"No naturalizar la violencia como un sistema de enseñanza"

Cuidar la salud mental desde la primera infancia implica ejercer una crianza con equilibrio, sin violencia y sin cuidados excesivos, explicó Andrés Jaramillo, psicólogo, que también habló sobre los estigmas sociales que recaen sobre personas que padecen una enfermedad mental.

 

La Ley de Salud Mental reconoce a las personas con padecimiento mental como sujetos de derecho y propone tratamientos dignos.

 

"Vivimos siglos y siglos donde los padres les pegaban a los chicos para que se puedan ubicar, o situaciones donde se decía que ‘el mejor maestro era la chancleta o el cinto’. Es importante no naturalizar la violencia como un sistema de enseñanza", mencionó el especialista en diálogo con El Tribuno de Jujuy.

En ese sentido, comentó que "no hay que naturalizar la violencia ni tampoco pasar al otro extremo del sobrecuidado, donde hay que preguntarle al niño qué desea y hacer todo lo que él quiera. Hay que encontrar equilibrio que permita proveerle de una estructura para que ese niño pueda conformar su psiquis en valores claros y una autoridad clara que esté basada en demostraciones de lo que significa el hacer y el quehacer cotidiano. Eso permitirá construir infancias sanas que respeten al otro sin construir estigmas o discriminación".

"No está mal que los chicos colaboren con los quehaceres de la casa, pero su condición como niño tiene que estar relacionada con el poder jugar, estudiar y ser libre, y dentro de esa libertad con límites, respetando al otro y con un acompañamiento desde un lugar de autoridad por parte de los padres", añadió.

Asimismo, aseguró que "es importante buscar factores que permitan cuidar a la salud mental de las personas, y eso tiene que ser desde la primera infancia. Esto lleva aparejado a circunstancias de vivencias de nuestra niñez y luego acarrea en la adolescencia o adultez situaciones de traumas que desencadenan en una enfermedad. Si no cuidamos nuestra infancia vamos a tener jóvenes y adultos con grandes problemas en salud mental".

Esto lo vamos observando en "centros de salud y atención primaria, donde vemos grandes situaciones de vulneración en los derechos del niño. Hay que tener una infancia en donde sean los más felices posible en cuanto a alimentación, cuidados, que no tengan que trabajar, que puedan disfrutar su niñez y tengan condiciones lúdicas y que aprendan", dijo.

Explicó que es fundamental la confianza y el acompañamiento desde un lugar de autoridad pero no desde el autoritarismo, logrando transmitir valores mediante el ejemplo.

Al respecto remarcó que "eso tiene que ver con el no ejercicio de la violencia y dar el ejemplo a los niños, y ese es el mayor desafío. Muchos dicen que los jóvenes no tienen valores pero los adultos tampoco les mostramos el horizonte, es imperioso que los adultos reveamos nuestros ejemplos y no caer en el autoritarismo".

Cambio de paradigma

"Es importante pensar que estamos viviendo un cambio de paradigma dentro de lo que es la salud mental. Vivíamos hasta hace muy poco con una idea de que las personas que padecían ciertas circunstancias vinculadas a la salud mental estaban enfermas", sostuvo Andrés Jaramillo.

Señaló que la Ley 26.657 de Salud Mental establece que ya no se habla de enfermedad sino de padecimiento mental, es decir que las personas padecen circunstancias y su salud está vinculada a variables y factores relacionados a su biología pero también con su contexto, situación económica, situación social, política o cultural.

La OMS plantea que en el año 2025 la depresión será una de las principales causas de discapacidad laboral. "Estamos en un contexto de mucha vulnerabilidad y eso trae aparejado una gran impronta en la sociedad. Vivimos situaciones de mucha tensión y estrés", concluyó.

Instó a no discriminar ni segregar al que se lo considera “distinto” 

“Debemos trabajar en líneas de concientización y de psicoeducación en las escuelas”, dijo Andrés Jaramillo.

Andrés Jaramillo también remarcó que “nadie debe vivir en un hospital psiquiátrico, las personas deben vivir con sus familias, entorno, amigos y sus vínculos afectivos. El tema es que vivimos en un paradigma social donde lo distinto, lo extraño, la locura, tiene que ser segregado, separado de la sociedad. Por eso se fueron construyendo estos hospitales alejados de las ciudades con muros para personas no consideradas normales”.

Siguió diciendo que “como seres humanos tenemos nuestras diferencias y características, pero eso no significa que haya que segregar o discriminar. Esa inercia de lo que significa esta sociedad fue llevando a que las instituciones tuviesen situaciones en donde personas que no debiesen estar internadas viviesen en un hospital; dentro de esa circunstancia se viven situaciones de vulneración. Todos tienen derecho a vivir en un lugar libre, creo que todo tiene que ver con una responsabilidad del Estado y de la sociedad que también viene con esa inercia de segregar al distinto”. 

Eso también lo vemos con “nuestros niños porque al diferente le hacen bullying o lo mismo pasa en las redes sociales, eso genera un gran impacto en la niñez. Por eso tenemos que trabajar para que cuando lleguen a la adolescencia o adultez lo hagan de una forma sana en cuanto a salud mental”, dijo. 
Además, manifestó que “hay que ser responsables y eso lo tienen que ejercer todos, en especial los medios de comunicación y las escuelas. Cada institución tiene que cambiar su mirada con respecto a esto, los diarios, las redes sociales, a veces usa la palabra "loco’ y eso también tiene que ver con la perspectiva de discriminación, de connotación y de estigma con respecto a la salud mental”. 

Estigma social

La persona que sufre de una enfermedad mental “a su vez carga con un estigma social alto, porque es el distinto o el diferente, y eso lleva a la discriminación. Por eso tenemos que trabajar sobre los valores humanos en nuestra vida cotidiana. Debemos trabajar en líneas de concientización y de psicoeducación, trabajar en promoción de la salud mental en las escuelas es algo fundamental”, remarcó. 
En ese sentido, mencionó que “eso se lleva adelante también con políticas de Estado que apunten a la redirección de recursos que tienen que ver con nuestra infancia, con nuestros jóvenes que son nuestras esperanzas como sociedad. Por eso es bueno ajustar nuestros recursos justamente a prevenir y promocionar estos valores”.

Reconversión del sistema

Por último, el psicólogo Andrés Jaramillo explicó que dentro de lo que son las instituciones de salud hay que hacer una reconversión del sistema, “nuestros servicios de salud mental tienen que estar al servicio de la comunidad. Tenemos que hacer una revisión con nuestro sistema de salud”.

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