"Cada instrumento tiene un significado especial"

Experto en la fabricación de instrumentos de viento, Antonio Sandoval es un reconocido artista local. Desde hace 20 años se dedica a este oficio que además le permitió aprender a interpretar la quena, la zampoña, el pincullo, el quenacho y la anata, entre otros.

 

El artista cuenta con un stand en la Feria de Artesanos donde se pueden adquirir sus hermosas piezas.

 

Antonio es jujeño, vive en San Salvador de Jujuy junto a su mujer y su hijo. La luthería es su hobby y con los años se convirtió en su profesión.

Con caña de azúcar, que recoge del monte, y un par de sierras, hace verdaderamente obras de arte, que comercializa en toda la provincia.

"Mi interés surgió hace 20 años", cuenta Antonio. "Mi hermano se dedicaba a la música, no sólo tocaba, sino que también hacía instrumentos. Ahí decidí empezar a fabricarlos y aprendí en el camino. No tuve un maestro, aprendí mirando y copiando", recuerda.

El artista se dedicaba antes a la rama de la construcción, que finalmente abandonó para seguir su pasión por los instrumentos.

Antonio cuenta que "hacer cada instrumento me demanda entre 1 y 2 horas". Cada pieza está hecha de caña de azúcar, que el artista recoge personalmente del monte. "Yo la rescato y la hago instrumento. La reciclo, la convierto y le doy utilidad", dice orgulloso Sandoval.

Con apenas una "sierrita de manos", un cuchillo y un poco de cera, Antonio fabrica unos 6 hermosos instrumentos por día.

Con esta producción diaria, Antonio contó que "me alcanza para mantener mi casa" y que "como todo en la vida, hay épocas buenas y épocas malas. Días en los que no vendés nada y días en los que se vende todo", pero pese a todo, el artista lleva "unos pesos a casa".

Su casa se convierte en taller durante varias horas al día. En barrio Cerro las Rosas, el luthier no sólo fabrica instrumentos de viento, sino que también realiza algunas reparaciones en bombos y guitarras. Esta particularidad de trabajar en casa, le permite a Antonio poder transmitirle a su hijo sus conocimientos.

"Mi hijo está aprendiendo esta profesión, me ve sentado en casa y me ayuda a construir", cuenta Antonio y afirma que "me encantaría que mi hijo herede esta profesión".

A lo largo de 20 años, Antonio creó cientos de quenas, zampoñas, quenachos, anatas y erkenchos.

"Cada instrumento tiene un significado especial", dice el artista y agrega que "están hechos con mucho amor y dedicación". "Fabricar un instrumento me genera placer y me saca el estrés", exclama.

Antonio dice que "me siento muy satisfecho cuando veo que la gente disfruta de cada instrumento que yo fabriqué con mis propias manos".

En este sentido, recuerda haber construido "varias piezas" para artistas reconocidos. "Muchos se han ganado un premio y se acercan para reconocer mi trabajo", agregó.

 

Los precios son accesibles y van desde los 100 pesos hasta los 700. Podrán encontrar quenas, zampoñas, quenachos y otros.

 

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