Alejarte de tu celular podría ayudarte a vivir más

 

Al igual que sucede con muchas personas, tal vez decidiste que quieres pasar menos tiempo mirando tu celular.

Es una buena idea, porque una creciente cantidad de investigación indica que el tiempo que pasamos en nuestros teléfonos móviles interfiere con nuestro sueño, autoestima, relaciones, memoria, capacidad de retención, creatividad y productividad, así como habilidades para resolver problemas y tomar decisiones.

No obstante, existe otra razón para que reconsideremos nuestras relaciones con nuestros dispositivos. Debido a que elevan de manera crónica los niveles de cortisol, la principal hormona del estrés de nuestro organismo, nuestros teléfonos podrían amenazar nuestra salud y acortar nuestra vida.

Hasta ahora, la mayoría de las discusiones sobre los efectos bioquímicos de los celulares se han enfocado en la dopamina, un químico cerebral que nos ayuda a crear hábitos —y adicciones—. Al igual que las tragamonedas, los celulares y las aplicaciones están explícitamente diseñadas para detonar la liberación de dopamina, con el objetivo de hacer que sea difícil dejar de usarlos.

Esta manipulación de nuestros sistemas de dopamina es el motivo por el que muchos expertos creen que estamos desarrollando adicciones a nuestros teléfonos. Sin embargo, los efectos de nuestros móviles en el cortisol son incluso potencialmente más alarmantes.

Guía para bajar la ansiedad

Para hacer tu teléfono menos estresante, comienza por apagar todas las notificaciones excepto aquellas que realmente quieres recibir.

Posteriormente, pon atención a cómo cada aplicación te hace sentir cuando la usas. ¿Cuál revisas cuando estás ansioso? ¿Cuál te deja con una sensación de estrés? Esconde esas aplicaciones en una carpeta que no esté en tu pantalla principal. O, mejor aún, bórralas durante unos días y ve cómo te sientes.

Al mismo tiempo, también empieza a prestar atención a cómo cada aplicación te afecta físicamente. “Si no estamos conscientes de nuestras sensaciones físicas, no cambiaremos nuestros comportamientos”, dijo Judson Brewer, director de investigación e innovación en el Mindfulness Center de la Universidad de Brown y autor de The Craving Mind (La mente deseante). De acuerdo con Brewer, el estrés y la ansiedad a menudo se manifiestan como una sensación de contracción en el pecho.

Descansos regulares también pueden ser una manera efectiva de devolver el equilibrio a la química de tu cuerpo y recuperar tu sensación de control. Un sabbat digital de veinticuatro horas puede ser sorprendentemente relajante (una vez que la contracción inicial ceda), pero incluso solamente el dejar tu teléfono a un lado cuando vayas a almorzar es un paso en la dirección correcta.

Además, intenta darte cuenta cómo se sienten en tu cerebro y en tu cuerpo las ansias de tomar tu teléfono inducidas por la ansiedad —sin rendirte inmediatamente ante ellas—. “Si practicas darte cuenta que sucede dentro de ti, te darás cuenta que puedes elegir cómo responder”, dijo Jack Kornfield, un maestro budista en el Spirit Rock Meditation Center en California. “No tenemos que estar a merced de algoritmos que promueven el miedo de perdernos de algo”.

Desafortunadamente, no es tan fácil crear límites saludables con dispositivos que están deliberadamente diseñados para desalentarlos. Sin embargo, reducir nuestros niveles de estrés no solo nos hará sentir mejor en el día a día, también podría realmente alargar nuestra vida.

 

© 2019 The New York Times

Fuente: Clarín.

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