21 mil ciclos de fertilización asistida por año en el país

Mientras estudios aseguran que una de cada tres parejas abandona el tratamiento de fertilidad por la angustia que les genera el proceso, en Jujuy aunque esto no es cuantificable también sucede por burocracia en obras sociales y por ansiedad. La demanda es alta y hay embarazos in vitro exitosos. En Argentina se realizan alrededor de 21 mil ciclos de fertilización asistida por año.

"Hay un porcentaje que deja, por un lado, por la frustración, por no poder llegar al embarazo, y otros porque las obras sociales les colocan muchas trabas, le piden estudios, los hacen ir y volver, que realmente es muy frustrante y dejan de hacer intentos por el cansancio de no poder lograrlo", precisó el médico ginecólogo especialista local en fertilidad, Gustavo Zurueta.

En el único centro de fertilidad de la provincia lograron en cinco años muchos casos de éxitos, embarazos, chicos nacidos y numerosas parejas que lograron embarazo, que de otra manera no lo podrían haber hecho. En Argentina se realizan alrededor de 21 mil ciclos de fertilización asistida por año, según red Trascender.

Fertilidad ese es el eje de una problemática que afecta a muchas personas, incluso hay quienes lo desconocen. "10 al 15% de la población en algún momento van atravesar problemas y dificultades para quedar embarazados y van a comenzar hacer tratamientos. Ahora tienen la cobertura con las obras sociales y es mucho más frecuente la consulta y los tratamientos de alta y baja complejidad", explicó Zurueta.

El especialista explicó que las causas más comunes son problemas de ovulación a nivel del ovario, mujeres que no pueden ovular correctamente, y luego otro problema es a nivel de las trompas, que hayan tenido alguna infección y luego tengan algún problema de ovarios. También existe un factor masculino, a nivel del semen.

Los tratamientos se dividen en los de baja complejidad, que supone la inseminación intrauterina y es cuando se coloca una muestra de semen capacitado dentro del útero de la mujer. Y el tratamiento de alta complejidad, que se hacen in vitro, donde se produce la fertilización en el laboratorio y se transfiere el embrión formado al interior del útero.

La demanda de estos tratamientos depende de la complejidad del problema y cuál es la indicación. "Hay pacientes que de entrada van a una alta complejidad, y otros que primero hacen una baja complejidad, que es mucho más sencillo, accesible, económico y de acuerdo a eso uno decide", precisó el médico.

Por otro lado explicó que hay tratamientos que hacen mujeres solas, para lo cual recurren a un banco de semen, y que también se da en parejas del mismo sexo, con lo cual algunas no tienen problemas de fertilidad sino que es la única manera de lograr el embarazo. Se trabaja con bancos de semen, por lo que deben comprar una muestra, que -aseguró- son testeadas con estudios genéticos e infecciosos, con el que se hace el tratamiento.

Explicó además que estos tratamientos tienen cobertura de obras sociales, de algunas prepagas, que hasta reconocen el 100% y además tienen convenio con la mayoría de las obras sociales. Para gestionarlo deben presentar los papeles, si están en pareja también, y si son mujeres solas presentar los estudios previos, con lo cual si están en condiciones pueden acceder al tratamiento.

Las variantes que son más utilizadas en el país

En Argentina se realizan alrededor de 21 mil ciclos de fertilización asistida por año. Entre los tratamientos más comunes están la fertilización in vitro convencional, que consiste en la fecundación del óvulo por el espermatozoide de manera extra corpórea, y una segunda técnica denominada Icsi, en la que a los espermatozoides, en vez de colocarlos al lado del óvulo, se los coloca dentro de éste para facilitar el desarrollo embrionario. Las indicaciones de la fertilización in vitro en general son las alteraciones de la trompa, endometriosis, fracasos de inseminación con y sin donante o factores inmunológicos. En tanto, se indica Icsi para las alteraciones de los espermatozoides o fallas de fertilización previa.

Por otra parte, según Stella Lancuba, directora del Centro de Investigaciones en Medicina Reproductiva Cimer Lancuba, un 20% de los tratamientos que se hacen en el país es mediante la donación de óvulos. “Hay unos 3 mil tratamientos anuales en el país por ovodonación. Las tasas de embarazo para FIV e Icsi están en un 40% con óvulos propios en mujeres menores de 35 años y para ovodonación la tasa de embarazo por ciclo está en un 40-50%. Para esta última técnica, se usan óvulos donados de mujeres menores de 35 años, por eso la tasa de embarazo se incrementa”, concluyó.

Los sentimientos ante las dificultades para lograr un embarazo son angustia, la depresión o el estrés que provoca el cáncer. “Los pacientes son muy ansiosos en los tratamientos y el 93% que experimenta ansiedad no retiene las consignas y, en ocasiones no cumple las pautas terapéuticas. Hoy sabemos que 1 de cada 3 pacientes en tratamiento de fertilidad asistida lo abandona por el estrés”, dijo la especialista. Explico que la información clara y una buena relación con el equipo médico ayuda a manejar emociones y a avanzar en los tratamientos. “Muchos pacientes llegan tarde al consultorio, a los 38 ó 40 años, cuando la función reproductiva de la mujer ya decreció significativamente. Entre los varones también hay mitos, a veces no tienen conciencia del impacto que algunas patologías pueden tener en el espermatozoide”, dijo Lancuba. Contar con información clara es importante.

“Trabajamos mucho con quienes recurren a la donación de gametas para que tengan clara la necesidad de que sus hijos el día de mañana puedan saber quién fue el donante. Si bien es anónimo para los padres, que no lo sea para los hijos, pero todavía no existe en nuestro país un registro”, dijo Gisela de Antón, presidente de Concebir. Según Lancuba, en el país no hay un registro oficial de gestación por sustitución, pero sí 32 casos reportados de permisos judiciales previos a la subrogación. “La gestación por sustitución tiene indicaciones, el factor uterino, causas de congénitas o adquiridas, ausencia de útero y por cirugías por patologías en la cuales el útero ha sido afectado”.

La edad es un factor clave

En cuestión de edad, dijo el especialista Gustavo Zurueta que no hay una máxima recomendada, pero aseguró: “hay que saber que después de los 40 las posibilidades de embarazo son bajas con sus propios óvulos. Entonces desde los 41 años las pacientes pueden recurrir a otros tratamientos de ovodonación, y como edad límite sería 41 o 42, porque más allá es muy difícil lograr embarazo”, precisó.

Sostuvo que la tasa de éxito depende de la edad materna, y puede rondar entre un 40 y 50% por cada intento que se haga, mientras en los pacientes de 25 años tendrán una alta tasa de embarazo, y en las de 40 será más baja. De hecho, las obras sociales reconocen hasta tres intentos.

Para acceder a ello las mujeres deben tener buena salud. Por ello se les hace análisis de rutina para descartar que la paciente no tenga anemia, sobrepeso e hipertensión, y si hay se analiza patologías coexistentes, se consulta con su endocrinólogo si puede acceder o no al tratamiento y es que el embarazo genera complicaciones. Por otro lado, si bien solía haber embarazos múltiples, Zurueta explicó que se daba porque se transfería muchos embriones, todos los que tenían y ahora se transfiere sólo uno. “La gran mayoría son embarazos únicos y en pocos casos dobles”, dijo.

“1 de cada 3 pacientes en tratamiento de fertilidad asistida lo abandona por el estrés y la congoja emocional”, dijo especialista

“Los óvulos tienen una fecha de vencimiento, hay que concientizar sobre esto, tener relaciones protegidas y seguras con métodos anticonceptivos para evitar infecciones, realizar los controles ginecológicos periódicos, cuidarse con el ejercicio físico y la alimentación”. Stella Lancuba, directora del Centro de Investigaciones en Medicina Reproductiva, dijo que hoy se puede preservar los ovocitos, congelándolos a edad temprana.

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