Héctor Segundo Soria acaba de cumplir 53 años de ejercicio de la profesión de abogado penalista. A lo largo de su carrera participó en más de cinco mil audiencias. Tiene 76 años, tres hijos, seis nietos y un bisnieto. Fue subdirector de Estadísticas de la Provincia, coordinador del Área de Fronteras, director del Registro Civil y Capacidad de las Personas, secretario del Gobierno Nacional de Registros Civiles, asesor del Bloque del PJ de la Legislatura jujeña, interventor en la Superintendencia de Servicios Públicos y juez de Faltas de la comuna capitalina, entre otros cargos.

-¿Dónde comenzó y por qué la elección del Derecho Penal?.

-Me recibí en Córdoba y a los dos meses estaba trabajando en un estudio. Atendía todo lo que tiene que ver con el Derecho Laboral, pero a raíz de las persecuciones en el régimen de Juan Carlos Onganía (1966 - 1970), me vi obligado a defender a compañeros sindicalistas, estudiantes que fueron perseguidos y detenidos. Recuerdo que mi primera audiencia oral fue en noviembre de 1966. A Jujuy vuelvo en agosto de 1968, recuerdo que mi primer estudio estaba frente al estadio de la Federación de Básquet, con el doctor Rabbi Baldi.. Fui asesor legal del sindicato de Ledesma, de Adep, Luz y Fuerza, Obras Sanitarias. Pero sobre todo nunca dejé la militancia política, que la tomé desde mis años de estudiante universitario, con la resistencia peronista.

-Participó de muchos debates orales muy importantes...

-Tuve la oportunidad de haber participado en varios juicios que después fueron debate en la opinión pública y todavía se recuerdan porque quedaron en el colectivo de la gente. Por ejemplo fui defensor del "Turco" Salomón, un hombre que estuvo detenido por una importante cantidad de hechos de robo y su crimen sacó a la luz un negocio bastante raro que había dentro del penal de Gorriti en los 90, donde el jefe de seguridad interna les daba permiso a los presos para que salgan del penal, cometan distintos tipos de robos y después se repartían el botín.

También fui defensor de uno de los imputados en el crimen de la carnicería Marcuzzi, también en los ‘90, donde en el debate quedaron más dudas que certezas. También fui defensor en la última etapa de la joven sampedreña Romina Tejerina. Conseguimos que le den la libertad, por más que le pese a un sector social, que hasta ahora sigue haciendo daño. La mujer fue condenada y ya cumplió con la sociedad y con la pena, pero cada vez que ocurre un hecho de infanticidio sale como ejemplo el caso Tejerina, y no se dan cuenta el daño que están causando.

Fui abogado defensor de "Chiva Loca" Miranda, uno de los personajes más reconocidos en el ambiente delictivo, condenado por una importante cantidad de delitos.

-¿Cómo lo encuentra estos 53 años de profesión?.

-Después de 53 años de profesión, hoy trabajo un poco menos pero no es porque prefiera quedarme en mi casa. Sucede que me duele mucho ver la falta de idoneidad material y moral en muchas personas que hoy están ocupando cargo de la magistratura, en las distintas esferas que tiene el Poder Judicial.

-¿Cómo ve a los medios de comunicación que informan acerca de hechos penales?

-Creo que los medios de comunicación en los últimos tiempos han tomado mucha participación y protagonismo en temas judiciales y a mí entender, dan una noticia respecto de una denuncia y de inmediato se reclama porque no se detuvo a esa persona denunciada. En el país tenemos "el estado de inocencia", por lo que tiene que haber plena prueba de la existencia de un delito para que una persona sea juzgada.

Yo por ejemplo denuncio que alguien me quiso degollar, y de inmediato llamo a un periodista y en las noticias de seguro se va a preguntar por qué motivo el autor sigue libre, si lo denuncié. En este sentido hay que saber que el hecho fundamental está en ver el orden jurídico que tengo de por medio y que pasa de acuerdo al artículo 15 de la Constitución Nacional, además de la Constitución Provincial.

-¿Qué hubiera estudiado si no ingresaba a la facultad de Derecho?.

-Estoy satisfecho con lo poco que puede haber hecho. Aún me vienen a buscar muchas personas para que ejerza defensa, pero por más que quiera, el físico no me da. Si bien todavía no me he retirado, cada vez me ocupo de menos casos. Si tendría que volver a elegir una carrera, elegiría otra vez ser abogado.

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