Estudios afirman que el cannabis mata solo las células cancerígenas y no aquellas que están sanas

La explotación del aceite de palma es terrible para el medio ambiente y ya ha llevado a la deforestación de 1.300 kilómetros cuadrados de selva, en hábitats de orangutanes, principalmente en Indonesia. Si este dato no es suficiente para que reconsideres usar aceite de palma, tal vez necesites ver las imágenes que ilustran esta nota.

La razón de esto proviene del sistema endocannabinoide y los receptores CB1 y CB2. Estos receptores cannabinoides son activados por los fitocannabinoides presentes en el cannabis. Existe una teoría en varios estudios que la enfermedad se origina a partir de la deficiencia de endocannabinoides.

Los receptores CB1 se concentran en el sistema nervioso, incluido el cerebro; Los receptores CB2 se encuentran en todos los órganos internos y son parte del sistema inmune.

Cuando el THC se une a los receptores CB1 o CB2 (en una célula cancerosa), provoca un aumento en la producción de un lipido llamado ceramida y esta conduce a la muerte celular. Una célula sana no aumenta la ceramida en respuesta al THC, pero una célula enferma si lo hace.

A medida que la ceramida crece, esto hace que las mitocondrias sean más fáciles de penetrar en el citocromo (una proteína celular que es importante para la producción de energía). El citocromo sale de las mitocondrias y la célula ya no es capaz de producir energía; en otras palabras, se destruye.

Empezamos a entender cómo funcionan estos mecanismos y cómo el cannabis puede matar el cáncer. Lo que sabemos con certeza es que el cannabis es un asesino inexcusable de las células cancerosas y no siempre afecta a las células sanas.

Fuente: Ecoportal.net

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