Caso Jimena Salas: Dos acusados e incertidumbre

Luego de una intensa que se vivió en la ciudad de Salta, con la imputación de Nicolás Cajal por "encubrimiento agravado" y la modificación de la carátula como "partícipe secundario" de Sergio Horacio Vargas, el femicidio de Jimena Salas se va encarrilando.

A pesar de que el feroz homicidio ocurrido en la localidad salteña de Vaqueros, ocurrido el 27 de enero de 2017, continúa aún en la nebulosa ya hay, al menos, un despertar en la investigación que hasta el mes pasado se encontraba estancada.

Por ahora, las sospechas que se ciernen en torno del viudo de Salas y al vendedor ambulante (Vargas) son solo eso, sospechas.

La situación de ambos está supeditada al curso que vayan tomando las pesquisas de aquí en más.

Esto implica que así como uno u otro, o los dos a la vez, terminen sobreseídos por el beneficio de la duda o por una eventual flacidez de las pruebas, de igual manera las cosas se pueden agravar para ambos en caso de que esas pruebas se solidifiquen y alcancen un nivel de certeza.

"Por ahora todo está por verse", dijo una fuente de la Unidad Fiscal de Graves Atentados contra las Personas, para graficar en qué estado se encuentra el complejo proceso.

A partir del impulso que el procurador Abel Cornejo le dio a la causa, los fiscales Ana Inés Salinas Odorisio y Gustavo Torres Rubelt están trabajando a full, junto a los agentes de la División Homicidios de la Policía local, para evitar que el asesinato de Salas quede impune.

Luego de la maratónica jornada del miércoles pasado con la imputación a Cajal como presunto encubridor del femicidio de su esposa, los fiscales convocaron a Vargas para comunicarle la nueva novedad. Salinas Odorisio y Torres Rubelt le informaron al sospechoso que continuaría detenido, pero imputado como "partícipe secundario".

Con ello los fiscales dejaron sin efecto la calificación original de supuesto autor de "homicidio calificado por ensañamiento, alevosía y por precio o promesa remuneratoria".

De acuerdo al análisis de las pruebas en su contra, los fiscales interpretaron que la presunta participación del hombre de 34 años "habría consistido en colaborar con los autores materiales del hecho como "campana".

Durante la audiencia, Vargas estuvo acompañado por su abogado Luciano Romano. "Si bien esto aparece como aliciente en términos de una eventual condena, para nada es un triunfo, porque no hay ninguna prueba sólida que comprometa a mi cliente", expresó el abogado a El Tribuno el abogado.

A juicio de Romano "esto confirma la desprolijidad de la investigación" y sustentó sus dichos en el hecho de que "primero lo acusaron de haber intervenido en el crimen como un sicario y ahora salen con que actuó de campana".

El letrado precisó que la única sospecha que hay es que el día de los hechos Vargas fue visto cerca del domicilio de Salas, en el barrio San Nicolás, durante su raid de vendedor de zapatillas y Alpargatas.

"Un vecino dijo haberlo visto ofreciendo sus productos en un pasaje lateral a la casa de la víctima y no hay otra cosa", dijo.

Con respecto a Nicolás Cajal, por ahora continuará en libertad debido a que el delito que se le imputa es excarcelable. De las sospechas de presunto encubridor de la muerte de su esposa, se infiere que a criterio de los fiscales el viudo sabría quienes asesinaron a la mujer, que podría conocer los móviles crimen, que el caso estaría vinculado con alguna cuestión vinculada con él y que lo de Jimena habría sido un mensaje de contenido mafioso, un ajuste de cuentas, una venganza. También se especula con la posibilidad que Salas podría haber sabido algo que no debía saber.

Estas hipótesis surgen del hecho de que la Fiscalía descartó de plano la teoría de un homicidio en ocasión de robo que habían instalado los investigadores primarios desplazados por Cornejo.

Lo que más compromete a Cajal es que habría obligado a la madre de Salas a cremar el cadáver y a criterio de los fiscales lo hizo "para ocultar una evidencia importante".

Además, se determinó que el viudo ocultó los números de tres celulares que utilizaba al momento de los hechos.

“Que no haya quedado preso no es para festejar”

“El hecho de que Cajal no haya quedado preso no es para festejar, nos preocupa que lo hayan imputado de encubrimiento sin determinar a quién encubrió”, cuestionó el abogado Pedro Arancibia.

Al referirse a la audiencia del miércoles, el defensor destacó que el viudo de Jimena Salas respondió a todas las preguntas “sin incurrir en contradicciones”.

En ese sentido resaltó la actitud de los fiscales Salinas Odorisio y Torres Rubelt. En ese sentido Arancibia sostuvo que para sustentar la inocencia de su cliente pidió que de la audiencia participe la coordinadora de la Unidad de Delitos de Graves Atentado, María Luján Sodero Calvet.

“Lo que quería era que a Cajal le hicieran todas las preguntas que consideraran necesarias, que evacuara todas las dudas de los fiscales y así lo hizo”, subrayó.

Respecto a las sospechas que surgen en torno al viudo, señaló que “lo de la cremación del cadáver está claro que lo dispuso la madre de Jimena, aunque era un tema que Cajal lo había hablado con su mujer”. De los celulares que habría ocultado explicó que “es otra mentira, porque Cajal usaba el particular y el de la empresa para la que trabaja, pero como esos aparatos le fueron secuestrados cuando ocurrió el hecho, su suegra le prestó uno”, concluyó”.

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