Capitales de la cultura

 Nuestro lector sabe que Europa es la cuna de la cultura occidental, dentro de la que está comprendido nuestro Jujuy. Sus capitales son un referente, como París o Londres.

 Pero la capital de moda en Europa es actualmente Berlín. Siempre dejada de lado por sus competencias inalcanzables como Londres y París, ciudad que hemos recorrido las dos últimas semanas, Berlín ha vuelto a revivir glorias pasadas, cuando era capital del reino de Prusia, en el este de Alemania.

 Si bien es una ciudad con menos relevancia para los latinoamericanos e hispanohablantes, Berlín ha jugado un rol importante como ciudad de máxima importancia, sobretodo como fuente de cultura y enseñanza. Es así que muchos artistas y músicos, en especial de Escandinavia, venían a estudiar y formarse en Berlín o Leipzig, ciudad cercana a Berlín.

 Aunque es mucho más joven que París o Viena en poco tiempo se convirtió en sede de museos importantísimos y teatros.

 En nuestro recorrido nos subiremos en un barco para pasear por el río Spree, que recorre la ciudad y nos permite ver la historia de la ciudad desde su fundación pasando por la división de las dos ciudades en Berlín oriental y Berlín occidental hasta la modernidad, con los edificios de vanguardia y que nos quieren mostrar que esta ciudad tiene para rato y que quiere sorprendernos y hacernos pensar que es una capital muy importante y atrevida.

 Si bien la ciudad no es muy antigua, tiene monumentos representativos y simbólicos. Quizás menos impactantes como la Torre Eiffel o el Puente de Londres o la catedral de Viena pero la Puerta de Brandenburgo es el inicio de la avenida Unter den Linden (Bajo los tilos) y que es una avenida impresionante, con edificios como la ópera y la iglesia católica en forma de bóveda.

 Siguiendo esta avenida nos detendremos cerca del río para hacer un descanso y admirar la arquitectura neoclásica.

 Así, nos detendremos en la Isla de los Museos para admirar las obras de la antigüedad y para los lectores amantes de la egiptología nos deleitaremos al ver las numerosas momias y estatuas traídas desde Egipto.

 Entraremos en el Museo Nuevo para admirar las obras de arte que se hallaron en la cuenca del Nilo en Egipto y en zonas aledañas. Pero la estrella es el busto de la reina Nefertititi. Es la diva del museo y al verla, veremos que la simpleza con que se esculpió su busto nos deja como enseñanza que la belleza mientras más simple y natural, más nos cautiva. Veremos el detalle de sus labios, sus orejas un poco salientes pero armoniosas, sus cejas delineadas como las de un maniquí y su corona egipcia, símbolo de su realeza.

  Pasearemos por Berlín Oriental para admirar su antigua sinagoga, que fue reconstruida luego de la Noche de los Cristales Rotos, con la que se empezó la persecución antisemita. Judíos venidos desde Europa Oriental y Rusia han dado nuevos aires a este centro religioso, de mucha antigüedad.

 Luego continuaremos en barco por el río para mirar la parte moderna de la ciudad y la historia que la marcó. Así, veremos una parte del Muro de Berlín. Nos bajaremos y exploraremos la “East Side Gallery”, que es la parte del muro que ha antes dividía en dos la ciudad, haciéndola impenetrable para los del bando contrario, sean comunistas o capitalistas. Pero alrededor del muro había una zona de nadie, en el que crecían malezas y que estaban vigiladas por francotiradores para evitar las fugas hacia la Alemania occidental.

 Famosos artistas aprovecharon el muro y lo usaron como marco de sus pinturas. Rememorando a Diego Rivera con sus famosos murales, en el Muro de Berlín veremos obras más pequeñas pero llenas de significado. No hay grafittis sino pinturas, que están firmadas por sus autores y protegidas.  Frente al muro se alza una estación de tren moderna, desde la cual tomaremos un tren urbano para llegar a Berlín occidental.

Allí nos bajaremos en la estación Zoo, que era la estación principal de esa parte de Berlín. A unos pocos pasos veremos la Gedächtniskirche, que es una iglesia que fue destruida en parte durante los bombardeos pero que se la dejó semidestruída para recordar los destrozos que ocasiona una guerra y así evitarlas. Al lado de este monumento se erige una iglesia moderna.

La música tiene su lugar en la Philharmonie, palacio musical donde se escucha a la Filarmónica de Berlín  pero también hay numerosas orquestas y coros. Además esta ciudad cuenta con tres casas de ópera, algo inusual para muchas ciudades. Las tres tienen subvención del estado, por eso podemos encontrar billetes económicos para disfrutar de una velada inolvidable.

 

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