Diez alimentos que son tóxicos para tu perro

Pocos perros se resisten a la tentación de probar nuestra comida y es difícil decirles que no cuando te miran con esos ojos implorando un cachito. Por eso, conviene saber qué alimentos no sólo no deberías darle sino evitar a toda costa, ya que algunos pueden incluso provocarles la muerte.

"La comida para las personas puede tener efectos negativos en los perros, ya que supone un aporte calórico adicional que puede desequilibrar su alimento e incluso puede ser tóxico o perjudicial. En concreto hay ciertos alimentos que no deberíamos darles nunca: chocolate (tóxico para ellos), la leche o derivados (porque los perros no tienen la enzima lactasa que descompone la lactosa), las uvas y pasas (que pueden causar insuficiencia renal), la cebollas, ajos y puerros (que pueden causar anemia hemolítica) y los alimentos con azúcar (que pueden causar obesidad, diabetes y falta de visión)", explica Gemma Baciero, del departamento de Comunicación Científica de Royal Canin.

Éstos son algunos de los alimentos más dañinos:

1. Chocolate

Es el enemigo 'número uno' de nuestros peludos e incluso puede llegar a poner en peligro su vida. La culpable: la teobramina. Mientras que los humanos la metabolizan sin problemas, los perros lo hacen de forma mucho más lenta, por lo que se puede acumular en su organismo hasta alcanzar niveles tóxicos.

Ahora bien, no todos los perros reaccionan igual. Los perros grandes pueden ingerir mucho más chocolate hasta sentir sus efectos adversos que un perro pequeño. Su toxicidad también depende del tipo de chocolate. Los que contienen más cacao como el chocolate negro tienen niveles más altos de teobramina, frente al chocolate con leche o blanco.

Según el manual Merk de Veterinaria, si tu perro ha consumido, aproximadamente, entre 28 y 29 gramos de chocolate por cada kilo de peso, la dosis podría ser letal.

Por eso, deberías mantener siempre a tu peludo alejado de cualquier alimento que contenga chocolate, porque aunque un consumo ocasional puede que sólo le produzca malestar estomacal con vómitos o diarrea; en mayores cantidades puede provocarle temblores musculares, convulsiones, latidos cardiacos irregulares, hemorragias internas o un ataque al corazón.

Y si por un descuido ves que tu perro se ha comido la caja de bombones que te regalaron, acude inmediatamente al veterinario. El tratamiento habitual del envenenamiento por teobramina consiste en inducir el vómito en el plazo de dos horas tras la ingesta. El tiempo es de vital importancia.

2. Cebolla

Es tóxica debido a su contenido en compuestos sulfúricos. Los perros no tienen la enzima necesaria para digerirlos y, por tanto, su consumo puede ocasionarles serios problemas. Aunque si come una pequeña cantidad de forma ocasional puede que no le ocurra nada, un consumo elevado o regular puede provocarles anemia hemolítica o una insuficiencia renal grave. Los síntomas no suelen presentarse de forma inmediata sino después de varios días e incluyen diarrea, falta de apetito, debilidad, pulso acelerado y problemas respiratorios en el caso de la anemia; y aumento de la sed y de la orina, en el caso de la insuficiencia renal.

3. Ajo

Pese a que tiene efectos antifúngicos, antibióticos y antiparasitarios, es un alimento que conviene evitar ya que contiene alicina, que puede provocar anemia hemolítica. No obstante, sus efectos varían mucho de un animal a otro y pueden ser especialmente perjudiciales para los que perros con problemas inmunitarios, digestivos o alérgicos.

4. Aguacate

Pese a tratarse de un alimento saludable para los humanos, no ocurre lo mismo con perros y gatos para los que algunas partes resultan tóxicas. Es el caso tanto del hueso como la cáscara, que contienen una toxina denominada persina que provoca diarreas, naúseas y vómitos, pérdida de pelo y decaimiento. Además, la semilla del aguacate si se ingiere puede bloquear el tracto digestivo y requerir una cirugía de emergencia.

5. El corazón de las manzanas

La manzana es una de las frutas más recomendadas para los perros, pero se debe consumir con moderación por su alto contenido en azúcar. Ahora bien, las semillas son muy nocivas por su alto contenido en amigdalina, un glucósido potencialmente tóxico.

6. Las nueces

Otro ejemplo de un fruto seco muy bueno para los humanos que no lo es, en absoluto, para los perros. Su alto contenido en fósforo puede producir cálculos en la vejiga. Las nueces de macadamia resultan tóxicas y pueden producir vómitos, dolor muscular, hinchazón de las articulaciones, fiebre alta...

7. Leche

Aunque algunos perros consumen leche de vaca sin problemas, a la mayoría no les sienta bien. La leche contiene un azúcar complejo -lactosa- que necesita una enzima -lactasa- para ser digerido. Pero nuestros amigos, en general, no tienen grandes cantidades de esta enzima en su sistema digestivo. Además, la grasa de la leche de vaca les puede causar diarrea, vómitos y otros problemas gastrointestinales. Así que mejor prescindir de la leche de vaca, especialmente con los cachorros, que aún no tienen el sistema digestivo desarrollado.

¿Y los derivados de la leche? Los perros pueden comer queso de forma ocasional (fresco, curado, semicurado), ya que al ser leche fermentada contiene menos cantidad de lactosa o ninguna, pero siempre conviene empezar con pocas cantidades para ver si lo tolera bien. En cuanto al yogur, también pueden comerlo pero mejor si es natural y sin edulcorantes.

8. Uvas y pasas

Su consumo es peligroso. En grandes cantidades pueden dañar el riñón y causarle un fallo renal y en pequeñas cantidades provocarles fuertes diarreas, vómitos... Por eso, si sospechas que tu perro padece una intoxicación por uvas, acude cuanto antes a tu veterinario.

9. Café y té

Contienen metilxantina, un alcaloide estimulante que actúa directamente sobre el sistema nervioso central del perro y pueden perjudicar el funcionamiento de los riñones, el sistema cardiovascular... Los síntomas más frecuentes de intoxicación son vómitos, diarrea, incontinencia, temblores... Por lo que conviene actuar pronto provocando el vómito al animal.

10. Huesos cocidos

Conviene no ofrecerles huesos cocidos a nuestros peludos porque pueden astillarse con facilidad y provocar una obstrucción de la tráquea, lesiones o perforaciones. Por eso, si quieres darle un hueso a tu perro, mejor que sea crudo.

 

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