Entre la campaña tibia y una visita incómoda

La campaña hacia las Paso, no obstante la proximidad del 11 de agosto, parece no haber tomado todavía la temperatura ideal para ser un proceso electoral tan trascendente. Lo cierto es que en los candidatos, el clima está tenso y se va recalentando, pero no ocurre lo mismo en la gente, que hasta aquí parece seguir con más atención las alternativas de la elección a nivel nacional que la de Jujuy. Es más, en Jujuy, ni siquiera los partidos políticos en carrera están en clima de elección. Si bien permanecen con sus puertas abiertas y los empleados cumpliendo los turnos habituales, los salones no están en ebullición ni la premura de dirigentes y punteros fatiga las casonas que ofician de cuarteles generales. Seguramente eso cambiará a partir de ahora y paulatinamente la pasión derrotará a la indiferencia.

El entusiasmo en las filas del Frente Cambia Jujuy oscila según las encuestas que llegan desde Buenos Aires. Un día, Macri/Pichetto repuntan un poco en la intención de voto y la alegría empuja a los precandidatos a redoblar el esfuerzo. Al día siguiente, la fórmula patina en alguna declaración o un gesto equivocado y la depresión se reinstala inmediatamente. Jorge Rizzotti comenzó a recurrir a la fórmula que le viene dando resultado a los radicales desde el 2015: recordarles a los jujeños que si sobreviene un traspié a nivel nacional, aunque en Jujuy haya gobierno radical para cuatro años más, el panorama se volverá inmediatamente tormentoso. Y acto seguido, el "Colo" recuerda a sus auditorios, con el kirchnerismo se perderán derechos y libertades que el macrismo garantiza, y que las peores consecuencias de los gobiernos K en Jujuy, fueron la vigencia de Milagro Sala y los tupaqueros, los millones de pesos para obras que se perdieron en el camino y más de dos mil viviendas pagadas y nunca construidas. El argumento de recordar el pasado y estimular el miedo es válido, y es cierto. Pero no parece suficiente para enfrentar la realidad actual. Seguramente a los actos radicales deberá comenzar a concurrir el propio gobernador, porque las cosas dichas por Gerardo Morales tienen otro sabor y otro efecto en la gente. Quedó demostrado en la última elección provincial. Aún no habiendo sido de las más brillantes la elección para gobernador de Jujuy les demostró que sin el GM, cualquier candidato, por bueno que sea, aparece tibio o desabrido. Los precandidatos de Cambia Jujuy lo sienten en carne propia, especialmente en muchos lugares de la provincia, donde encuentran actos organizados por intendentes bastante poco convencidos de seguir pegados al macrismo, o dirigentes a los que aún no les terminó de cuadrar la fórmula con Miguel Pichetto. El GM se les vuelve imprescindible, especialmente en momentos como éste, en el que las campañas a falta de proyectos o ideas claras, no sólo se calientan, sino que, como está demostrado, se ensucian y con toda clase de porquería.

El peronismo tiene sus propios problemas. Terminada la novela de las boletas cortas y largas, hasta hoy -siempre se debe decir hasta hoy- sólo quedan pocas cosas en claro: que la diputada nacional en ejercicio y provincial electa Carolina Moisés corre con el caballo del comisario (de propiedad de La Cámpora); que el nombre de Julio Ferreyra sigue siendo el que responde y capitaliza en los sondeos de opinión (cuestión que de a ratos vuelve a poner nerviosos a muchos en los despachos del oficialismo jujeño); que Guillermo Jenefes mantuvo su palabra de bajarse de la contienda objetando la discriminación porteña y que el resto, Adrián Mendieta, el laborioso representante del interior y de una nueva generación peronista, Guillermo Sapag, experimentado funcionario del justicialismo, y Alberto Matuk, actual diputado provincial, siguen en carrera, contra viento y marea. Detrás de esta situación, se puede afirmar que el peronismo de Jujuy, como nunca antes jugará política y legalmente a las primarias abiertas y expondrá su realidad interna y externa -y toda su fortaleza- de manera arriesgada y descarnada, a la aprobación o el rechazo de todos los que apuesten por sus precandidatos. Otra certeza surge simplemente de mirar la forma encarnizada y hasta cruel con que los asustados o los rabiosamente antiperonistas buscan clavar un puñal entre las grietas del PJ aprovechando sus debilidades. Y revolver la herida hasta que sangre.

Un episodio sobresaliente ocurrirá esta semana con la confirmada visita a Jujuy del candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aies y exaspirante a candidato presidencial, Sergio Massa. El jefe del Frente Renovador, otrora primer agudo crítico del cristinismo, y único responsable de haber comandado la caída del proyecto "Cristina eterna", terminó convocado por la fórmula F&F. Así saltó olímpicamente lo que había jurado que era su último límite y se anotó entre los candidatos que seguro accederán a una banca, con el indisimulado objetivo secundario (si todo sale muy bien) de convertirse en presidente de la Cámara baja a partir de diciembre, y lograr con el tercer lugar en la sucesión presidencial, una suerte de tercera parte de su licuado sueño presidencial. La agenda de su visita lo ocultará prolijamente del mismísimo GM, por quien profesaba gran amistad política en el 2015 que entonces encarriló la figura del vicegobernador Carlos Haquim; y todos los muchos massistas de la primera hora que hubo en Jujuy, desde el Partido Primero Jujuy, hasta algún diputado provincial solitario, que sostuvo el renovadorismo como alternativa, hasta que pudo calzar en las listas de Cambia Jujuy y olvidó aquel compromiso. O de otros, que ganados por el desengaño, se cruzaron a la alternativa federal de Roberto Lavagna y Juan Urtubey. Como se ve, Massa rompió códigos y esperanzas en Jujuy en mucha dirigencia y votantes que hoy buscan nuevos destinos. No se les puede achacar traición, sería lo mismo que colgarle al propio Sergio Massa el mote de traidor. Se trata simplemente de política. Lo que no se sabe es si el tigrense encontrará una ratito para dialogar con el resto de los peronistas, que a pesar de haber sido ninguneados por el oficialismo cristinista, están empujando el carro para arrimarle votos a F&F en octubre, donde cien sufragios pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte. Tampoco se sabe si dialogará con las autoridades orgánicas del Partido Justicialista, distrito Jujuy, que ya dieron a conocer oficialmente su respaldo a la fórmula que a él lo acogiera generosamente en sus filas, igual que a su esposa, la notable dirigente renovadora Malena Galmarini que sin resignar su intención de ser un día intendente de Tigre, por hoy revista en las listas de diputados de la provincia de Buenos Aires. Massa desde su llegada estará rodeado por Carolina Moisés y la nueva gente del Frente Renovador, y tras una conferencia de prensa se reunirá con empresarios en un local de propiedad de la diputada Moisés y luego partirá a Palpalá y a San Pedro, donde participará de actos de campaña. Entre las cosas que nunca se informarán oficialmente, trascendió en círculos generalmente sinceros del nuevo renovadorismo local, que el exjefe de Gabinete de Cristina Kirchner tendría como misión reservada hacer llegar la sugerencia a los competidores de Carolina Moisés, para que resignen sus aspiraciones, se bajen y se disciplinen detrás de las candidaturas que La Cámpora decidió para Jujuy. Como sea, se tratará de una visita singular y muy importante que a muchísimos jujeños les recordará que hace cuatro años trabajaron, se ilusionaron y votaron por un Sergio Massa al que hicieron ganar la presidencial en Jujuy, un Massa que hoy les debe resultar bastante desconocido. Y al mismo Sergio, la estadía en Jujuy tal vez le devuelva la pequeña incomodidad de no poder contar con los amigos políticos de aquel entonces. Sólo tal vez.

Resto de los precandidatos, va. Roberto Alemán Laureano, Irma Villavicencio y Daniel Macías por Unir mi Jujuy y Alejandro Vilca, Andrea Rúa y Leonardo Roberto con las banderas del Frente de Izquierda Unidad, y Alejandro Snopek y Ana Alarcón, por Consenso Federal, están en las calles llevando su mensaje político. Desde pasado mañana, 17 de julio, regirá la prohibición de actos oficiales susceptibles de promover la captación del sufragio. Y el 8 de agosto finalizará la campaña electoral, dentro de 24 días. Hasta entonces, iremos mirando cómo comienza a hervir el caldo político, hoy todavía en preparación.

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