Música coral y coros, el coro de la WDR de Colonia

Como nuestro lector sabe, cada acontecimiento cultural que sucede en el mundo cambia nuestra percepción del mismo.

Cada segundo que avanza en nuestra vida y lo que aprehendemos de lo que nos rodea y nuestros sentidos nos regalan, todo esto es una riqueza que debemos poder reconocerla, apreciarla e incorporarla.

Precisamente las historias de esta columna tratan de acercar al público jujeño a través de las palabras y las imágenes y música transformadas en tinta, las experiencias enriquecedoras que experimento en mis visitas a los teatros, museos y acontecimiento que me parezcan dignos ver y de ser reportados.

Colonia, ciudad desde donde generalmente se escribe esta columna, es una ciudad pujante y muy alegre, en el oeste de Alemania.

Con una historia que data de la época de la expansión romana, Colonia es conocida por su catedral gótica, la más grande de Alemania, sus iglesias románicas, la arquitectura moderna y la música. Es sede de la WDR o radio del Oeste de Alemania, con diferentes canales y una orquesta y coro profesionales. En esta ocasión el Coro de la WDR (WDR Rundfunkchor, www1.wdr.de) junto con los instrumentos de metal de Orquesta Sinfónica de la WDR ofreció un magnífico concierto en la legendaria Filarmonía de Colonia (www.koelner-

philharmonie.de). El programa fue un interesante ensemblaje de obras del siglo XX en la primera parte junto con una misa, del compositor austríaco Anton Bruckner.

Es raro ver una combinación de instrumentos de metal junto con un órgano, pero es bueno dejarse sorprender por obras transcriptas para esta constelación de instrumentos, como la obra del compositor francés EugÞne Gigout, donde el órgano, instrumento típico de la iglesia, dialoga con una orquesta de metales.

La versatilidad del coro nos sorprendió con la manera de interpretar el motete del Arcángel San Miguel, una obra muy moderna y de una expresividad pocas veces comprendida. Se trata de una obra vocal donde no sólo se recurre a la voz cantada sino también a los sonidos que se pueden producir en las obras, en su momento vanguardistas, tales como la del compositor escandinavo Bengt Hambraeus. El diálogo entre el órgano y las voces lograba un mensaje diferente, atrevido.

Quizás para los oidos más acostumbrados a la melodía, el salmo XXIV "La terre appartient á l ‘Eternelle" de Lili Boulanger, escrita en 1916 sea la más fácil de comprender, sin lugar a dudas.

El sonido nos transporta a Francia y las huellas del impresionismo, dentro de los cuales se enrolaron compositores como Debussy. Un cierto color de Oriente y también de la música medieval religiosa nos hablan de Dios y el mensaje, La tierra pertenece al Eterno, se hace cada vez audible.

Precisamente la religiosidad es la protagonista de la segunda parte del concierto, con la misa en mi menor de Anton Bruckner para coro y orquesta. Esta obra fue interpretada con magistral conocimiento y exactitud, donde el sentimiento religioso se pone de manifiesto gracias a la interpretación coral. Más allá de un sonido correcto, el secreto del arte radica en una buena interpretación, donde el mensaje del compositor pueda ser traducido al público y éste pueda entenderlo y sentirlo. El arte es no sólo despertar una reflexión sino producir emociones.

Invito al lector a pinchar en el siguiente enlace y disfrutar de los videos del coro WDR.

https://www1.wdr.de/orchester-und-chor/rundfunkchor/videos-und-medien/index.html

 

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