Gestión y control del enojo

¿Alguna vez te enojaste y cometiste actos de los que luego te arrepentiste?

Quiero que sepas que a todos nos ocurrió, el enojo es inevitable, pero puedes gestionarlo y controlarlo correctamente si te lo propones conscientemente.

Muchas veces sentimos culpa luego de enojarnos, nos decimos a nosotros mismos “no debí enojarme” lo cual es imposible. Las personas nos enojamos instintivamente cuando nos vemos amenazados, cuando nos vemos frustrados y nuestras expectativas no son satisfechas.

Las emociones son un estado complejo del organismo caracterizado por una perturbación o excitación del mismo que nos predispone a una respuesta. Nuestras emociones por más desagradables que las percibamos tienen fines adaptativos, ya que nos ayudan a adaptarnos socialmente y realizar ajustes personales.

El enojo produce una activación del cuerpo y la mente, ten presente que si uno continuamente está enojándose esto podría ocasionarle un gran desgaste y deterioro. Imagina que el enojo es un auto acelerado al máximo, si continuamente lo estas sobre exigiendo este puede resentirse de alguna forma.

En ese estado la mente se enfoca en los obstáculos externos dificultando la ejecución eficaz de los procesos cognitivos (pensamientos), la energía se dirige a conductas de autodefensa/ataque y nos hace ser más impulsivos.

Concluimos que no puedes evitar enojarte porque es una emoción básica que debe aparecer y su ausencia sería motivo de una posible patología. Pero lo que puedes plantearte es como gestionas y controlas esta emoción básica.

Entonces puede ocurrir algo que te enfade, pero es tu responsabilidad si reduces ese enojo o permites que arruine tu día.

¿Cómo controlar y gestionar el enojo?

El enojo produce una activación por lo que buscaremos desactivar y relajar para controlarlo siguiendo estas pautas:

Detecta las primeras señales de enojo, para esto es necesario que empieces a auto examinarte, conoce tu particular forma de enojarte. ¿Ya tienes tu diario de registro del que te hable anteriormente en mi página de Facebook?

Si el enojo no es muy grande, pero sientes que cada vez te enojas más aléjate físicamente de la situación por un momento, así evitaras que siga escalando y creciendo. Una vez que te calmes podrás afrontar nuevamente la situación en forma más eficiente.

Cuando estés enojado descarga esta energía de forma saludable e inteligente, no te digo que lo reprimas, sino que aprendas a manifestarlo. Algunos ejercicios útiles pueden ser: el ejercicio físico, golpear una almohada, escribir sobre lo que te enoja, o meditar.

Si no te puedes alejar físicamente, aléjate emocionalmente de esa situación, desvía tu atención a tu respiración, concéntrate en la sensación del aire entrando y saliendo de tu nariz, respira pausada y largamente. Piensa que es más inteligente controlar el enojo que ganar una pelea en ese momento.

El enojo también puede ser “gestionado” en forma correcta, ya que aparece en base a la lectura que estamos haciendo de la realidad, disparado por ciertos pensamientos. No todos nos enojamos por las mismas razones. Hay un botón que se disparó en la situación y es importante que te preguntes: ¿qué es lo que me enoja realmente de esto?

Uno dice tal cosa “me hizo enojar” cuando en realidad somos nosotros a quienes se les dispara el enojo ante ciertas situaciones. ¿Debemos replantearnos porque soy sensible a este tema? ¿Porque lo percibo amenazante?

Esto tiene relación directa con nuestra autoestima, ya que mientras más baja es menos control y seguridad sentiremos que tenemos ante las amenazas.

Ponlo en palabras, si hay otra persona involucrada en la situación es importante que hables asertivamente con ella, diciéndole como percibes la situación, lo que provoco en vos y que ofreces de tu parte para solucionar el problema. Acercarte al otro y practica la empatía.

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