Vínculo especial del preso con el policía que favorece su reinserción

Dentro del Servicio Penitenciario Nº 7 existe un novedoso e innovador espacio denominado Comunidad Terapéutica en donde internos se relacionan de una forma amigable con policías rompiendo estigmas sociales y posibilitando que la población carcelaria pueda sentirse contenida a fin de una reinserción social más favorable, tanto para ellos como para la sociedad en general.

 

Jujuy posee la primera Comunidad Terapéutica de la República Argentina y la segunda en Sudamérica

La institución surge en marzo del año pasado y consta en un pabellón especial para hombres que se encuentran privados de su libertad, mayores y menores, de todos los establecimientos penitenciarios, procesados y penados, que estén inmersos en la problemática del consumo de drogas y otras adicciones.

En este espacio se los contiene y se hace hincapié en su rehabilitación desde un lado más humanitario mediante diversos talleres y una convivencia diaria entre los internos, los efectivos policiales y los profesionales que componen el equipo.

Al respecto, María Inés Codesido, jefa del Departamento de Adicciones del penal, en diálogo con El Tribuno de Jujuy mencionó que "es un pabellón que nos dieron donde los chicos están ahí internados, son 22 pacientes en total que por voluntad propia quieren rescatarse de la droga y salir bien".

TALLERES Y HUERTA/ PARA LA REHABILITACIÓN DE LOS INTERNOS.

Las actividades tienen que ver con el tratamiento, "dentro del penal hay consumo de varias sustancias. Entonces las actividades son ligadas a la rehabilitación, son desde las 7 de la mañana hasta las 10 de la noche todos los días. Tienen algunas tareas como ser que cada uno se plantea un objetivo para el día y al cierre del día cuenta cada uno si pudo cumplir ese objetivo", añadió.

También hay grupos de convivencia y distintos talleres como ser yoga, deportes, huerta, carpintería y de radio, entre otros. Con respecto a la radio sostuvo que el año pasado salía por FM Jujuy.

El equipo de la comunidad terapéutica está conformado por dos psicólogas y diez operadores sociocomunitarios especializados en la atención de adicciones que son agentes penitenciarios suboficiales que "antes eran celadores pero que ahora son operadores. Ellos son los que dictan el cursado de los talleres y todo lo que tiene que ver con la convivencia, ellos los coordinan. Pasa mucho que entre internos tienen problemas y los resuelven mediante la violencia, pasa mucho eso y hasta hay muertes. Los operadores interceden ante esas situaciones como mediadores", dijo.

También comentó que "todos convivimos con los pacientes pero los operadores tienen el objetivo de que ellos pongan en palabra todo lo que le pasa. Si uno tiene un problema con otro en vez de ir al baño y apuñalarse, los operadores hacen como una mediación en donde terminan todos abrazados y llorando después de solucionarse el conflicto".

Cambios muy grandes

Antes de que exista este organismo ya había intervenciones de María Inés y otro de los operadores hace unos cuatro años, "nos costó mucho el pasaje de preso a paciente porque el ser preso les da una identidad negativa. Y odian a la policía, lo que se logró es un cambio muy grande", sostuvo Codesido.

También hubo un pasaje de "celador a operador. Ellos como celadores también les costaban y ahora ya no es el interno que odia a la policía. Al principio hubo una resistencia al cambio, a esto que era nuevo y desconocido. Se creó un vínculo que los mismos internos defienden a los policías. Se logró esa diferencia entre el "chorro" y el policía, ahora hay presos que quieren ser policías, es un logro gigante", agregó.

“Estamos con ellos desde que se despiertan”

Carlos Moreno, penitenciario desde hace 10 años y miembro de la comunidad, remarcó que la importancia de todas estas actividades recae en la reinserción social que las personas que están privadas de su libertad puedan tener cuando cumplan su condena.

“Nosotros con ellos tenemos un contacto directo todos los días porque nosotros estamos las 24 horas del día compartiendo con ellos desde que se despiertan hasta que se van a dormir. Les enseñamos que ellos pueden tener otra clase de vida el día de mañana cuando cumplan su pena y gocen de la libertad. Les enseñamos que tanto ellos como nosotros estamos dentro de una sociedad y que pueden volver a confiar en las personas. Que se puede cambiar como pasó con otros pacientes que se fueron y tienen el orgullo de pertenecer a la comunidad”, indicó Moreno.

En ese sentido, afirmó que hay personas que antes se encontraban en la cárcel y que participaron en la Comunidad Terapéutica que en la actualidad trabajan o estudian, y que siempre visitan el penal para encontrarse con sus amigos internos para darles fuerzas y aliento a fin de que salgan adelante.

Difíciles de tratar

Explicó que “hay casos de personas que fueron difíciles de tratar que durante toda su vida o en su infancia tuvieron experiencias muy difíciles. Ellos son un claro ejemplo de que el trabajo que realizamos se va logrando”.

“Queremos que ellos comprendan y se hagan cargo de los errores que cometieron para así reinsertarse en la sociedad. Lo que nosotros hacemos no es nada fuera de la ley y lo hacemos de una manera más dinámica y práctica. Están dando resultado porque los chicos que salen, regresan y compartimos algo entre todos”, aseguró Matías Escobar, penitenciario y jefe de los operadores de la institución. 

Por su parte, Codesido indicó que “el trabajo que estamos haciendo es darle un sentido en su vida, somos como un tacho de basura donde ellos dejan todas las miserias humanas que pasaron porque sufrieron mucho. Tratamos de reparar eso a través de las intervenciones terapéuticas. Lo que hacemos es mirarlos y los escuchamos”. Codesido y Moreno iniciaron esta tarea hace años pero recién en el 2018 se concretó.
 

Romper esquemas

Una de las principales tareas de la Comunidad Terapéutica se relaciona con cambiar la mirada hacia las personas que están privadas de su libertad.

Al respecto, Matías Escobar comentó que “la sociedad tiene que darse cuenta de este trabajo. Nosotros sentimos muchos cambios en esto, ver que los chicos que salen trabajan, estudian o hacen deporte, nos da mucha alegría. Es feo para nosotros saber que afuera les cierran las puertas, por eso la sociedad también tiene que brindar su aporte”.

En relación a las personas que participaron en la comunidad y ya salieron, Codesido señaló que “la sociedad no está preparada para el preso común pero los que fueron saliendo de la comunidad van cambiando lentamente a toda la sociedad”.

El ser adictos y “el ser "chorros’ le da una identidad a ellos. A su vez las mujeres que están con ellos están por eso con ellos. Hay novias que los quieren rescatar y sacarlos de la droga pero hay otras que son consumidoras. Trabajamos mucho el vínculo familiar, la mayoría de ellos tuvo problemas familiares. Nosotros los miramos y lo vamos reconstruyendo como persona. Le dimos una identidad diferente al "chorro’ drogadicto”, dijo.

Almuerzos familiares 

Cada domingo, el equipo de la Comunidad Terapéutica trabaja con las familias de los internos. En vez de una visita común se hacen grupos intrafamiliares, “se rompieron algunos viejos códigos de la cárcel. Por ejemplo los presos no pueden ver a la visita de otros, ahora comemos todos juntos y trabajamos los vínculos familiares. Los que no tienen familia que los visita también participan”, explicó.
 

Últimas Noticias

Últimas Noticias de Informacion General

Últimas Noticias de Edicion Impresa

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...