El 3 de mayo próximo pasado la Junta Interna de Delegados de ATE en el  Indec,  que forma parte de la Central de Trabajadores Argentino (CTA) Autónoma, difundió su habitual Informe titulado ¿Cuánto debería ser nuestro salario como mínimo? Dicho trabajo posee el valor de ser  elaborado por el personal técnico del Indec que trabaja a diario con los datos estadísticos que han sido actualizados al 31 de marzo de 2019. En el mismo se señala que la inflación persistirá durante todo el año y será de mínima del 35 %. Después de destacar que la política de “precios esenciales” solo incluye 16 productos básicos dice que “este es un ejercicio de estimación en el que se trata de utilizar información publicada y emplear metodologías útiles para proveer las mejores aproximaciones posibles como referencia válida para la discusión salarial y otras necesidades de la sociedad.  Las canastas utilizadas para este ejercicio son las llamadas “Canastas de Consumos Mínimos” y surgieron como propuesta metodológica innovadora en el Indec, pero todavía no se han aplicado en las mediciones oficiales. No son las habitualmente utilizadas para la medición de la pobreza, por lo tanto, ambas canastas no deben verse contrapuestas, sino como metodologías diferentes pero compatibles entre sí”. Antes de abordar los Resultados Regionales la Junta Interna del Indec opina  que “ningún trabajador debería ganar -de bolsillo- menos que el valor calculado en este ejercicio”.  La síntesis del método utilizado es el siguiente

a) Se considera una canasta alimentaria mínima, una canasta de otros bienes y servicios y una canasta total mínima actualizadas en cuanto a qué productos incluyen. Se trata de consumos mínimos, no de “óptimos” o “deseables”.  

b) Se determina el valor del “adulto equivalente”, unidad de medida que permite calcular las canastas para distintos tipos de hogares, teniendo en cuenta la cantidad de miembros, su edad y sexo.

c) Se amplía a las distintas regiones del país. La metodología tiene en cuenta la diferencia de precios entre las regiones. 

Luego el Informe presenta los Resultados Regionales

Hogar constituido por un matrimonio y dos hijos de 6 y 9 años  

En cuanto a los bienes y servicios mensuales y canasta total se incluye la canasta de alimentos y los rubros de alquileres, expensas, gas, electricidad, agua, transporte público, comunicaciones, educación, textos y materiales escolares, artículos de limpieza, esparcimiento, bienes y servicios de cuidado personal, salud y bienes durables para el equipamiento y mantenimiento de la vivienda. Las canastas regionales  tienen en cuenta los precios de los bienes de la canasta alimentaria que traza la línea de indigencia y la canasta  básica total que lo hace con la línea de pobreza y que se ajustan con los coeficientes por región de los precios de paridad de compra del consumidor, relevados en cada provincia. De allí, por ejemplo, que en la canasta básica de alimentos de algunas regiones, como las provincias del Noroeste, el precio de algunas verduras y frutas sea menor respecto a la región del Gran Buenos Aires o de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba).

El Informe consigna que en la canasta de consumos mínimos se debe tener en cuenta que no implican un modelo de lo que sería una canasta óptima, deseable, (que no puede surgir de un análisis estadístico, sino de una discusión social más global acerca de los objetivos y valores a que se aspira).

Para calcular sobre esta base la cantidad de población que en  cada provincia o región se encuentran en situación de indigencia o pobreza se debe tener en cuenta los ingresos promedio de cada familia que trabajan en el sector privado o público, como así también los ingresos que se perciben desde el Estado para cubrir subsidios o planes para los desocupados y la Asignación Universal por Hijo (AUH), y los ingresos promedio de quienes realizan trabajos por cuenta propia, sean formales o informales.

En el caso de nuestra provincia, según los ministerios de  Economía y de Trabajo de la Nación, el salario promedio de bolsillo en la actividad privada a diciembre de 2018 era de $ 25.461,00 y en la administración pública de $ 17.966,00 y quienes percibían el “salario social complementario” a esa fecha lo hacían por un monto de $ 5.200,00 por cada desocupado, en tanto que un hogar que contaba con dos Asignaciones Universales por Hijo sumaba $ 3.632,00. Por ello es atinado calcular, teniendo como referencia el costo de la canasta total de $ 38.769,00 de la región NOA que consigna el Informe, las personas que están en situación de pobreza en Jujuy supera el 50 % de sus habitantes. Esta realidad se agravó en el primer cuatrimestre del presente año, toda vez que la inflación acumulada en este periodo se aproxima al 17 %, con lo cual se arrojó a la indigencia y a la pobreza a una parte más numerosa de la población. Lamentablemente como es reconocido social y políticamente la inflación es una máquina de fabricar pobres e indigentes y si no se para de cuajo este flagelo la pendiente de declinación de las condiciones sociales seguirán agravándose.

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