El autor de la masacre de Nueva Zelanda se mostró desafiante

Uno de los detenidos por los tiroteos contra dos mezquitas en Nueva Zelanda en los que murieron 49 personas compareció en la jornada de ayer con actitud desafiante ante un tribunal al día siguiente de la masacre en Christchurch, que vivió una jornada de luto y dolor inédita para esa apacible ciudad de la Isla Sur, de unos 388.400 habitantes.

 

Entre los heridos hay personas de entre 30 y 40 años, también hay dos menores: uno de dos años y otro de 13.

El sospechoso, identificado como Brenton Harrison Tarrant, un australiano de 28 años, ha sido imputado con un cargo de asesinato por la matanza, en la que también resultaron heridas de bala 48 personas, incluidos niños.

Las autoridades neozelandesas prevén imputar más cargos al detenido, a quien el juez decretó prisión provisional hasta que comparezca de nuevo ante el tribunal el 5 de abril.

El presunto autor, con ropa blanca de preso y con grilletes en las manos y los pies, hizo un gesto con las manos propio de los grupos de supremacía blanca flanqueado por dos policías en el tribunal del distrito de Christchurch, reseñó la agencia EFE.

Los ataques se produjeron a primera hora de la tarde del jueves en dos mezquitas situadas en el centro de Christchurch, en el día del rezo musulmán del viernes.

La primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, que ayer calificó los tiroteos como un "ataque terrorista", dijo que el acusado tenía dos fusiles semiautomáticos y dos escopetas con licencia y se comprometió a cambiar las leyes sobre tenencia de armas en el país.

"El individuo acusado de asesinato no llamó la atención de los servicios de inteligencia -ni de la policía- por extremismo", indicó la mandataria, quien agregó que tampoco tenía antecedentes penales.

Otras dos personas permanecen bajo custodia policial mientras se investiga su implicación en el atentado que dejó un enorme saldo de muertos y heridos.

Ardern informó que 39 personas continúan internadas, 11 de ellas en terapia intensiva, recuperándose de múltiples heridas de bala tras el asalto.

La mandataria precisó que si bien la mayoría de los internados son personas de entre 30 y 40 años, también hay dos menores: uno de dos años y otro de 13.

En tanto, los habitantes de Christchurch todavía no podían creer lo que sucedió en su tranquila ciudad.

"Uno creía que eso pasaba en Estados Unidos, en ciudades grandes como Londres o París, pero jamás en Nueva Zelanda y mucho menos en Christchurch", decía durante todo el trayecto Pita, un profesional del taxi que lamentaba una y otra vez: "No puede ser, parece increíble". El cielo gris de Christchurch acompañó ayer y el humor de desolación de los habitantes de esa ciudad, que acudieron en grupo o solos a dejar flores en un semáforo cerca de la mezquita de Al Noor, cuyos alrededores estaban acordonados por la policía.

El suceso continuó provocando reacciones en todo el mundo, como en Estados Unidos, donde el presidente Donald Trump minimizó cualquier amenaza planteada por el nacionalismo racista blanco después de los resquemores que encendieron en su país la masacre, cuyo autor llamó al jefe de la Casa Blanca "símbolo de la identidad blanca renovada".

Nacionalista blanco

Tarrant declaró orgullosamente que él era un nacionalista blanco australiano de 28 años que odia a los inmigrantes.

Además, hizo una referencia al presidente de Estados Unidos "¿Fuiste/eres un partidario de Donald Trump?", fue una de las preguntas que se hizo a sí mismo, y su respuesta fue: "Como un símbolo de la identidad blanca renovada y el propósito común. Como un creador de políticas y un líder", afirmó.

Ayer en la mañana, medios locales no dudaron en conectar las motivaciones de Tarrant con algunas de las medidas que adoptó Trump desde su asunción en enero de 2017.

Por ejemplo, su decisión de prohibir el ingreso de musulmanes de un grupo de naciones a Estados Unidos y su lenta respuesta para condenar actos de violencia vinculada con la supremacía blanca.

Tras un enfrentamiento en 2017 entre nacionalistas blancos y manifestantes antirracistas en Charlottesville, Virginia, que dejó un manifestante muerto, Trump dijo que había "muy buenas personas en ambos lados" de la confrontación.

En tanto, en distintas ciudades de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Alemania se implementaron medidas de seguridad reforzadas en las mezquitas, que reciben diariamente a miles de fieles musulmanes.

 

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