Repartos, reacomodamientos y sorpresa

Mientras Latinoamérica convulsiona, en Argentina y en Jujuy, el momento político de la transición es también un tembladeral. Bolivia arde a nuestras espaldas. Se instaló en el Palacio Quemado un gobierno con resabios que parecen heredados del colonialismo, que aplica la cruz y la espada pretendiendo domesticar a la mitad de un país que no se resignará a perder la dignidad conseguida. Al oeste Chile parece encaminarse a recuperar la calma, con una frágil apuesta a la reforma constitucional (con fuerte olor a dilación pactada).

Alberto Fernández muestra adelantos de un gabinete heterogéneo que pondría el acento en resolver la economía, y desdramatizar el bolsillo de la gente. Para conseguirlo aún no mostró planes, sólo deseos. Sin embargo, sigue con su táctica riesgosa de presentar un discurso para cada interlocutor. Endulza los oídos de aquellos con quienes habla. A todos les ha dicho que este "será el gobierno de ustedes", o bien "todos ustedes formarán parte de mi gobierno". Nadie se explica cómo hará para meter a todos, iglesias, caciques sindicales, empresarios, industriales (muchos ubicados entre sí en las antípodas del pensamiento de otros), a sectores de derecha, de izquierda, del centro, peronistas, no peronistas y radicales, etc., dentro de un mismo proyecto. Y en el corazón de esa manzana, ¿cómo convivirá ese albertismo embrionario con el peronismo, el kirchnerismo, el cristinismo y el massismo oportunista? La prueba será la propuesta de acuerdo intersectorial o pacto social sobre el que pretende construir la gestión. Si llega a conformarse, según sus integrantes, se podrá conocer si sobrevivirá el tiempo necesario para traer la paz y alcanzar los objetivos de mínima que todos esperan que se alcancen. El consejo federal contra el hambre permite ir imaginando.

En Jujuy, el cambio de mando de GM a GM tiene sus bemoles. Gerardo Morales 2015/2019, termina su ciclo persuadido de superar con holgura el límite de lo esperado. Las importantes obras se aprueban, pero asusta el nivel de endeudamiento que demandaron; los proyectos terminados se aplaudieron pero el efecto positivo se licúa rápidamente en medio de las crisis y el desaliento general; en la relación con los otros dos poderes del Estado, está instalada la impronta de mando y comando para imponer al Ejecutivo como jefe con una capacidad de fuego que los inmoviliza sin piedad. El Gerardo Morales 2019/2023 iniciará su ciclo con pretensiones de presidir la UCR nacional y en Jujuy con un moretón en la mandíbula producto del golpe que la oposición le asestó al voltear los pretendidos juicios políticos en contra del Tribunal de Cuentas y el fiscal del STJ. Pero el GM confía en su capacidad de maniobra para asimilar el golpe, olvidar rápido y regenerar el control. Su panorama parlamentario hoy muestra que el bloque de diputados, al que se incorporarán Mario Pizarro, Ramiro Tizón, María Teresa Ferrín, Olver Legal, Santiago Jubert, Victoria Luna Murillo, Rodolfo Nieto y Guido Luna (ninguna promoción de cuadros, ninguna cara nueva) seguirá presidido obviamente por Alberto "Piqui" Bernis, cuya trayectoria y crecimiento políticos constantes parecen seguir condenados a quedar debajo de la vara de las diputacías provinciales, "que es el lugar donde el jefe lo necesita", dicen informantes radicales. A este grupo, seguirían sumados los diputados del Frente Primero Jujuy, del vicegobernador y los ganadores de bancas este año: Gaspar Santillán, que seguiría presidiendo al grupo, más Antonio Asmuzi, Omar Toro, Marcelo Nasif y Mariela Ortíz. Los dos últimos quedarían en ese cuartel aunque por sus alineamientos nacionales (massista y kirchnerista respectivamente) deberían encontrar cobijo en el Frente de Todos. Algo similar alcanza a los diputados electos en junio: Débora Juárez Orieta, que dejó de ser independiente para integrar la lista de Carlos Haquim, y Alejandro Snopek, que en octubre fracasó en su intento de llegar a una banca nacional, pero por Consenso Federal, del lavagnismo. En los mentideros habituales, los "garrochazos" se descartan por ahora, hasta que el reacomodamiento vaya quedando calzado según los nuevos vientos.

El peronismo tiene su culebrón. El 10-D, jurarán Rubén Rivarola, Jorge Rodríguez, Mariela Ferreyra, Luis Cabana, Leila Chaer, Emanuel Martín Palmieri y Fernando Posadas. La duda, acerca de la cual ninguno de los mentideros ni los operadores, ni los infidentes, se animó a brindar un pronóstico es dónde y cuándo jurará María Carolina Moisés. La sampedreña ostenta el raro privilegio de ser hoy una diputada nacional en ejercicio y electa por partida doble: en junio ganó una banca provincial en Jujuy, y en octubre otra banca en la Cámara baja. Si ella jura primero como diputada nacional y luego vuelve a Jujuy a jurar y renunciar a su banca local, asumiría el suplente primero, Ernesto Cristian Rivarola. Pero si renunciase a su banca en Jujuy antes del 10 de diciembre, se correría la lista de titulares y la banca le correspondería a Fátima Rocío Tisera Villagra, militante del Movimiento Evita. Los "topos" del PJ dicen que "La Caro" impediría que un hijo del presidente del partido acceda a un cargo electivo, y preferiría bendecir a la octava diputada -pequeña revancha tras haber perdido la pulseada intentando calzar un diputado nacional a un massista-. En ambos sectores aseguran que la ultracristinista y multidiputada, les dijo que cuenten con su decisión a favor. Obviamente desde ambos sectores, no pueden asegurar un ciento por ciento del cumplimiento de un compromiso repartido fifty-fifty. En tanto, en el PJ las teclas que suenan tratan de componer una melodía que puedan cantar todos. Seguiría como presidente del bloque el sindicalista Pedro Belizán, y se allanaría la armonía definitiva con el tercer diputado que llegó en junio con el Frente de Todos, Juan Miguel Cardozo Traillou. (De Snopek y Juárez Orieta, ya intentamos definir su ubicación)

Todo comenzará a saberse esta semana corta y caliente y culminará entre el 3 y el 5 de diciembre, en la sesión preparatoria de la Legislatura. Allí se elegirán autoridades del Poder, de los bloques y las comisiones de trabajo. Se supone que nada cambiará mucho. Sólo sobrevuelan pendientes de confirmación o desestimación especies que indican que es posible que el GM repita el volantazo de diciembre del 2015, cuando desmanteló el bloque para terminar de armar su gabinete. Esas especies señalan que Mario Pizarro, Ramiro Tizón y Mary Ferrín podrían emigrar hacia el Ejecutivo, donde además habría otras novedades luego de que el GM, sacuda el mantel donde desayuna su equipo, desocupe algunos sillones, les lave las cabezas a algunos y sorprenda con figuras inesperadas. Todo configuraría la "oxigenación" que hoy pasó de ser el juego dilatorio del relato para convertirse en una necesidad imposible de postergar.

Novedades ocurrirán en la Justicia. La prisión preventiva se licúa y bendice su extinción el jefe de Estado Vaticano. Aquí, versiones en pasillos del Ministerio Público de la Acusación aseguraban que el juez de control Isidoro Cruz, a cargo de la "Megacausa" (tupaqueros, exfuncionarios e intendentes, freezada hace más de ocho meses a la espera de nuevas pruebas que nunca llegaron), habría intentado elevar las actuaciones al MPA, buscando fecha para el juicio oral. El expediente no habría sido recibido con excusas inconsistentes. Detrás del trámite estaría la posición de la titular del Superior Tribunal de dejarlo todavía "planchado", chocando con la de operadores del Ejecutivo, de acelerar su andamiento. Un intríngulis que crece, cuando se vuelve a menear la cuestión de competencia entre los fueros provincial y federal. Y la "nueva política" -atenta y vigilante- se apresura a meter la cola en la Justicia.

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