"Para hablar de aulas inclusivas también hay que hablar de sociedad inclusiva"

La provincia de Jujuy, a través de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales (Fhycs) de la Universidad Nacional de Jujuy (Unju), será la primera de la región Noroeste en ofrecer la carrera de posgrado de Especialidad en Educación Inclusiva.

-¿En qué consiste la carrera de Especialidad en Educación Inclusiva?

-Durante finales del siglo XX y principios de este siglo, desde el punto de vista educativo, pasamos a transitar un nuevo paradigma en cuanto a educación. Venimos de una trayectoria en la que la educación se caracterizaba, desde el punto de vista formal y desde la organización de las instituciones, por expulsar a los estudiantes y eso ocurre aún hoy debido a que las escuelas y los profesores estamos preparados para enseñar y escolarizar a un alumno estándar que responde a ciertos ritmos de aprendizaje, que son los que fija el sistema escolar.

La educación inclusiva lo que trata es de eliminar esas barreras de orden social y pedagógico para que todos, como dicen las leyes desde 1884, tengamos el derecho de ser escolarizados y de egresar de las aulas con las titulaciones que corresponden de acuerdo al nivel cursado.

Sin embargo, la inclusión es un enfoque que no sólo está centrado en cambiar la escuela. Para hablar de escuelas y aulas inclusivas también tenemos que hablar de una sociedad inclusiva, necesariamente. Porque ¿qué hace un sujeto que si bien su escuela fue lo más inclusiva posible, pero que después tiene que insertarse al mundo del trabajo para lograr autonomía plena, a acceder a recreación, a formar una familia, etc.? Entonces el modelo de la inclusión es mucho más abarcativo que promueve consolidar una escuela y sociedad inclusivas, respetuosa de las diferencias, las individualidades de los sujetos, necesidades y ritmos de aprendizaje de los estudiantes de todos los niveles del sistema.

-¿Dicha exclusión se da en todos los niveles educativos?

-Sí, en el nivel inicial, primario, secundario y también en el superior.

La historia argentina ha demostrado que en desarrollo del sistema educativo transitamos cuatro grandes etapas y que van en consonancia con el desarrollo de la sociedad: una etapa de exclusión puramente ya sea por tener capacidades diferentes, o por tener otra identidad cultural.

Luego comenzó otra etapa en la que se empezó a segregar, es decir reconocer el derecho a escolarizar a las personas con discapacidad pero en instituciones especiales, a confinar en reservas alejadas a los provenientes de pueblos indígenas. Y también tenemos que hablar de diversidad de género en el caso de las mujeres. Así, estos tres grupos que son minorías vulnerables, y no por su cantidad, son los que la historia excluyó y segregó.

Sin embargo, ya en la década del 80 comenzó la etapa de la integración cuando los alumnos con discapacidades que se escolarizaban sólo en la escuela especial, comienzaron a integrarse de a poco en la escuela denominada común.

Pero hoy hablar de inclusión no es sólo el respeto a las personas con discapacidad sino también a la diversidad e identidad de género y a la identidad cultural.

-¿Cómo se va desarrollando la inclusión particularmente en Jujuy?

-En la provincia tenemos la ley nacional Nº 26.206 y una ley provincial Nº 5.807, y ambas respetan la inclusión pero llegamos hasta ahí. En nuestra provincia, deuda pendiente que tiene el Ministerio de Educación y todas sus áreas es poder reglamentar cómo llevar a la práctica este modelo de escuela inclusiva.

En Jujuy tenemos la modalidad de Educación Intercultural Bilingüe dentro del Ministerio de Educación, y también tenemos una modalidad de Educación Rural, pero los estudios de Género están en el Ministerio de Desarrollo Humano. Por eso creo que la tarea pendiente en el Ministerio de Educación es crear un área que aborde la educación inclusiva, sin fragmentar las temáticas y pensar en cómo llevar a la práctica la reglamentación en la definición de los diseños curriculares.

-¿En qué etapa nos encontramos en este momento?

-En el año 1993 con la Ley Federal de Educación se mantenía este sistema y subsistema, pero en el año 2006 con la ley nacional Nº 26.206 se establece que en Argentina la ley es única, es decir que no puede haber una común y una especial.

Y ahora estamos en ese momento en el que la Educación Especial con toda su trayectoria está en un proceso de replantear cuál es su lugar en el sistema educativo y el rol de los profesionales que se formaron en este campo.

También, todas aquellas personas que se encuentran investigando los temas de género hoy luchan por tener presencia dentro del campo de la educación y dentro del campo de lo social para bregar por la igualdad de derechos, entre varones y mujeres, y el respeto a la identidad sexual, es decir, a las diferentes identidades de género que necesitan y solicitan ser reconocidos como personas de derecho. Y desde el punto de vista de la diversidad cultural también hay un reconocimiento al derecho del territorio y al derecho a formar parte activa del desarrollo y de la definición de políticas educativas en todos los niveles.

-¿Esta nueva carrera llega para colaborar en esta etapa?

-Como especialidad, entre los objetivos de la carrera está empezar a generar desde el ámbito académico un espacio donde pensemos lo que es el modelo de la inclusión, y comenzar a unir los aspectos fragmentados que también se observa en el nivel universitario. Por eso, desde la Facultad de Humanidades buscamos empezar a pensar cómo desarrollar no solo una escuela inclusiva sino también una sociedad inclusiva. Y a partir de la carrera generar con nuestros alumnos y egresados ámbitos de investigación y de formación que tiendan a pensar en la inclusión.

 

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