Más chicos terminan el colegio con sobrepeso

Un tercio de los niños y niñas empiezan primer grado excedidos de peso. Una proporción elevada, que durante la primaria lejos de achicarse se agranda: al terminar el ciclo la mitad presenta sobrepeso u obesidad, según mostró un trabajo que midió las variaciones antropométricas de casi 11 mil chicos del país. El estudio es una de las evidencias más recientes generada a nivel local sobre el alarmante avance de la pandemia, que en la infancia y adolescencia muestra su peor cara debido a que el crecimiento es más acelerado que en los adultos. Para que la escuela se convierta en un ámbito que ayude a frenar la escalada, la Secretaría de Salud y el Ministerio de Educación presentaron una guía con recomendaciones para transformar los entornos obesogénicos actuales en entornos escolares saludables.

En Argentina, de acuerdo a los datos de la última Encuesta Mundial de Salud Escolar (EMSE), de 2012, el 28,6% de los estudiantes de 13 a 15 años presenta obesidad y el 5,9%, sobrepeso. Se trata de un marcado incremento respecto de la medición anterior, de 2007 (los porcentajes eran 24,5% y 4,4%). En los próximos meses se conocerán los resultados de la última edición, cuyo trabajo de campo concluyó a fines de 2018. Pero todo indica que la curva no declinará su camino ascendente.

El problema comienza temprano. Un estudio realizado por el Programa Nacional de Salud Escolar (PROSANE) que controló a 10.961 niños y niñas que entraban a primer grado en 2012 y, cinco años después, ya en sexto, mostró que durante ese período el sobrepeso aumentó de 21,1% a 26,6% y la obesidad creció de 14,5% a 22,7%. En números absolutos: se produjeron 2280 nuevos casos de exceso de peso (un 20% más). Los chicos no solo no mejoran, sino que parte de los que comienzan con un peso normal, finalizan la escuela con sobrepeso y obesidad, advierte el trabajo.

Otro informe publicado este año, basado en el reporte de datos antropométricos de un subgrupo de niños, niñas y adolescentes (NNyA) de 0 a 19 años beneficiarios del Programa SUMAR, que realizaron consultas entre 2014 y 2016 en el sector público, determinó que el 34,5% tenía sobrepeso y obesidad.

Pese a que conforman uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y algunos tipos de cáncer, responsables de tres de cada cuatro muertes en el país, el trabajo del PROSANE mostró que todavía es muy baja la percepción entre los adultos del sobrepeso y la obesidad infantil como un problema de salud. Sólo el 10,9% de los padres consultados manifestó preocupación en relación a la salud de sus hijos, mientras que entre los docentes la proporción cae al 1,4% respecto de sus alumnos.

“La situación epidemiológica de sobrepeso y obesidad infantil en Argentina es muy preocupante. Es una epidemia que está creciendo y que hoy afecta a más de uno de cada tres niñas, niños y adolescentes”, afirmó Verónica Schoj, directora nacional de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades No Transmisibles de la Secretaria de Gobierno de Salud, durante la presentación de la Guía de Entornos Escolares Saludables. La especialista añadió que es un problema que no sólo implica gravísimas consecuencias sanitarias en el largo plazo sino también, en el corto plazo, de dificultades en la inserción social de los chicos, discriminación, bullying y reducción del rendimiento escolar. “Esta guía es un conjunto de medidas para que la escuela no sea un entorno que promueva la obesidad sino que promueva hábitos saludables en alimentación y actividad física adecuada”.

El secretario de Salud Adolfo Rubinstein -quien al asumir, en 2017, planteó el descenso de las tasas de obesidad infantil como una de las prioridades de su gestión- resaltó la importancia de la guía porque es en las escuelas donde los niños, niñas y adolescentes pasan la mayor parte del tiempo, “donde tienen modelos de referencia y de rol y en donde les debieran enseñar no solamente habilidades que tienen que ver con el aprendizaje tradicional sino también con cuestiones tan importantes como la alimentación, la actividad física y los buenos hábitos y estilo de vida”.

Para la elaboración del documento de 27 páginas, consensuado con el Ministerio de Educación, se convocó a organismos gubernamentales, ONG's, sociedades científicas, organismos internacionales (como la FAO y Unicef), representantes académicos y de la industria. En base a “las mejores evidencias científicas disponibles” consensuaron una serie de recomendaciones destinadas a guiar el proceso de sanción de leyes y programas que establezcan normas claras para promover la transformación de entornos obesogénicos en saludables. Es que la falta de regulación es uno de los factores que más contribuyó al crecimiento de la obesidad y el sobrepeso infantil en las últimas décadas.

Está comprobado que las intervenciones aisladas son inefectivas. Apuntarle al kiosco únicamente es concentrarse en el árbol y no en el bosque. La evidencia demuestra que las medidas deben ser integrales y darse en forma simultánea, afirman los expertos. Por eso la guía establece que la escuela debe brindar de manera exclusiva una oferta de alimentos y bebidas de buena calidad nutricional, priorizando los mínimamente procesados; eliminar la venta de productos con altos niveles de azúcar, sodio o grasas saturadas (como gaseosas, snacks, golosinas) y garantizar el acceso al agua segura (a través de bebederos y dispensadores). Pero además incluye aspectos vinculados a infraestructura, capacitación de cocineros y ayudantes, a la promoción de hábitos saludables de comensabilidad (una duración mínima de 20 minutos para desayunos y meriendas y 30 minutos para almuerzos) y a que la escuela sea un espacio libre de publicidad, promoción y patrocinio de alimentos y bebidas.

El otro pilar para transformar el entorno obesógenico es atacar el problema del sedentarismo a través del pasaje a una escuela físicamente activa. La guía establece que se debe garantizar una adecuada cantidad y calidad de actividad física (obligatoria en todos los niveles, en tres módulos de 60 minutos semanales, o un mínimo de dos). En cuanto a los espacios curriculares, se recomienda que cada 40 minutos que los niños pasan sentados en las aulas desarrollen pausas activas de cinco minutos y alienta la búsqueda de estrategias para que los recreos sean físicamente activos. También sostiene que se debe promover la actividad física en el ámbito extraescolar, y la importancia de garantizar la formación docente, instalaciones, equipamiento y recursos adecuados para el desarrollo de la actividad física.

La guía fue publicada hoy en el Boletín Oficial a través de la Resolución 564/2019. El ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, reconoció que “desde la escuela hay muchísimo para hacer y por eso la vamos a hacer llegar a las 24 jurisdicciones a través del Consejo Federal de Educación”.

La presentación se dio en el marco del próximo lanzamiento -previsto para este semestre- del Plan Nacional de Prevención del Sobrepeso y la Obesidad en niñas, niños y adolescentes, que propone la conformación de un consejo asesor integrado por organismos internacionales como UNICEF, OPS y FAO, y actores no gubernamentales como organizaciones sociales y académicas y el sector privado, para dar un mayor alcance y lograr el impacto sanitario buscado.

Recomendación para comedores escolares
Desayuno/Merienda

✔️ Leche / yogur / quesos : Todos los días

✔️ Cereales y derivados: Todos los días (pan, cereales de desayuno sin agregado de azúcar).

✔️ Frutas: Todos los días. Preferentemente fresca y de estación.

Almuerzo
✔️ Frutas: todos los días. Preferentemente fresca y de estación.

✔️ Verduras crudas y/o cocidas: todos los días (preferentemente de estación)

✔️Leche y quesos: mínimo 2-3 veces por semana. Se sugiere realizar preparaciones con leche y/o queso para cumplir con las recomendaciones de calcio.

✔️Carnes: al menos 3 veces por semana como para contribuir a la recomendación de 1 porción diaria de carne (incluyendo almuerzo y cena). Incluir variedad de carnes rojas y blancas quitando la grasa visible. En lo posible, incluir pescado al menos 1 vez por semana. Huevo: hasta 1 por día y en reemplazo de la carne, no más de 1 vez por semana.

✔️Cereales y legumbres: 2-3 veces por semana. Variedad de cereales como ser fideos, polenta, arroz, harina de trigo o sémola, avena, quínoa, etc. y legumbres: lentejas, garbanzos, porotos, arvejas, etc.

✔️Aceites y grasas: utilizar aceite crudo como condimento y evitar la fritura como método de cocción.

✔️Agua segura como única bebida durante los almuerzos.

Además se sugiere:

✔️ Incluir alimentos tradicionales o regionales (autóctonos o introducidos) en la alimentación escolar. Se recomienda frecuencia semanal de al menos un alimento de este tipo.

✔️ Fomentar la realización de huertas, favoreciendo de esta manera el autoabastecimiento de alimentos, hierbas frescas para condimentar las comidas y/o preparaciones y el uso de semillas locales.

✔️ Aprovechar la cáscara o pulpa de las frutas para elaborar caldos caseros de frutas, en lugar de jugos industriales, para saborizar el agua segura.

✔️ Limitar el exceso de sal agregada a las comidas.

Recomendados para venta en el kiosco
✔️Frutas frescas / ensalada de frutas / jugos de fruta exprimida / licuados de fruta y agua o fruta y leche. Preferentemente sin azúcar agregado

✔️Galletitas simples (sin relleno)

✔️Galletas de arroz

✔️Barra de cereal, preferentemente casera

✔️Pochoclos, preferentemente sin agregado de azúcar o sal

✔️Bizcochuelo sin rellenar y sin cobertura, magdalenas sin rellenar y sin cobertura

✔️Cereales inflados: maíz, trigo, quinoa, etc.

✔️Jugos envasados “100% jugo de fruta”

✔️Leche sola o con cacao (Preferentemente no leche chocolatada envasada/industrializada)

✔️Yogures

✔️Agua con y/o sin gas Infusiones: té, mate cocido, café, hierbas

✔️Verduras frescas, por ejemplo, ensaladas (en caso de buffet-cantina)

✔️Sándwiches de pan blanco o negro (sin aderezos) con relleno de verduras/queso/huevo/pollo sin piel/carnes rojas quitar grasa visible/ hamburguesas caseras/milanesas cocidas sin fritura/atún/jurel/caballa

✔️Pizza/Tartas/empanadas de verduras/queso/huevo/pollo sin piel/carnes rojas quitar grasa visible/atún/jurel/caballa.

✔️Fainá

✔️Frutas secas sin sal ni azúcar agregado

✔️Frutas desecadas

✔️Semillas sin sal ni azúcar agregado

No recomendados para la venta en kioscos

✖Golosinas: chupetines, caramelos, mielcitas, chocolates, bombones, alfajores, alfajores de arroz, obleas de arroz, turrones, barras de cereal industriales, maní con chocolate, garrapiñada, puflitos, gomitas

✖Postres industrializados: Helados, postres lácteos, gelatinas, flan industrial, licuado industrial

✖Galletitas rellenas

✖Galletitas saladas tipo snacks 

✖Pan de grasa, bizcochos de grasa, bizcochos agridulces, grisines, brownie, pasta frola, tartas dulces, tortas, facturas, galletitas de panadería, cereales azucarados

✖Snacks: papas fritas, palitos, tostaditas saborizadas, nachos, chizitos, batatas fritas, remolachas fritas, otros productos de copetín similares

✖Sopas/caldos en sobre o concentrado

✖Fiambres, embutidos, hamburguesas industriales, prefritos de carnes/verduras/soja/papa, salchichas, picadillo, paté, otros alimentos fritos

✖Aderezos: mayonesa, mostaza, kétchup, salsa golf, salsa de soja, salsa barbacoa, otros

✖Bebidas industriales: gaseosas, jugos en polvo diluidos, jugos envasados, bebidas azucaradas gasificadas o sin gas, aguas saborizadas industriales, batidos a base de crema, bebidas energizantes

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