Menos prejuicios y más pelota, el fútbol también es femenino

Todavía hay una parte de la sociedad que insiste en que el fútbol es solo un deporte de hombres, pero hay miles de mujeres en todo el mundo que día a día intentan cambiar esta situación para demostrar que correr detrás de una pelota no es una cuestión de género, sino de pasión.

Hace unos meses, el fútbol femenino del país dio un gran paso en su historia con la profesionalización del deporte, pero sin embargo, la igualdad económica y la visibilización son dos barreras que todavía no se logran superar.

A pesar de los avances y conquistas, el fútbol femenino aún padece muchos prejuicios. Puertas adentro, por ejemplo, son muchas las familias que se niegan a que las niñas practiquen este deporte, por considerar que es un deporte "sólo de hombres".

Además, no se puede negar que en el fútbol aún existe una desigualdad entre hombres y mujeres. Por ejemplo, actualmente, las mujeres no tienen la posibilidad de entrenar en Divisionales Inferiores, porque todavía no las hay, lo que provoca que tengan que comenzar su camino profesional desde más grandes o en equipos mixtos.

Xiomara Gutiérrez es una nena de 6 años, que dejó el jardín y se prepara para entrar a la escuela primaria. Apasionada por los deportes, juega al fútbol en la escuelita del Club Cuyaya, y acompañada por su hermanito Azael y su mamá Nicole participan de todos los entrenamientos después de merendar.

Lejos de los prejuicios y siguiendo una pasión, Xiomara pidió a su mamá que la lleve a los entrenamientos para poder aprender, y compartir con otros chicos su sentimiento.

"Me gusta mucho venir a entrenar, tengo muchos amigos y aprendo a jugar a la pelota", dijo Xiomara y contó que "y también me gusta meter muchos goles".

La familia está conformada por su papá, Pablo, su mamá, Nicole y su hermanito Azael. "Su papá es fanático de Boca, así que cuando juega, se sienta con él en el sillón y miran fútbol", contó a El Tribuno de Jujuy su mamá.

"Xiomi es una nena muy extrovertida, muy divertida y bastante inquieta", describió Nicole y agregó que "siempre está feliz y se pasa todo el día jugando".

A Xiomara le gusta el mar y ama a los animales, tiene dos perros y tres gatos.

Entre sus cosas favoritas están sus muñecas y la pelota. Le gusta el color rosado y cuando sea grande quiere ser periodista y jugadora de fútbol.

Además de jugar a la pelota, también hace danza y otras actividades. "Me gusta bailar y entrenar, y también me gusta cocinar, siempre la ayudo a mi mamá", dijo entre risas Xiomara.

Sobre su llegada a la escuelita de fútbol, su mamá Nicole contó que "llegamos al club porque traje a mi nene más chiquito, ella jugaba afuera de la cancha y pateaba la pelota solita, hasta que se animó y me dijo Mamá yo quiero jugar al fútbol!".

"Xiomi se va contenta de los entrenamientos, los chicos la integran mucho", contó y resaltó que "los padres de los chicos también, siempre la alientan y nos brindan su apoyo, hoy somos como una familia".

Para la familia de Xiomara, "el fútbol es un deporte que transmite valores y que para ganar un partido te lleva a esforzarte y poner mucha actitud ante todo, por eso, lo que más nos gusta de que Xiomi juegue son los valores que le transmite el deporte".

Respecto a los prejuicios que rodean al deporte, Nicole dijo que "para mí esas diferencias de género ya no existen, desde que Xiomi juega a la pelota, nos dimos cuenta que la pasión por algo va más allá del sexo y el género".

Con sólo seis años, Xiomara parece desafiar cualquier tipo de prejuicio y estereotipo.

El fútbol es una manera de compartir una pasión y un reflejo de eso es la relación de Xiomara con la pelota, con su profe y sus compañeritos, que la acompañan y la integran como una jugadora más del equipo.

Aprender juntos, perder miedos y trabajar en equipo

La escuelita del Club Cuyaya es una de las primeras en abrir sus puertas al fútbol femenino para las más chiquitas. Resulta un desafío dejar atrás los prejuicios y trabajar en equipo, con igualdad de género. Enseñar, compartir, divertirse y formar niños y niñas futbolistas es parte de los entrenamientos.

Mariano Castro, es profesor de la escuelita y está a cargo de un grupo de 30 chicos, que por las tardes corre en una cancha de fútbol. Entre ellos está Xiomara, que es una integrante más del equipo. “Xiomi es una nena muy especial, que vino y revolucionó toda nuestra estructura y nos cambió todo”, dijo Mariano y resaltó que “su llegada incentivó a otras nenas a sumarse al grupo”. Sobre los prejuicios del fútbol femenino, el profe dijo que “ella nos ayudó un poco a superar el tema de la desigualdad y del género” y agregó que “su llegada nos trajo inquietudes y algunos miedos, al principio no sabíamos cómo trabajar, pero después entendimos que se trata de una pasión y no tanto de un sexo”.

Respecto a la forma actuar de los chicos frente a Xiomara, Mariano contó que “apenas llegó al club, los chicos no lo podían creer, me miraban y me decían: ‘Profe una nena, una nena!’. Les dije que era una compañera más, como todos ellos y que ella iba a aprender y disfrutar como todos”.

Finalmente Mariano dejó un mensaje a los padres: “les quiero decir que se animen y entiendan que el fútbol se trata de compartir y disfrutar, los chicos con una pelota son felices, no importa el género”.

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