La vigente profecía del General

Corría noviembre del año 1972 y el general Juan Domingo Perón venía volando desde España hacia la Argentina, en el regreso después de 18 años de un exilio que terminó en la residencia de Puerta de Hierro en Madrid. Mientras la nave se deslizaba hacia el sur, el expresidente dio a un periodista español una entrevista que marcaría definiciones, con la fuerza de una profecía. Le preguntó cómo visualizaba el panorama político, y Perón respondió: "Mire, en Argentina hay un 30% de radicales, lo que ustedes entienden por liberales; un 30% de conservadores y otro tanto de socialistas". "Y entonces, ¿dónde están los peronistas?", repreguntó el periodista. "Ah... no... peronistas somos todos!", profetizó el león herbívoro que se preparaba para ser presidente una vez más.

Tras 47 años un breve análisis de la anécdota le asigna hoy el carácter de profecía cumplida. Con diferentes matices, nuestro país, siguió con los tres tercios hasta hace poco: el peronismo, el kirchnerismo, y otro tercio donde se congregaban los indecisos, los extremos de izquierda y derecha. Los gobiernos que despreciaron al peronismo o lo enfrentaron les fue mal. Y como la historia se regodea siendo cíclica, hoy, el Frente de Todos, busca arrimarse a los dos tercios con la fórmula de Fernández y Fernández, convertida en opción mayoritaria y cada día más consolidada después de las Paso. El Frente Juntos por el Cambio, el PRO aliado con la UCR y la Coalición Cívica, ya había incorporado a peronistas top como Emilio Monzó y Rogelio Frigerio, ahora apeló al justicialismo "moderado" a través de Miguel Pichetto, prestigioso senador del PJ enfrentado al kirchnerismo, buscando seducir peronistas, para presentar batalla con mejores expectativas. El Frente Consenso Federal de Roberto Lavagna y Juan Urtubey, ambos peronistas, es otra opción dentro del mismo espectro. En este abanico -por lejos-, ya hay más de dos tercios de peronismo -con sus matices- caminando por la Argentina. Atrás quedaron la Izquierda muy izquierda y la Derecha muy derecha, de Nicolás Del Caño, José Luis Espert y Juan Gómez Centurión. Más allá de los resultados que cada estrategia electoral le rinda a sus protagonistas, quien puede negar la sentencia de Perón: "Ah... no... peronistas somos todos".

En Jujuy se debe reconocer que la UCR, o Gerardo Morales por enfocar mejor, quizá haya asumido allá por el 2007 cuando fue compañero de la fórmula presidencial que encabezó Roberto Lavagna (en la Concertación UNA), que había que comenzar a forjar una alianza con sectores del justicialismo. En el 2015 encontró la "pata peronista" en quien sería su vicegobernador, el diputado nacional (mc) Carlos Haquim, con quien consolidaron Cambia Jujuy, y sumando el impacto causado en los jujeños, más los errores de un justicialismo esclerosado y la promesa del diseño de una política del nuevo orden, terminaron instalando en el gobierno el proyecto de la fusión, radical/peronista. Le costó al PJ recuperarse, padeció el doloroso desalojo temporal de su sede, conflictos judiciales y hasta una intervención. Pero finalmente logró rearmarse, restablecer su conducción local, transitar una interna que lo depositó en el podio en la elección provincial, y luego ganar en las Paso de manera contundente. Cambiemos, logró retener la gobernación, ayudado precisamente por un importante aporte de los socios peronistas, algo que sin embargo ya no pudo repetir en las Paso. El PJ jujeño ya estaba fuerte y el empuje nacional lo posicionaba ganador indiscutible. Ahora, en las elecciones generales, los Juntos por el Cambio vuelven a esperar la ayudita de los amigos peronistas; el Frente Consenso Federal vuelve a hablar desde el peronismo con la legitimidad histórica, y el Partido Justicialista jujeño en el Frente de Todos siente que el peronismo ya no volverá a abandonar la senda del triunfo y actúa en consecuencia. La izquierda que también disfrutó brevemente del voto de miles de peronistas enojados, todavía sueña retenerlos -al menos en parte- y la derecha en Jujuy, casi no halla un nicho donde vivir. Cómo no reconocer el protagonismo del justicialismo, si todos parecen necesitarlo, buscando alianzas, o recogiendo a sus desencantados. En este panorama, reaparece la sentencia del General: "Ah...no... peronistas somos todos".

El caso es qué ocurrirá hacia adelante. El GM siempre capaz de ver debajo del agua (ya probó que se anticipa a las crisis), recibió hace días a su candidato a vicepresidente Miguel Pichetto como un amigo dilecto con el que compartió tiempos importantes del Senado, Lo atendió con el afecto que se dispensa a un correligionario, y en un nutrido acto, aunque no cantó la Marchita, se animó sonriente a saludar con los dos dedos en "V". Hoy recibe a su candidato Mauricio Macri, en uno de los últimos capítulos de la marcha del "Si se puede". Al GM le interesa especialmente por dos razones: la primera, obviamente, acompañar el sueño de dar vuelta los números de las Paso nacionales. La segunda, el desvelo por cambiar los números de las Paso provinciales. Aquella le permitiría cuatro años de cierta serenidad en la gestión; ésta, recuperar la hegemonía provincial que tambaleó en Agosto. Fiel a su estilo, y aunque es un radical puro y neto, GM nunca perdió el diálogo con peronistas como Sergio Massa, un socio importante en el armado de F&F, y con varios legisladores peronistas que tal vez le tiendan puentes en el camino de San Martín 450 a Balcarce 50. Y tal vez estas buenas migas le amortigüen encontronazos que se producirían con La Cámpora y con otros sectores duros de un eventual gobierno de F&F, a los que el GM nunca dudó en atacar con dureza. Si sus sueños se cumplieran, habría un plus para el GM: le pavimentarían la ruta a su aspiración de llegar a la presidencia de la UCR nacional, quedaría al alcance de su gran capacidad de rosca, dentro del centenario partido.

El Peronismo de Jujuy, por fin (hace horas!) pudo soltar el freno de mano de su fórmula uno y acelerar a pleno. La Cámara Nacional Electoral debió optar por la lógica (y la razonabilidad) y aprobar la lista surgida del sistema D'Hont. Carolina Moisés quien reniega cuando se la encasilla en el moisesísmo, Julio Ferreyra, un candidato siempre sorprendente que irrumpió en la escena política casi como un outsider y Luciana Santillán, del ala izquierda del Justicialismo, son los nombres que en seis días más buscarán repetir el éxito del 11-A. Y con ellos, renacidos, juntos los sectores del peronismo marcharán por la cabeza del macrismo, apasionados o tibios, unos por conveniencia, otros por principios, fanáticos o moderados, por sentimientos y esperanzas. En el acto del 17 todos ya creyeron oír las campanas de la victoria.

Como sea, y sin menospreciar a las otras fuerzas actuantes, se debe reconocer que en todos los ámbitos políticos de Jujuy y del país, hay peronismo. De centro, de izquierda o derecha, desde los clásicos dinosaurios a los flamantes centenials. Y todos, desafiando el fin de las ideologías, revalidan la profecía del general, -rebosante de ácido humor y visionaria picardía-: "Ah...no... peronistas somos todos".

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