Lo peor: enrarecer el clima en la transición

Fue todo una pantomima. Mauricio y Alberto, movilizados por la alegría del triunfo y por no retirarse del Gobierno apaleado respectivamente, desayunaron juntos aquel lunes 28, y sonrientes se estrecharon las manos. Todos creímos que llegaba la calma, la razonabilidad. El entendimiento aún en las diferencias. Fue una espantosa mentira que duró lo que dura la promesa del eterno amor de un adolescente. Alberto inició ese mismo día una dualidad de discursos y mensajes para congraciarse con Dios y con el diablo, que siguen in crescendo con flagrantes indefiniciones y fomentando el desconcierto. Y remató diciendo que Mauricio se va entre engaños y mentiras. Mauricio desechó continuar con la transición consensuada y entregará un informe de gestión en un decreto que -obviamente- se utilizará en su contra o en el mejor de los casos tendrá destino de papelera. Ojalá que el 10 de diciembre (exactamente dentro de un mes!) al menos cumplan con el ritual republicano del traspaso de los atributos del mando, bastón y banda presidencial, símbolos que aquella presidenta degradó impiadosamente entre grotescos e incalificables intentos de justificarse. Y todo enrarece el clima.

En Jujuy, la situación más relajada no es menos tormentosa. El gobernador Morales entregará el mando al gobernador Morales. No es un chascarrillo vacío: el GM entregará bastón y banda a un GM muy distinto a aquel que los recibió en el 2015. La jubilosa alegría de aquella consagración -que llegaba tras haber participado con tozuda lucidez tantas veces, ahora no es la misma. Hay cuatro años de logros importantes, de proyectos y sueños en marcha (la gran mayoría aún a medio camino), pero también cuatro años de desgaste, de sostener con su espalda a un equipo de gestión donde a muchos les quedó enorme la confianza del jefe, también quedará lejos la suerte de haber podido maniobrar con un Poder Legislativo donde su mayoría más la condescendencia del peronismo opositor le allanaron muchos caminos, y donde sus operadores judiciales pudieron maniobrar alineando juicios y sentencias con gran comodidad. Pero hoy, el Frente gobernante ya no es el mismo: por las grietas de la estructura original de Cambia Jujuy se oyen con claridad los crujidos de una relación que amenaza con saltar por los aires o sobrevivir deshilachada por una estrategia comprensible. La oposición victoriosa también ya dejará el rol de la paciencia y el acompañamiento y hará política sin concesiones mirando el 2021 y el 2023. Y la Justicia como siempre se acurrucará frente al rescoldo del nuevo tiempo. Todo enrarecido justo cuando sonoras voces acusan al gobernador de andar detrás de la suma del poder público. Tampoco tendrá el GM el resguardo de un amigo presidente, situación que quizá podría mitigar si Sergio Massa o algún otro conocido bien ubicado lo ayudan a entornar las puertas en la Casa Rosada. Ni siquiera la Unión Cívica Radical será la misma.

Con el camino despejado y con inocultables ansias de hacer tronar el escarmiento, los tupaqueros y la mismísima Milagro Amalia Ángela Sala de Noro, pintados para combatir y con el cuchillo entre los dientes, esperan el reverdecer de sus épocas doradas y el fortalecimiento de sus músculos. La idea es devolver las piñas que el GM nunca se privó de acomodarles, desde haberlos usado como exitoso argumento de campaña, pasando por la prisión de la jefa, la desarticulación de su andamiaje, la expropiación de su sede y tantos otros episodios, que también justo es reconocerlo, tuvieron consenso mayoritario entre los jujeños. El súmmum del garantismo, Eugenio Zaffaroni, sopló las brasas: "La detención de Milagro Sala es un escándalo internacional. Es una vergüenza para todos los argentinos. Se encuentra detenida por una decisión política", tronó. Y en una exageración casi indigna de un jurista de su calibre, pidió sin barreras y sin códigos, la intervención del Poder Judicial de la Provincia: "Jujuy tiene una Justicia penal en un Poder Judicial amañado" definió. El GM y los habitantes del piso 10 de "la Copa" deben haber quedado prendidos con las uñas del techo de sus despachos, pero aún guardan silencio. Respondieron la senadora Silvia Giaccoppo y el comité nacional radical, "en nombre de los 10.8 millones de votos no K". El diputado Negri agregó esperanzado: "Espero que Alberto no le lleve el apunte". Difícil. Alberto se apresuró a coincidir con Zaffaroni: "La prisión de MS es ilegal, no merece estar detenida" expresó, entrevistado por el expresidente ecuatoriano en el programa "Conversando con (Rafael) Correa" que se emite por un canal ruso RT Russia Today, de propiedad del gobierno de Putin. Correa vive en Bélgica (su esposa es belga), sin poder regresar a su país, de hacerlo debería enfrentar 16 causas penales abiertas en la Justicia ecuatoriana. Nada de ello, obviamente, obstruye su derecho a trabajar y opinar. Otro que opinó pero en contra de la liberación de la líder tupaquera y de Alberto, fue el senador Guillermo Snopek para quien la jefa piquetera está justamente presa cumpliendo condenas firmes. Sin embargo, el legislador compartió la idea de Zaffaroni -expresado en un proyecto de ley de su autoría- de una intervención al Poder Judicial jujeño, por considerarlo "eje y garantía de una connivencia entre los tres poderes públicos locales". Como se ve, el aire se enrarece cada día más también en Jujuy. Lo que en nada contribuye ni a la calidad institucional ni a la calidad de vida de los jujeños.

La "opo" busca encontrarse. La visita del titular del PJ nacional, José Gioja, trajo un airecillo de serenidad a los peronistas. De paso a Salta -donde participó del último día de campaña por la Gobernación- trajo saludos y felicitaciones por los triunfos. Intereses obvios pretendieron instalar que su objetivo era disciplinar al PJ en su enfrentamiento a Cambia Jujuy. Lo cierto es que en un asado bien servido y mejor regado en la casa del presidente local Rubén Rivarola (al que asistieron más de cincuenta invitados y se sumaron más de cincuenta autoinvitados) el diálogo fue cordial y convocante de la unidad. Hubo encuentros que muchos imaginaban -y esperaban- que fueran encontronazos, pero ganaron la civilidad y la cortesía, tuvieron la fiesta en paz, y la carne y el vino alcanzó para todos. Al día siguiente con el bloque del PJ, Gioja y Rivarola sinceraron ideas en pos de la reconstrucción de una oposición y la unidad, a la altura de la tercera década del siglo. Las alertas sonaron en los despachos de la vicegobernación y de San Martín 450.

Lo peor que puede ocurrir a la sociedad castigada por el desánimo y la crisis, es que la dirigencia persista en sus mensajes controvertidos y una hostilidad casi infantil. Se espera de ella, definiciones ciertas y seriedad, inteligencia en el arte de ceder y acordar, y sabiduría para postergar para mejores momentos los temas que hoy sólo profundizarían grietas y enrarecerían más el ambiente y el clima de la transición. En el país y en Jujuy.

 

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