"El boxeo me hizo creer en mí"

-¿Cómo nació tu pasión por el boxeo?

-En el peor momento de mi vida me marcó mi destino. Si vuelvo cinco años atrás, nunca me hubiese imaginado que iba a ser boxeadora. Hubo un quiebre en mi familia, la empezamos a pasar muy mal económicamente. Mi papá se enfermó.

-¿Y qué pasó?

-Comencé a ir al gimnasio. Tenía el estereotipo de pensar que no iba a boxear porque me iban a estropear la nariz, desarrollarías brazos y no me gustaba la idea. No era de señoritas, pensaba. Pero una prima que vivía en Malvinas me comentó que había un gimnasio allí, que era de acceso gratuito, y me propuso ir. Empezamos y también arrancó la locura de ir a diario a Malvinas. Vivo en Alto Comedero. Es una hora de ida y otra vuelta.

-Pero es diferente entrenar a subirse a un cuadrilátero y combatir, ¿qué pensaste en el momento previo a tu primera pelea?

-Tenía un miedo bárbaro. Siempre fui muy tímida. Tenía miedo a la gente y no por los golpes que podría recibir. No podía ni mirar al público. Hoy por hoy, cambió todo. Ahora miro a la gente, saludo, sonrió. Por suerte pude cambiar. Es que el boxeo, además de todo lo que me da, me brindó confianza, seguridad y me hizo creer en mí misma.

-En tu récord de peleas sólo perdiste tres, siendo una muy buena marca pensando en el futuro.

-Las tres derrotas fueron en combates internacionales. Igual, creo que hice pocas peleas. Perdí mucho tiempo y no me metí de lleno en el inicio en el boxeo. Me costaba muchísimo aprender y me daba bronca. Llegaban las chicas y sacaban los golpes básicos en un día. Y yo estaba meses tratando de aprender. Me dediqué a los estudios y dejaba de un lado el deporte, pero siempre volvía al gimnasio.

-¿Existe la suerte en este deporte?

-Para mí, no. Sí existe el esfuerzo, que lleva al éxito.

-¿Cómo te definís?

-Soy una boxeadora prolija, que tengo una linda línea y pego fuerte.

-¿Cuesta todavía sacar el estigma que el boxeo es una actividad exclusivamente de hombres?

-Cuesta. También estaba la idea que no iba a poder. Te conté que a mí me costaba más que a todos aprender. Hoy no tan sólo puedo, sino que doy más cada vez.

-¿Y qué implica dar más?

-Esforzarse siempre, no bajar los brazos. No sueño en el día del mañana ser campeona del mundo o ganar títulos o hacer dinero. Mi sueño es seguir en este deporte, hacer lo mejor que se pueda y viajar por el mundo. Conocer y que me conozcan como deportista. Los cinturones vendrán de la mano de los resultados y siempre de la mano del "Profe" Daniel Miranda.

-¿Cuánto tiene que ver Miranda, el histórico entrenador de boxeo, en esta historia?

-Mucho. Nunca le conté los problemas a él. Pero de algún modo los supo y se dio cuenta. Me agarró la mano y nunca más me la soltó. Y con el "Pato" Miranda también aprendo, charlamos, hacemos bromas. Ellos son mi familia.

-Existe un mayor crecimiento en el pugilato femenino, tanto a nivel nacional como internacional.

-Veo todos los fines de semana boxeo femenino por televisión y siempre surge un nombre nuevo. Digo voy a estudiar a las colegas de mi categoría, pero son muchas. En el amateurismo estoy en la división hasta 60 kilos, pero tendría que bajar hasta los 57 para competir en el profesionalismo en categoría pluma. Me encantaría dedicarme el cien por ciento al boxeo. Me gusta llegar bien a cada pelea, fuerte y seguir creciendo.

-¿Cuál es tu meta inmediata?

-Terminar bien el año. Vivo el presente. Me levanto pensando que debo alimentarme bien para rendir en el entrenamiento y descansar bien a la noche. Estudio enfermería. Salgo del instituto, llego a mi casa y descanso. Luego al gimnasio. Estoy un poco desconectada de todo, pero es el estilo de vida que elegí.

-¿Qué dicen tus compañeras de enfermería sobre tu actividad deportiva?

-Algunas dicen que estoy reloca (risas). Es que fui a determinadas clases o a las prácticas profesionales con el ojo morado, como lo tengo ahora, o el labio partido. Hubo profesores que me hablaron pensando otra cosa.

-¿Pensaron que se trata de violencia de género?

-Claro, estaban preocupados. Pero les dije que practicaba boxeo y que también pego, y fuerte. Tengo que amigas que me admiran porque saben que no es para cualquiera este deporte. Otras me dicen que debo hacer como un hobby nomás, pero yo sé lo que quiero para mí.

-Igual, es muy sacrificado...

-Sí, al principio me costó. Era dejar todo de lado. Paseos, siestas, cumpleaños e ir a entrenar. Cuesta que otros lo entiendan así. Entonces, sé con quiénes sí y quiénes no transitar en la vida. Después cuando subo a pelear, en el ring, estoy sola. Nadie sabe lo tan importante que es para mí perder un día de entrenamiento.

-Y olvidarse de ir a un boliche...

-Antes, se burlaban de mí. Me decían la aburrida o la marginada del grupo. Porque las chicas salían de clases se iban a algún bar y yo no. Me incomodaba la situación. Pero nunca me molestó ni me lamento, porque tengo claro lo quiero. Sé lo bien que me hace el boxeo. Entonces, debo estar descansada para rendir en el entrenamiento. En caso contrario, esa noche me la pasaré pensando qué hice mal. En ese sentido, mi vida siempre fue ordenada y disciplinada. Nunca me costó.

Ganó al tenerlo en el rincón

Carabajal también se refirió al apoyo que necesita la disciplina. “Me pasó de viajar a competir a nivel internacional, pelear con chicas de primer nivel y fuimos subcampeonas con el seleccionado. Al llegar a Jujuy ni un triste saludo. Entonces, me empecé a dar cuenta lo que implica no tener el apoyo. Es que yo siempre me pagué el colectivo para ir al gimnasio y me banco mis gastos que demanda el boxeo. Pero te das cuenta que sí hace falta el apoyo cuando los elementos del gimnasio se van rompiendo y no se reponen. Hace cinco años que solicité la beca y recién este año me la dieron. Siempre fui una deportista en competencia y ahora tengo la colaboración del Estado”, sostuvo.

Mientras sobre su prima y campeona del mundo, Brenda Carabajal, coincidió que es un ejemplo a seguir, pero aclaró que “cada uno sigue su propio camino. A Brenda la admiro un montón porque es jujeña y se hizo boxeadora con el "Profe" Miranda. La veo combatir y veo toda la enseñanza de Daniel volcada en ella. Para mí, el "Profe" es la razón por la que estoy boxeando y sólo lo haré con él. Me conoce mejor que nadie, algo que me da confianza a la hora de salir a pelear. Siempre le digo cada vez que subo al cuadrilátero: "Ya gané al tenerte en el rincón"”.
Finalmente, al ser consultada sobre qué es el boxeo en su vida, fue contundente: “Es hoy mi destino, el rumbo que elegí. El boxeo me dio todo y yo le voy devolviendo de a poco”, cerró.

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