. Y tampoco tuvo nunca demasiada influencia en las grandes decisiones de la vida nacional. Ayer fue don Horacio Guzmán, hoy es Gerardo Morales, y en el medio, tantos otros con excelentes intenciones, pero dependiendo siempre de los que contestan con el bolsillo. Hoy Cambiemos buscará evitar que se repita la historia.

Nombres y achiques

Al menos doce ministerios desaparecerán. Algunos se convertirán en Secretarías y quedarán subsumidos en otras carteras. El todopoderoso jefe de gabinete Marcos Peña perderá potencia -se irán sus vicejefes Lopetegui y Quintana, sindicados como monjes negros del gabinete- aunque seguirá protegido por el Presidente. El ministro Dujovne, desgastado y poco creíble ("ofreció" su renuncia ayer), tiene respirándole en la nuca el posible retorno de Carlos Melconian -extitular del Banco Nación- y pareciera que otro economista Alfonso Prat-Gay llegaría a la Cancillería. Esta mañana amanecían firmes Rogelio Frigerio, Dante Sica, Carolina Stanley, Guillermo Dietrich, Javier Iguacel y Alejandro Finocchiaro. El tema es que si se trata de dar una señal de achicamiento y austeridad, no deberá quedar ese gesto en la salida de un puñado de nombres, sino en desarmar las enormes estructuras montadas detrás de cada uno de ellos. El modelo, decían ayer en Olivos, será propuesto para ser imitado en cada provincia, especialmente a las del mismo signo político, donde el crecimiento de las plantas de funcionarios rodeados de nuevos elencos, muchas veces sobreabundantes, es exponencial e irritante. ¿Qué hará el GM en Jujuy?

Una situación no se puede soslayar: las febriles reuniones del finde, fueron del macrismo de paladar negro, sin participación activa de sus socios radicales o de la Coalición Cívica. Tampoco abrieron mucho el juego ni a Rogelio Frigerio o Emilio Monzó, outsiders y piezas claves del Gobierno. A la UCR la convocaban ayer para notificarla de los cambios y a Lilita Carrió la mantuvieron informada mediante la delicadeza de llamadas telefónicas. El PRO, más aislado que nunca y en el peor momento, vuelve a cerrarse a compartir las decisiones de gobierno con quienes le prestaron poder político, nombres, territorialidad e historia para llegar al poder. Quizás, solamente Ernesto Sanz -el radical que nunca debió haber declinado su candidatura a presidente de la Nación- sea convocado para ser ministro de Defensa. Se debe recordar que Sanz fue uno de los grandes soportes de la Alianza con el PRO en aquella convención radical de Gualeguaychú, donde el principal opositor al acuerdo fue Gerardo Morales. “En eso también tenía razón el GM”, decía un histórico rojiblanco en el mentidero del centro mientras apuraba un cortado. “Sí, pero si no se armaba esa alianza, teníamos a los K para cien años”, le recordó un correligionario. Pero para no perder la punta del diálogo, el primero le retrucó: “Sí, es verdad... pero mirá cómo nos pagan”. Todos piensan hoy qué pasaría si en Jujuy, el GM recuerda su antigua posición política e ideológica y planta bandera. 

El peronismo duda...

Mientras tanto los K y su jefa CEFK (acosada por la Justicia cada día más) quedan en un cono de sombra desde el que sigue denostando a Macri, como si recién llegasen de otro planeta, ajenos e inocentes de todo. El peronismo “racional” (Pichetto, Schiaretti, Urtubey, Manzur, Duhalde) con Massa prácticamente incorporado, analizan ayudar, pero les produce urticaria colaborar con un gobierno que desoyó advertencias, ninguneó aportes y terminó casi suicidándose. “Lo único que falta es que lo ayudemos a relegirse”, dicen poniendo el freno de mano. Todos ellos más la liga de gobernadores peronistas saben que cobrarán importancia máxima cuando Macri desespere por aprobar el Presupuesto 2019. Algo que ni siquiera gobernadores de Cambiemos tienen claro todavía. 

Medidas del ajuste

Mientras tanto, hoy, el ministro Dujovne anunciará medidas para resucitar un plan agotado. Nadie espera otra cosa que no sean más recortes, un freno a la baja de las retenciones a las exportaciones del campo, lo que es lisa y llanamente un impuesto a la producción y un enfrentamiento con la Sociedad Rural y la mesa de enlace, pero que se torna imprescindible en la acción de los bomberos frente al incendio. Aquí también vale recordarlo, el GM tenía razón. También habrá alguna otra suba de impuestos, como al turismo, en los pasajes y compras en el exterior. Y la renovada idea del “presupuesto con déficit cero”, una utopía que cada tanto revive. Después de los anuncios, el ministro viajará a EEUU para avanzar con el FMI en el envío adelantado de fondos del crédito acordado. Los mismos que anunció el presidente Mauricio Macri, en un fallido intento por calmar a las fieras que terminó con una corrida cambiaria violenta. Todos en el gabinete, hasta Jaime Durán Barba, culparon al Presidente por la decisión de emitir ese mensaje en un video de un minuto y medio. Rara forma de lavarse las manos. Se lavaron las manos frente al único líder que queda en el Gobierno, capaz de poner la espalda para resistir la crisis. Mauricio Macri -dicen informes amigos desde Olivos- sintió por primera vez la horrible intensidad de la ingratitud y la soledad del mando. Y su indignación forma parte de muchos de los cambios en marcha. 

Las subas y las alarmas

Mientras, seguirá intensamente el diálogo entre el Gobierno y los mercados, monitoreado por el Fondo Monetario. Por ahora, el dólar a $39,06 es una bomba que espera los anuncios, las tasas al 60% hasta diciembre son un corset a la producción, el riesgo país a más de 730 puntos nos borra del escenario mundial y el Euro a $50 y el Real a $10,30, dejan en claro que los vaivenes de la economía internacional son muy graves, sólo en Argentina. Las naftas ya subieron sin avisar, la energía eléctrica avisará, las prepagas también, y la nueva tarifa del gas se discutirá mañana en audiencia pública. Alarmó en Jujuy que algunos supermercados comenzaron a retacear ostensiblemente la reposición de mercadería en las góndolas y algunos corralones clausuraron la venta de hierro y cemento hasta nuevo aviso. A ello se sumó la “picardía” de un par de imbéciles que por las redes sociales comenzaron a tratar de intimidar a la población informando sobre supuestas convocatorias a saqueos y difundiendo videos de los saqueos reales del 2011 como si fuesen actuales. El Ministerio de Seguridad actuó rápida y correctamente, los identificó y los detuvo. Paralelamente por precaución dispuso guardias de infantería policial en comercios locales. Mucha gente creyó que era un despliegue exagerado, sin embargo, fueron preferibles esos operativos de prevención y disuasión, antes que hubiese cualquier intento de vandalismo y la policía no los estuviese esperando lista para actuar. 

Otros temas

En medio de los escándalos, se formalizó la venta del Ingenio La Esperanza. Omar Leal, CEO de Omega Energy y Alesa, prácticamente recibieron un regalo por la forma, la extensión de los plazos y las obligaciones que tendrán como compradores. De los 86 millones de dólares al contado cacareados en diciembre del 2017 a una extensa y laxa financiación a partir de octubre del 2018, y durante seis años, sólo quedan como saldo positivo el ingenio produciendo y 600 puestos de trabajo en pie. Pero debe ser lo mejor que se pudo lograr.

Los gremios estatales de Jujuy están en una tensa espera. Exigen urgentes reuniones para pelear su recomposición salarial, algo que aparece lejano, difícil, y a la vez impostergable

La “Megacausa” que se llevará a Comodoro Py la Justicia Federal, recayó por sorteo en el Juzgado de Julián Ercolini, el mismo que encarceló al empresario K Cristóbal López, y que ahora se tomará unos días para analizar si acepta la causa. Si lo hace -todo hace suponer que sí- allí partirán los voluminosos cuerpos de los expedientes y la historia política reciente del exgobernador Eduardo Fellner, sus funcionarios, y los contactos con José López, Germán Nivello y los equipos de la Secretaría de Vivienda y las relaciones con la Tupac Amaru, de resultas de las cuales supuestamente desaparecieron más de 1.300 millones de pesos que debieron haber invertido en construcción de viviendas.

La señora Milagro Sala, en tanto, salió de alta de su internación y protagonizó un bochornoso episodio en la audiencia de la causa “Pibes Villeros”. Obtuvo dos resultados: que el Tribunal la expulse de las audiencias, y que cierta adhesión popular que había generado su delicado estado de salud se evapore con sus actitudes irritantes y de mal gusto. La defensa solicitó que pueda volver a presenciar los trámites de las audiencias que seguirán como estaban previstas. 

Ya pasamos agosto. Pero las amenazas siguen. Aunque la pobreza supera el 34%, siguen en pie las esperanzas y la certeza de haber superado