Claves para una alimentación y hábitos saludables en verano

Con la llegada del calor, es frecuente que tengamos menos apetito y que el cuerpo, que siempre es sabio, pida comidas más frescas y con más aporte de agua, pero no siempre sabemos interpretar esas señales que nos manda. En diálogo con El Tribuno, la nutricionista Claudia Dagum recomendó llevar una dieta balanceada, incorporar hábitos saludables, no solo vinculado con lo que se consume. Apuntó que no se trata de un planteamiento solo por "temporada", sino de pensar que cuidar el cuerpo es aprender a comer de forma sana y correcta, que puede beneficiar un buen estado de salud, como prevención ante ciertas patologías.

De esta manera, aconsejó a los padres acompañar a los chicos especialmente en la toma de conciencia de los alimentos que son buenos y malos para el cuerpo. Mientras que, en el caso de bebés y ancianos, mencionó, son etapas vulnerables a la falta de líquidos. "Cuando empieza a hacer calor, automáticamente el cuerpo pide más verduras, más frutas, más jugos porque son los alimentos ricos en agua, que es el nutriente que más se pierde cuando uno transpira", dijo Dagum, señalando que no hay que preocuparse por la pérdida de sal del cuerpo, debido a que todos los alimentos contienen un poco de sodio y con eso ya es suficiente para la reposición.

En cuanto a los nutrientes de algunas frutas, sostuvo que suele decirse que la banana es rica en potasio, que es cierto, pero también todas las frutas contienen alguna proporción.

Aguas saborizadas y juguitos

La especialista planteó que las aguas saborizadas contienen ácido fosfórico, un componente químico que descalifica los huesos, "hay que descartar las bebidas artificiales o jugos en sobres". Asimismo, planteó que la receta básica para hidratarse puede ser: licuar ya sea un limón, una naranja, un pomelo, una porción de sandia, un ananá y endulzar con estevia la cantidad que prefiera la persona.

En este sentido se refirió a que los jugos que se venden en bolsitas presentan contras. La primera es el desconocimiento de las normas de higiene durante su preparación. "Lo que contiene adentro, en general, es jugo sintético, colorantes, estabilizantes, todo químico y no sabemos qué efectos podrán provocar en el cuerpo", dijo.

No saltarse las comidas

Saltarse comidas es algo que todos hemos hecho alguna vez, ya sea por querer bajar de peso o por salir a las apuradas de casa eliminamos el desayuno. La nutricionista indicó que hacer esto tiene que ver con la alimentación que ha tenido la persona desde la infancia. "Es recomendable hacer al menos cuatro comidas al día, hay dietas de moda que propician el ayuno prolongado y basándome en mis estudios sobre metabolismo, no estoy de acuerdo", acotó.

A su vez, planteó que lo básico es incorporar alimentos de colores en la comida diaria, para asegurar la cobertura de vitaminas y minerales.

Estar hidratado

El golpe de calor y la deshidratación son más peligrosos en niños pequeños y adultos mayores. “Tomar mucha agua y recordar que la sed es un síntoma tardío porque se presenta en la persona cuando la sangre se concentra, pasa por el cerebro y envía una señal que está faltando líquido”. De esta manera explicaba la nutricionista Claudia Dagum que es importante tomar líquido antes de realizar cualquier actividad física.

Proteger áreas sensibles

Por otro lado, la especialista aconsejó que la persona no debe exponerse a los rayos del sol desde las 11 hasta las 16. A su vez, indicó que deberá “intentar proteger y cubrir las áreas más sensibles, como el pecho y los hombros”, cerró.

Proteger la piel y respetar los horarios de exposición al sol

Con la llegada del verano la mayoría de las personas se exponen al sol, en mayor o menor medida, haciendo actividades al aire libre. Los especialistas indican que la luz del sol actúa como una energía que puede dañar y alterar las células de la piel por lo que aconsejan extremar las precauciones a fin de evitar quemaduras y prevenir una de las causas del cáncer de piel.

Además aconsejaron respetar los horarios de exposición al sol, ya que de 10 a 16 no es recomendable hacerlo, dado a que es el horario en donde las radiaciones del sol, rayos ultravioletas (UV), inciden en forma más perpendicular sobre la Tierra y son más potentes, por lo tanto los efectos son más nocivos. Por otro lado, recomiendan a los padres evitar que los niños se expongan demasiado tiempo al sol para evitar la quemadura solar.

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