La crisis económica tuvo un fuerte impacto en Jujuy

Fue un año difícil para la economía de los jujeños. Abrumados por los constantes aumentos en los servicios públicos, naftas y alimentos, la mayoría de la población sufrió el fuerte impacto de la crisis económica del país.

El mayor impacto de dicha crisis, fue sin dudas el aumento de la pobreza. A septiembre de 2019, según datos del Indec, en la provincia había 122.388 pobres y 21.827 indigentes, que representaba un 35,7 % de la población, y un dato aún más desalentador: la provincia supera el índice nacional de pobreza que para esa medición era del 35, 4 %.

Economistas jujeños coinciden en que los indicadores económicos son absolutamente negativos, tanto en el país como en la provincia.

La fuerte suba del dólar, que llegó en noviembre a los $62,85, disparó directamente la inflación.

"En todo el país se cerraron empresas y se despidió trabajadores, además, quienes tienen ingresos fijos por ser asalariados y jubilados perdieron el poder adquisitivo de sus ingresos", explicó el economista Benito Carlos Aramayo.

Respecto al impacto de la crisis en Jujuy, indicó que "la consecuencia es que también en Jujuy aumentó la pobreza y la indigencia" y agregó que "actualmente, la pobreza abarca a más del 50% de la población y para no ser pobre, a julio de este año, se necesitaban $41.094 y $13. 512 para no ser indigente, cuando según el informe del Ministerio de Trabajo de la Nación en la región NOA el salario bruto promedio en la actividad privada era de $ 31.200 y en la actividad pública de $ 27 mil, a estos montos hay que restarle los aportes de los trabajadores a la jubilación y la obra social, con lo cual el ingreso neto es menor".

Para el economista, "también hay una grave crisis social y alimentaria" como consecuencia de la mala economía y recordó que "en septiembre de 2019, en el Congreso Nacional se aprobó la prórroga de la emergencia alimentaria hasta el año 2022 y se asignó un 50% de aumento para comedores comunitarios, así como un bono de $ 5.000 para los trabajadores, lamentablemente el Gobierno de Jujuy se negó a tratar el tema en la Legislatura".

Es cierto también, que ante la necesidad de llegar a fin de mes, los jujeños se vieron en la obligación de achicar algunos gastos extras. Salidas de fin de semana, compra de ropa, vacaciones y otros rubros, hasta dejaron de abonar una prepaga.

Es una realidad que la crisis trajo consigo un importante cambio de hábitos en los jujeños. En este punto, Aramayo explicó que "los tarifazos de luz, agua, gas y transporte, así como el encarecimiento de la telefonía celular, llevó a los jujeños a cambiar sus hábitos de consumo".

En este sentido analizó que "hasta 2015 en la ponderación de los gastos en las familias los servicios que estaban subsidiados no superaban el 20% del gasto total en los hogares de trabajadores y jubilados, es decir clase media-media y baja en relación a sus ingresos, con los tarifazos el gasto en servicios llegó a superar el 50% del gasto total y hubo mucha gente que se endeudó a tasas de usura para pagar servicios" y lamentó que "hay quienes se endeudan para comprar medicamentos, particularmente jubilados y pensionados".

Finalmente, Aramayo afirmó que en la provincia "se come menos pan, muy poca carne vacuna, muchos menos lácteos, quesos, frutas y verduras, a causa de la crisis".

 

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