La administración de un bien común

Tras escuchar a Raúl Delgado Burgoa, queda la certeza de que los problemas de las cuencas hídricas son más de su administración que del agua misma. Para explicar estos temas, que en nuestra región son tan urgentes como en Bolivia, disertó invitado por la Unju, tanto en la ciudad de San Salvador como en el instituto "Rodolfo Kusch", de Tilcara.

Delgado Burgoa es investigador del Instituto de Estudios Sociales y Económicos de la Universidad Mayor de San Simón, Cochabamba. "Mi trabajo ha estado orientado al tema del agua, de los recursos hídricos, en diferentes espacios socioambientales, y últimamente el tema de la gobernanza del agua, la forma con que se organizan los distintos usuarios desde las partes altas hasta ámbitos urbanos, tanto las comunidades campesinas, los regantes y su consumo humano en las ciudades", comentó.

Habló de "la interrelación e interacción que se suscita, porque establecen sus propias normas y mecanismos para regularla en cuanto al acceso, la distribución y el uso. En Bolivia estas dinámicas se dan con muy poca participación del Estado, son dinámicas autoorganizadas con poder de autonomía y convocatoria y de acción colectiva que, en estos ámbitos, es muy fuerte. El tema lo abordamos más desde lo sociopolítico, más allá de la dimensión ambiental y tecnológica porque la problemática, ya sea por escasez o por exceso en casos de inundación, es un tema más de administración del agua".

Dijo que "esa administración es lo que constituye su gobernanza, y son más las fallas que se encuentran en la intervención pública, de las organizaciones sociales, la sociedad civil, la interacción con los actores públicos y tomadores de decisión, las normas, las leyes, ya sean formales o informales. Se requiere de un rol estatal fuerte, y es requerida una política nacional sobre el agua como base, también, para la acción local que logra resolver temas locales. Que tengan un gran potencial para la gestión del agua, no implica que el gobierno deje de cumplir su rol".

Agregó que "hay una normativa en Bolivia de Usos y Costumbres, que corresponde más bien a las formas tradicionales y sobre las que el gobierno ha aprobado una Ley de Riego. Pero lo ha hecho de una manera muy puntual y sin considerar la visión global, perjudicando a los otros actores. En ese sentido, la acción gubernamental es distorsionadora. En las charlas, muestro tipologías de microcuencas como la minera de Tupiza o la de Quipaya, que tiene un carácter periurbano, hay otras más rurales, todas ellas con diferentes escenarios pero con los mismos problemas".

Habló del "concepto de bienes comunes, que no es bien privado ni es bien colectivo, y estos bienes comunes tienen un carácter particular en temas como los recursos naturales, particularmente. Es todo un tema de debate que es interesante, pero de carácter más académico. Hay mucha gente que ve que el problema está situado en el recurso agua y en las partes técnicas de resolverse, y no ve esta dimensión de acción colectiva, que es un elemento central".

Contó que "en las ciudades se dice que llega el agua, pero no sabemos de dónde llega. Las comunidades campesinas de las partes altas, la llaman fábrica del agua, y es interesante metafóricamente porque da a entender que el agua actúa con otros factores que tienen que ver con la regulación del clima, de la atmósfera, del soporte del suelo. Implica una serie de servicios del ecosistema que no conocemos".

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