Emotiva despedida al padre Jesús Olmedo

El "cura de los pobres", como es conocido Jesús Olmedo a nivel nacional e internacional, ofició su última misa en la ciudad fronteriza. Una multitud se congregó en plaza Centenario para escucharlo y luego marchar por las calles céntricas de La Quiaca, entonando "El pueblo unido jamás será vencido", canto ícono de las luchas sociales que encabezó.

La homilía fue al aire libre, para que todos puedan participar, conmovedora y emocionante, hasta las lágrimas, siempre ahondando en los que menos tienen y los niños.

El mensaje de Olmedo fue: "Vine a evangelizar y aprendí mucho de ustedes, de sus costumbres, necesidades, nunca se queden callados", recalcó.

Luego del acto litúrgico recibió obsequios y recuerdos de feligreses, incluso la comuna local le obsequió un video el cual muestra las disputas sociales junto a vecinos fronterizos. Leonardo Segovia, secretario de Obras Públicas, tuvo a su cargo la entrega.

Seguidamente hubo una marcha simbólica encabezada por el cura párroco, estuvo acompañado por organizaciones sociales y pueblo en general, el último recorrido de Jesús antes de retornar a España.

Después se vivieron momentos conmovedores, los vecinos mostraron su gratitud y afecto con interminables abrazos, hacia una persona que se ganó el respeto y aprecio, siempre estará en la memoria de los quiaqueños y la Puna toda.

Un luchador

En los 90 Jesús Olmedo junto a la "Comisión de Desocupados", comenzó a empoderar a las mujeres quiaqueñas, fueron ellas quienes salieron a las calles para pedir mejores condiciones de vida, para la Puna siempre postergada.

Allí comenzó una nueva etapa para La Quiaca, el pueblo tuvo alguien que se preocupara por los humildes más allá del gobierno de turno, gracias al reclamo social numerosas familias tienen una vida digna.

El emprendimiento no terminó allí, siguió en la siguiente década, con fechas claves en la vida institucional de esta ciudad norteña, como por ejemplo el 17 de enero del 2002 "El quiaqueñazo", la represión del 6 de junio de 2008. O la "Marcha de los excluidos", en ese mismo año partió desde La Quiaca hasta la capital jujeña a pie, para pedirles a los diputados provinciales declaren la emergencia social por los altos niveles de desocupación y pobreza en La Quiaca.

Olmedo consiguió innumerables cosas para familias puneñas a pesar de las presiones de quienes no compartían su ideología, guarderías, talleres de trabajo, comedores, viviendas, e infinidad de obras logró obtener.

Actualmente la Escuela 463 lleva su nombre, gestión suya ante el Gobierno de la Provincia para contener a los niños de los barrios ubicados a la vera de la ruta provincial 5.

Biografía

El "cura de los pobres" nació en Sevilla, España, una vez ordenado tuvo su primer destino, la pastoral de la Prelatura de Humahuaca a principios de la década de los 70.

Tuvo que exiliarse en el exterior después del golpe de Estado del 76, para luego regresar a la Argentina y desempeñar funciones eclesiásticas en la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de La Quiaca.

Además, es autor de varios libros, "Una cruz en la Puna", "La cultura del silencio", "Puna, zafra y socavón", "Los claretianos y las luchas por la justicia social en la Prelatura de Humahuaca", "El "Perro Santillán" Diálogo", "10 años de luchas sociales en Jujuy", entre otros más.

Quien escribe la nota, pudo comprobar a lo largo de estos años que el compromiso sacerdotal y coherencia social pueden ir de la mano, su obra de bien a los más necesitados y empobrecidos.

Reclamando, exigiendo soluciones siempre tan demoradas, negadas para los pobladores puneños, todo un ejemplo Jesús Olmedo.

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