Predominan las adicciones a la pasta base y al alcohol

En los Dispositivos Integrales de Abordaje Territorial (Diat) que están situados en Alto Comedero y en Centro Forestal, Palpalá, hay actualmente unas 250 personas que se rehabilitan allí mediante un abordaje interdisciplinario que ellos ofrecen. En ambos llegan más casos de pacientes adictos a la pasta base y al alcohol.

Pero la tarea de los especialistas no se centra tanto en la droga que consumen sino en la singularidad de la persona con respecto al problema que posee debido al consumo y como afectó eso a sus relaciones personales. "No ponemos foco en la sustancia que se consume, sino más bien en el sujeto que consume, por eso tenemos en cuenta el contexto en el que se produce esa adicción", comentó Silvina Kindgard, directora del dispositivo de Palpalá.

En Forestal son 130 los que realizan el tratamiento en esa institución, mientras que en Alto Comedero son 120. En ambos lugares la mayoría son jóvenes de entre 15 y 30 años, aunque no tienen límite de edad para recibir gente, y la población masculina predomina sobre la femenina.

En el Diat de Alto Comedero un 90 % de los que se rehabilitan son de ese barrio, y en el de Forestal la mayoría provienen de Malvinas Argentinas, Punta Diamante, El Chingo, San Francisco de Álava, sectores aledaños y también de barrios de Palpalá.

Sobre las drogas más consumidas, Eugenia García, directora del Diat capitalino, mencionó, en diálogo con El Tribuno de Jujuy que, "las principales consultas que llegan son por pasta base en primera instancia y en segunda por alcohol. A nivel nacional, las estadísticas hacen hincapié respecto al consumo de alcohol, pero particularmente en Jujuy es la pasta base lo que más se consume".

Señaló además que crecieron las consultas y que ese crecimiento tiene que ver con la crisis social que estamos atravesando. El 85% de las personas que llegan a esa institución lo hacen por consulta directa, es decir, por sus propios medios o por familiares. Y solamente un 15% corresponde a derivaciones de hospitales, del Ministerio de Salud, de la Secretaría de Salud Mental, del Juzgado, y otros organismos.

"Hay posibilidades de que las personas salgan de esa adicción. A todos los que pasan por eso o tienen seres queridos que lo padecen les decimos que se acerquen al dispositivo, estamos todos los días de 9 a 19 horas. Siempre hay un equipo técnico abocado para recibir casos", afirmó.

Asimismo, manifestó que "preocupan mucho los más chicos que no tienen esa red de apoyo familiar que necesitan para salir adelante y se la tenemos que brindar nosotros. Algunos están en situación de consumo y en situación de calle".

Para finalizar, dejó un mensaje a la sociedad, "a los adultos les digo que hay que entender que el joven, la familia y la realidad es otra con respecto a nuestros tiempos y es importante poder escuchar a los jóvenes. Entender que se relacionan, sienten y piensan de otras formas diferentes a las nuestras, darles esa escucha permitirá construir algo con ellos que les permita también forjar un proyecto de vida".

Equipo interdisciplinario

Hay un equipo interdisciplinario que trabaja no solamente en la asistencia de personas que atraviesan por algún problema relacionado al consumo, sino que también lo hace mediante un trabajo en red con otras instituciones.

Al respecto, García aseguró que "tenemos funcionando un Centro de Día y un tratamiento ambulatorio intensivo. A cada persona que llega se le hace un plan terapéutico, es decir, una lectura general sobre la situación que atraviesa, su contexto, etc. y de acuerdo a eso se elabora el plan".

El equipo interdisciplinario está compuesto por psicólogos, trabajadores sociales, operadores socioterapéuticos, acompañantes terapéuticos, talleristas de distintas disciplinas como ser de deportes, música, arte, yoga, expresión corporal, informática, etc.

Un difícil proceso 

Desde el Diat de Alto Comedero remarcaron que hay mucha demanda y que todos los días mínimamente hay una persona que se acerca a ellos para hacerles consultas.

“Es difícil decir que una persona tiene una alta terapéutica por consumo. Los procesos no son cortos como cualquier otro tratamiento y llevan su tiempo”, sostuvo Eugenia García del Diat de Alto Comedero.

Explicó cómo es el proceso por el que deben pasar las personas que inician el tratamiento y desean salir adelante.

Primero se construye la demanda que es la parte que más se exige al equipo para trabajar. Eso significa involucrar a esa persona en el problema, que sienta que lo tiene y que debe cambiar.

Luego llega la etapa de comprender lo que le pasa y buscar cómo ir cambiando algunos aspectos de su vida. Para eso deben sostener esos cambios y responsabilizarse.

Los tratamientos de personas con consumo problemático son interrumpidos, “a veces dejan de venir un mes, vuelven, continúan. Realizan un proceso que se va reanudando cuando regresan, a veces hay que irlo a buscar, cuando hay un riesgo. Y si llega solo hay que atenderlo en el momento que llega. Cuando logra el compromiso está muy cerca de que se le dé el alta”, dijo.

En ese sentido afirmó que “hay muchas experiencias de chicos que retomaron su proyecto de vida y que actualmente están haciendo una carrera universitaria. Y ahí nos damos cuenta que lo que les brindó el dispositivo fueron esas herramientas para continuar su vida y rearmarse. También tenemos esas lindas experiencias que nos visitan y participan en los eventos que hacemos”.

La situación de la mujer es más dura

Son más los hombres que se acercan a pedir ayuda en los Diat, “creemos que esto también tiene que ver con un estigma. Y en la mujer es peor por su condición de género, por ser madre, el asumir que consume es doblemente estigmatizante. Socialmente la miran peor, eso también lleva a que no pidan ayuda”, sostuvo Silvina Kindgard del dispositivo de Forestal.

Otra situación que padece la mujer en la provincia de Jujuy es la falta de un refugio que contenga a las que viven en situación de calle. Solamente hay albergues para hombres.

El consumo muchas veces lleva a que muchas mujeres vivan en situación de calle, “más que nada por los vínculos rotos en la familia. Se debería implementar un refugio transitorio para estas personas”, dijo.

Por su parte, Eugenia García comentó que “el año pasado de 276 consultas detectamos que el 16% solamente eran de mujeres. A partir de eso nos informamos y nos dimos cuenta que eso pasa en todo el país y tiene que ver con una problemática de género.

Las mujeres reciben una condena social “mayor que el hombre, el consumo es peor visto en las mujeres y la estigmatización provoca en ellas sentimientos de culpa, vergüenza, baja autoestima que muchas veces, en las que son madres se traduce en las que creen que son malas madres”, dijo.


 

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