El significado de la celebración del Miércoles de Ceniza

La fiesta del Miércoles de Ceniza es una de las tradiciones más sagradas de la iglesia católica y su celebración viene acompañada de varias curiosidades y rituales. Se pone en marcha la cuenta atrás para el inicio de la Semana Santa, un período de 40 días en los que se realizan los preparativos de la celebración de la Pascua.

La tradición de imponer la ceniza se remonta a la Iglesia primitiva. Por aquel entonces las personas se colocaban ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad con un “hábito penitencial” para recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo.

La Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos casi 400 años D.C. y a partir del siglo XI, la Iglesia en Roma impone las cenizas al inicio de este tiempo.

La ceniza es un símbolo. Su función está descripta en un importante documento de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, más precisamente en el artículo 125 del "Directorio sobre la piedad popular y la liturgia": “El comienzo de los cuarenta días de penitencia, en el Rito romano, se caracteriza por el austero símbolo de las cenizas, que distingue la Liturgia del Miércoles de Ceniza. Propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios".

También finalizan los carnavales, una tradición que siempre ha ido muy ligada como fiesta pagana previa a la Cuaresma, donde se comía y bebía por doquier durante tres días, antes de que llegara el Miércoles de Ceniza, y con ello el ayuno y la abstinencia. Para despedir la celebración, se lleva a cabo el tradicional entierro de la sardina. En esta ceremonia se anuncia el fin del Carnaval en diversos puntos de España y Latinoamérica. Los entierros suelen consistir en un desfile carnavalesco que parodia un cortejo fúnebre y culmina con la quema de alguna figura simbólica, generalmente representando a una sardina.

El miércoles de ceniza los fieles están llamados a asistir a misa para recibir la bendición “Hombre, recuerda que polvo eres y que al polvo volverás”, que se decía en el Génesis. La costumbre consiste en que un sacerdote, o diácono si no se va a la iglesia, dibuje en la frente de quien lo desee una cruz de ceniza, pero no una ceniza cualquiera.

Para la ocasión se utilizan los restos que surgen al quemar las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior. Además, los católicos deben confesar sus pecados este Miércoles de Cenizas, ya que es un día para reconocer la propia fragilidad y la mortalidad.

 

Información: La Vanguardia

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