Pareciera que la elección provincial del 9-J movilizó a los jujeños detrás de la política, después de un letargo generado por cierto desinterés, mucho de desilusión y otro tanto de desengaños. De pronto se superó el 70% de concurrencia a votar, aparecieron sorpresas de todo tipo -de ésas que hace mucho tiempo no se esperaba en la arena política local- y el combo se trasladó hacia adelante y terminó sacudiendo el escenario de las Paso, con nuevos giros inesperados. Jujuy tiene esas cosas: a veces, va a contramano de la actualidad. Cuando casi todo el país está convenciéndose de que hay que eliminar las listas colectoras, en Jujuy casi todos las usaron y el resultado fue el lógico: los ejecutivos ganaron pero quedaron jaqueados por parlamentos ajenos. Esos ejecutivos, en el próximo período estarán más vulnerables que antes, y se verán obligados a negociar. Lo cual será muy bueno para recuperar la calidad institucional vigente. Y cuando casi todo el país está ya convencido de que las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias son una suerte de encuesta que sólo sirve para gastar toneladas de una plata que escasea, y cuyos resultados son apenas para certificar la fuerza de los más grandes, sacar de carrera a los que nunca debieron presentarse, y de última, brindar resultados que solamente generan un antecedente no vinculante para los ganadores, en Jujuy, las Paso, repentinamente, cobran vigor y valor, desde dos puntos de vista: 1) el Justicialismo despertó de su letargo. Solamente se recuerdan internas partidarias en los últimos años del siglo pasado, cuando el PJ ganaba de la mano de la ley de lemas -otro engendro que cayó bajo el peso de la razonabilidad-. Después todos fueron "acuerdos de consenso para evitar que la ferocidad política llevase la sangre al río". Así, se recuerdan mesas grandes, mesas chicas, mesas ampliadas, plenarios de dirigentes, etc. etc. etc. Cualquier cosa, menos internas. Hoy, de pronto, seis candidatos y sus respectivas listas concurrirán a las Paso, llenando de vida y de color el tablero peronista como no se veía en veinte años. 2) Por el contrario, en la vereda de enfrente, donde más de treinta expresiones partidarias variopintas y hasta contrapuestas integran el Frente Cambia Jujuy comandado por la Unión Cívica Radical, una sola lista llegará para alzarse automáticamente con la consagración de sus precandidatos a diputados nacionales.

El despertar del peronismo llenó los espacios de los medios de comunicación y los nombres presentados merecen un párrafo. Uno de los grandes dueños de los votos de la elección pasada, don Julio Ferreyra, vuelve a las calles a intentar la diputacía nacional. Promovido por las Bases Nacionales Peronistas, que además le colocó la segunda en la lista, Florencia Romero, tratará de repetir la preferencia de muchos jujeños. Su excompañero de fórmula, Adrián Mendieta, ahora será su competidor. El intendente carmense y hombre fuerte del interior, irá acompañado por una también importante referente peronista pero de Capital, Patricia Armella. Alberto Matuk, hombre de dilatada trayectoria en la Justicia, y en la política -fue juez, diputado provincial, fiscal de Estado y ministro en diferentes carteras, donde siempre se desempeñó con solvencia-, llega a las Paso acompañado por una de las más representativas dirigentes del sindicalismo jujeño, Yolanda Canchi, la jefa de Atsa. La única mujer que encabeza una lista es la sampedreña María Carolina Moisés, hoy diputada nacional y diputada provincial electa, que aspira a seguir en su banca en el Congreso. Reclama para sí, ser una favorita en los afectos de la fórmula de Fernández y Fernández, producto de tal relación, concurrirá bajo el paraguas de la fórmula presidencial. La acompaña el dirigente Carlos Cantero, quien en un primer momento aparecía como entusiasta promotor de la candidatura de Ferreyra. Guillermo Raúl Jenefes, exdiputado provincial, senador nacional y vicegobernador, vuelve al ruedo político junto a Ana Romelia Cuellar. Del excompañero de fórmula de Eduardo Fellner se recuerda sus no pocos y duros enfrentamientos políticos con la entonces presidenta Cristina Elisabet Fernández de Kirchner, en tiempos en que había que tener mucha personalidad y espalda para plantarse en contra de la jefa. Igual personalidad lo distinguió durante su vicegobernación. Hoy, claro, el escenario es otro. Finalmente, el contador Guillermo Sapag, economista y docente de la Unju y exfuncionario de la gestión peronista de Eduardo Fellner, registró su presencia entre los precandidatos acompañado por Liliana Condorí. Como se ve, se trata de un abanico valioso de dirigentes justicialistas, que marcan el despertar del PJ a la vida política jujeña. Sin lugar a dudas, este aluvión de precandidatos, es posible luego de la brillante elección provincial por la que muchos peronistas, algunos de los cuales están entre los precandidateados, no apostaban diez centavos. Ésta es otra victoria del Justicialismo de Jujuy que le permite al presidente del partido, el diputado Rubén Rivarola dos satisfacciones: la primera haber rechazado la oferta de José Luis Gioja y de Máximo Kirchner de presentarse como precandidato a diputado nacional (cargo que ya ejerció durante cuatro años), con el argumento real de haber sido votado para seguir siendo legislador en Jujuy; y la segunda, poder sobrevolar las Paso desde la presidencia partidaria, mostrando la enorme satisfacción de ver consolidarse un proyecto de recuperación y reposicionamiento del peronismo, que volvió desde la puerta del cementerio.

La vereda del oficialismo, descartó desde siempre la posibilidad de cualquier tipo de competencia. El jefe no lo toleraría. El gobernador Gerardo Morales no está dispuesto de que nada ni nadie pueda esmerilar el triunfo bastante trabajoso conseguido en su reelección. Para ello tuvo que apelar a fortalecer alianzas anteriores que se habían cubierto de telarañas, y a buscar nuevos arreglos políticos, algunos de último momento, que dieron los frutos esperados. El GM que ya había acertado separándose de la elección nacional, no iba a permitir un brote de internas en su sector. Raúl Rizzotti, ministro de Obras Públicas, es el precandidato en primer término, y otra ministra lo acompaña: Natalia Sarapura, titular de la cartera de Desarrollo Humano y reconocida militante indigenista. De esta manera, sin internas y sin desajustes, al GM sólo le quedan dos preocupaciones: la primera, obviamente es ganar las Paso y obtener el posicionamiento ideal para enfrentar las generales de octubre. La segunda, ir pensando después de las primarias, quién reemplazará a un ministro (o a dos) en diciembre, según qué resuelvan los jujeños. Jujeños que darán una nueva victoria a la UCR o plantarán un batacazo más fuerte a favor del Peronismo.

Hay otras fuerzas en disputa que tampoco llegarán con internas a las Paso. La Izquierda con Alejandro Vilca y Andrea Rúa; Despertar, con Roberto Alemán e Irma Villavicencio. Consenso Federal, el sector de Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey, será representado en Jujuy por Alejandro Snopek y Ana Alarcón. A ellos se les presenta una vez más el sino de tener el corazón partido: en Jujuy son tropa del Frente Juntos por Jujuy y a nivel nacional van con lo que queda de lo que fuera la ancha avenida del medio, y quedó reducida, como ya se dijo, a un incómodo camino de herradura, que sin embargo, todavía guarda las esperanzas de dar una sorpresa.

Hoy se deben oficializar las listas tras un período de tachas y sustituciones, y pasado mañana, los precandidatos presentarán los modelos de boletas. Lo que resta son trámites formales. Pero el 11 de agosto, dentro de 49 días, en Jujuy otra vez se jugará un partido aparte, a suerte y verdad de los que ganen o pierdan. Porque para los jujeños, aunque ese día hierva el país con las Paso nacionales, aquí los de afuera -otra vez-, serán de palo.

 

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