La gran carrera de los noventa días

Mientras el peronismo jujeño se encontraba ocupadísimo en su congreso nacional y en los vaivenes de la trabajosa búsqueda de la unidad local, y los radicales ya no sabían cómo disimular el secreto que todos conocían, el GM les rayó la cancha: se vota el 9 de junio. Y exactamente 90 días antes, publicó el decreto correspondiente convocando a los comicios estrenando nuevas ciudades e intendencias. El gobernador Morales ya lo tenía in péctore por lo menos desde noviembre del 2018, y el anuncio formal sólo disparó quejas de los justicialistas, genuflexos y urgentes alineamientos de los más gerardistas que Gerardo, y la torpeza de algunos pretendiendo acreditarse una "primicia" que ya se conocía. Hasta Macri lo sabía, desde el momento en que comprendió que tenía ante sí una UCR entre desilusionada, preocupadísima y en pie de guerra, que ninguna provincia radical lo iba a acompañar en una elección presidencial que hoy se parece al racimo de uvas que la zorra codicia desde abajo. Por eso se forzó la vigencia de los tres mosqueteros del PRO (Macri/Vidal/Rodríguez Larreta), para defender el duelo de Octubre. Jujuy irá el 9 de junio a un domingo fuerte con elecciones en Tucumán, Chubut, Entre Ríos y las Paso en Mendoza. De ganar como espera, el GM ofrecerá al Presidente una victoria que será un pequeñísimo contrapeso frente a la avalancha de victorias opositoras que se vislumbra. Con la decisión se acaba de desatar el escándalo preelectoral en Jujuy.

Encuentro al sol

Bajo el ardiente sol de San Juan, todos los sectores de la oposición se reunieron con motivo de participar de su fiesta nacional. Allí el gobernador Sergio Uñac ofició de anfitrión del peronismo de Alternativa Federal, de Unidad Ciudadana, La Cámpora, los gobernadores justicialistas, la izquierda moderada, y algunos cuentapropistas ávidos de integrarse. La figura dominante fue Roberto Lavagna, en torno a quien giraron todas las especulaciones y las miradas. Sin lugar a dudas, es el hombre del momento y quizá sea el del futuro. Un armado por ahora reservado, conducido por una empresa multinacional organizadora de encuestas y campañas trabaja a todo vapor tratando de desembocar en un lanzamiento poderoso. Todos los datos recogidos indicaron que la fórmula ideal que podría representar a todos los reunidos bajo el sol sanjuanino, sería Lavagna-Uñac. Deberán esperar que el gobernador gane la reelección en su provincia -lo que se anticipa que ocurrirá por escándalo- para componer una fórmula nacional. Lavagna la imagen de eficiencia y experiencia, Uñac la juventud y el talento político que puede dialogar desde el cristinismo hasta la izquierda con igual solvencia. La especulación se completa con la posibilidad de que Cristina Elisabet Fernández de Kirchner resigne su candidatura presidencial, ofreciéndole a cambio calma judicial para ella, sus hijos y algún allegado hoy colocado frente al pelotón de fiscales y jueces de Comodoro Py. Las proyecciones de los ingenieros electorales indican que esa fórmula -con el apoyo del cristinismo- derrotaría al macrismo. En Casa Rosada conocen la jugada y día a día persisten en levantar la figura y el ego de CEFK, convencidos de que en una contienda entre el Presidente y la expresidente, el oficialismo ganaría, por poco, pero ganaría.

Lavagna y GM

Este panorama se analiza en Jujuy. Si gana Macri su reelección, todo seguirá como hasta ahora. Y si gana Lavagna, GM confía en que su viejo amigo y compañero de fórmula presidencial en 2007 en representación de la Concertación UNA (Una Nación Avanzada) lo recuerde con cariño. Entonces el peronista se inmolaba para enfrentar sin posibilidades a CEFK y el radical jujeño marcaba sus diferencias el acercamiento de muchos correligionarios a Néstor Kirchner, entre ellos, de Julio Cobos, que terminó siendo vicepresidente de CEFK un 28 de octubre de ese 2007. El tema para GM y su gobierno, es si ocurre lo menos deseado para él: que gane Cristina y con ella, retorne el modelo K, la reinstalación del tupaquerismo y la resurrección política y civil de la dirigente Milagro Amalia Ángela Sala de Noro. Como sea, las elecciones en Jujuy van dentro de 85 días, y en el país, en un octubre que parece lejano y sin embargo, está a la vuelta de la esquina.

Peronistas en guardia

Conocido el adelantamiento de las elecciones, Alberto Matuk, autoproclamado candidato al menos a repetir su diputacía, bramó indignado y el diputado Javier Hinojo indignado fustigó al Gobierno provincial, argumentando que la decisión no es otra cosa que la expresión de un GM que actúa más como un tirano que como un demócrata. Pero ninguno de los dos puede decir seriamente que la convocatoria los sorprendió. Ocurre que entre el llamado a elecciones y la decisión del congreso nacional del PJ, los tiempos aplastan a los peronistas jujeños entre las agujas de un reloj implacable. La unidad del PJ nacional como la del provincial, es una cuestión de supervivencia. Si esa unidad es fuerte y creíble, las esperanzas crecen. Si es meramente un armado escenográfico, seguirán cediendo el terreno a los oficialismos y el riesgo de dispersión se acentuará.

El presidente Rubén Rivarola no se asombró por el sonido de la campana de largada del cronograma electoral. Simplemente insistió en que es una oportunidad para galvanizar el peronismo jujeño. RR motivado por la participación en el Congreso del estadio de Ferro, cargó fuertemente en contra de las políticas nacionales y provinciales -o más bien la falta de ellas-, persuadido que la decepción del electorado le ofrece al PJ una oportunidad de oro para su reconciliación con el voto popular. Reunido con su círculo más cercano definió: "Macri está vencido. Se trata de un gobierno vencido que no muestra capacidad de reacción. Los indicadores económicos seguirán cayendo, la gente seguirá mal y todo indica que estamos en un país quebrado. La puja de tasas versus dólar, jamás puede terminar bien". Tras las reflexiones, su primera instrucción fue llamar para mañana a reunión del Consejo Partidario y analizar inmediatamente la forma en que el PJ irrumpirá en el cronograma electoral. Sin tiempo para internas, deberá apurar acuerdos. El presidente peronista habló ya con casi la totalidad del espectro justicialista y a todos les entregó el mismo mensaje: "La realidad nos indica que la caída de Cambiemos nos obliga a asumir la responsabilidad de volver a gobernar para la gente". Precandidatos sobran. Encuestas también. Faltan todavía los consensos serios que moldeen una masa crítica de peronistas con ganas de ganar. Lo que no hay, es tiempo. Y además, desde los cuarteles radicales jujeños, incesantemente parten excursiones que buscan desmantelar los incipientes armados justicialistas con tentaciones de diferente calibre. No será muy ético pero es lícito. Como se sabe en política, lo importante no es ganar, sino ganar mucho. GM adelantó las elecciones porque no come vidrio. Y si puede engordar más su frente Cambia Jujuy, lo hará de cualquier manera.

Líos de los cambistas

Dentro de ese Frente Cambia Jujuy, se sucederán de manera inmediata los congresos y convenciones de los partidos socios, que deberán ratificar la pertenencia a la alianza, y autorizar candidaturas y métodos. Es muy probable que cada partido lleve listas de legisladores propios y respalde en forma unánime la fórmula de gobernador y vice y de intendentes. De hecho, los conciliábulos ya funcionan a pleno. Todo lo que está ya arreglado puede cambiar todavía y siempre habrá excusas y justificaciones para explicar cualquier modificación. En el camino habrá broncas y heridos. Por ejemplo, no genera desconcierto el operativo "clamor negativo" que encabezó el diputado Guido Luna en contra de la re reelección de "Chuli" Jorge como intendente de la capital. El refrán político reza que cuando los mudos hablan es porque Dios les dio permiso. Se infiere que nadie se animaría a semejante enfrentamiento con el intendente de San Salvador -hombre que mide muy bien y que además expresó su voluntad de continuar- si desde el despacho del GM no partió un guiño que autorice el movimiento. De todos modos, desde altísimas voces siempre bien informadas negaron que el GM esté detrás de la movida. "Y si Chuli quiere ser, agregaron, será muy difícil decirle que no, considerando el peso político y el afecto popular que lo rodea".

La fórmula no se toca

Las mismas fuentes volvieron a negar que se haya conversado de cambios en la fórmula Morales-Haquim. "Se habla de una vicegobernación para Mario Fiad", abundaron, "Mario terminará su senaduría de seis años, sin cambios y la fórmula no se toca. Por ahora". "Lo único real hoy es la fecha del adelantamiento", insistieron. "Se trata de correligionarios apresurados", dijo nuestro interlocutor, y tras pensarlo un segundo acentuó: "Son sólo declaraciones irresponsables". Sin embargo, conocedores de las versiones que corren, de que en política todo es posible, y lo imposible puede dejar de serlo, desde el sector del partido Primero Jujuy del vicegobernador Carlos Haquim, dijeron también con naturalidad, que "ante cualquier eventualidad, tenemos un plan B, y un plan C, que dejaría mudo a más de uno, si hiciera falta". Tampoco se desconoce hoy que importantes referentes históricos del radicalismo se sienten alejados de la gestión y mantienen un descontento subterráneo con el propio gobernador y una creciente posición crítica a la sociedad con el macrismo. Y el GM, que no descuida detalles, ha iniciado una discreta tarea de licuación de esas larvas antes que eclosionen. Así como los peronistas enfrentan sus incertidumbres, los radicales comenzaron a sentir la desazón de muchos de los votantes del 2015 por las zonas grises de la gestión, los nichos de promesas incumplidas y la sensación de que todo está siendo maquilllado con un relato exitista y mediático. Se debe reconocer, la enorme capacidad del GM para desviar los centros de gravedad de temas delicados y centrales, hacia otros donde arma su discurso optimista y donde recoge una repercusión mediática importante. Muchos proyectos casi faraónicos hoy frenados se pueden citar, pero el último y más importante, es la posibilidad de avanzar sobre una reforma constitucional. Ése solo tema, de concretarse, distraería fuertemente a la opinión pública y ni que hablar de la clase dirigente, la que podría enloquecer.

No es que no sea importante. La Carta Magna jujeña, reformada en 1986, mantiene gruesas desactualizaciones que la transforman en totalmente anacrónica. Pero la idea de la reforma no es ni nueva ni radical. El propio peronismo la planteó durante todos sus gobiernos. Más intensamente fue en el último gobierno de Eduardo Fellner y de Guillermo Jenefes. Ambos detallaron aspectos a reformar y modernizar (Banco Provincia, Tribunal de Cuentas y organismos de contralor, figura del viceintendente, aspectos judiciales, nuevos derechos sociales, etc.). Entonces los radicales en la oposición se opusieron con el argumento de que por la situación económica y social que se vivía, no hubiese sido oportuno. Exactamente con el mismo libreto, los peronistas, opositores de hoy, se oponen a la propuesta. Es posible, entonces, que nunca sea ni posible ni oportuno encarar el tema. Y seguirá siendo caballito de batalla que aparecerá mancarrón y cansado, cada vez que quien gobierne necesite telones y pantallas para disimular la realidad.

La danza de elecciones y candidatos está en marcha. Neuquén votó ayer y desde hoy no se hablará de otra cosa que de esos resultados. La economía dictará el destino del país. Cambiemos empujó tanto a CEFK arriba del ring que casi la dejó de cara al triunfo. Y la ciudadanía tiene la sensación de que si todo sigue así quedarían atrapados en octubre a elegir entre lo malo y lo peor. Por eso, una tercera alternativa puede ser el embudo donde confluyan los votos. Para junio, adelantados, los jujeños ya van pensando su propio futuro.

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