El cuidado de la niñez trans para evitar sufrimiento

Nadia García es psicóloga e integrante de la Fundación "Ama" (Acción integral en Género, Justicia y Derechos Humanos) que tiene el fin de contener a personas trans de todas las edades que viven en la provincia.

Uno de los proyectos que desea concretar la institución es la creación de un espacio destinado a recibir a niños y adolescentes trans para brindarles apoyo y toda la información necesaria que precisen.

En diálogo con El Tribuno de Jujuy analizó la situación de la niñez trans en la provincia, "hace poco ocurrió la primera rectificación del nombre de un niño pero ese no es el primer caso de niñez trans de la provincia. Hay quienes ya vienen realizando algún acompañamiento por parte de la familia, hay que aclarar que para ser una persona trans no necesariamente hay que modificar tu cuerpo al género contrario. Basta con sentirse solamente de otro género diferente al asignado al nacer. En algunas ocasiones se realizan tratamientos de hormonización u operaciones quirúrgicas".

A las personas "les provoca mucho dolor que no les reconozcan su identidad. Muchas personas trans suelen decir que de chicas ya se sentían así, no se trata de una cuestión en la que van decidiendo racionalmente determinado género, sino así lo sienten y perciben. Incluso desde muy chicos", dijo.

En ese sentido comentó que "un niño que nació con genitales masculinos de repente quiere jugar con muñecas o no quieren que lo llamen con el nombre que le asignaron sino con uno femenino. O empiezan a identificarse con cuestiones que tienen que ver con el otro género. Tampoco tiene que ver que por jugar con muñecas sean niños trans, sino que es algo que se sostiene en el tiempo". Asimismo explicó que esta niñez será mucho mejor y diferente si hay aceptación de la familia a una que no acompañe. Eso altera el pleno desarrollo de ellos, necesitan ese acompañamiento y si no lo hay termina desembocando en una situación de vulnerabilidad.

"Muchas veces son rechazadas por su familia, las echan de su hogar, en sus escuelas son maltratados, algunos dejan de estudiar. Se sienten en situación de vulnerabilidad, al estar en ese contexto cuando crecen no tienen muchas opciones de trabajo", añadió.

Por último aseguró que esas situaciones van acompañadas de otras muy duras como ser el rechazo de la sociedad, problemas de acceso a la salud, discriminación y otras que los alejan de una vida plena.

Ya no se automedica

Todas las personas tienen derecho a que su identidad de género sea reconocida según su propia vivencia dice la Ley 26.743 que fue sancionada en el 2012 y uno de los puntos de la misma brinda atención médica especializada a las personas trans.
Al respecto, Lourdes Ibarra, de la Fundación “Damas de Hierro” mencionó que “antes de la ley se realizaban autoingestas que eran recomendadas de una compañera trans a otra compañera trans. Generalmente eran altas dosis de estrógeno que venían en anticonceptivos de forma inyectable”.
“A la larga tenían consecuencias gravísimas sobre el riñón, hígado, el sistema hepático y producían serios trastornos psicológicos y depresivos”, añadió.
También sostuvo que “cuando apareció la ley empezamos a entender de que debíamos tener una responsabilidad ya a partir de ahí empezamos a hacer esto de manera controlada, dejamos de automedicarnos y probar nuestros cuerpos como si fuese un laboratorio”. 

Identidad de género

Esta ley hace referencia a la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo. 
Esto puede involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido. También incluye otras expresiones de género, como la vestimenta, el modo de hablar y los modales.
Menciona que todos tienen derecho al reconocimiento de su identidad de género;
al libre desarrollo de su persona conforme a su identidad de género; a ser tratada de acuerdo con su identidad de género y, en particular, a ser identificada de ese modo en los instrumentos que acreditan su identidad respecto de el/los nombre/s de pila, imagen y sexo con los que allí es registrada.
También habla del cambio de registro de género que puede realizarlo cualquier persona cuando su nombre, imagen o sexo no coincidan con su identidad de género autopercibida.
Para ello deben tener por lo menos 18 años y los menores de edad pueden solicitar el cambio a través de sus representantes legales y con expresa conformidad del menor.

Por qué un niño quiere cambiar de género

“Es un mito decir que uno se siente de otro género solamente porque sufrió de un abuso sexual. Hay muchos casos en los que no ocurre eso, no pasa tanto por la racionalidad sino por una autopercepción de la persona que siente eso. Un niño con genitales masculinos se siente realmente una niña, no es que la familia lo obliga como dicen algunos grupos antiderechos”, sostuvo Nadia García.
Al respecto indicó que “no por hablar de ESI serán gays, lesbianas, trans, etc. como dicen algunos. Piensan que por el solo hecho de tener contacto con información sobre sexualidad querrán cambiar de género y no es así. No sucede porque alguien insistió o por un abuso y eso tiende a patologizar a la identidad trans, creen que es una enfermedad”.
“Lo principal, más allá de la edad, es que sean escuchados y tengan contención. En niños, niñas y adolescentes es clave escucharlos, saber qué necesitan, suele suceder en ciertos casos que quieren tener algo del género opuesto por ejemplo. Cosas que los padres pueden ir resolviendo como ser en la vestimenta, el cabello, etc”, añadió.
En la adolescencia hay mucho sufrimiento porque suceden otros cambios biológicos que algunas personas no quieren como ser el crecimiento del vello, el desarrollo de los aparatos reproductivos y sienten rechazo. 
Al referirse nuevamente a la niñez remarcó que lo que buscan en un principio es cambiar su nombre y es necesario también que sus padres hablen en las escuelas sobre la situación de su hijo o hija, “tener cuidado con eso porque hay algunos establecimientos que son muy discriminativos. Tienen que hablar con los directivos y preguntarles si ellos entienden que el chico es trans, y si no lo hacen buscar un lugar amigable”, agregó.

Identidad y orientación

Mauricio Villarreal señaló importante diferenciar entre identidad de género y orientación sexual. Lo primero se refiere a “cómo me siento, si me siento que soy varón o mujer. Un sentimiento o una vivencia interna que tienen las personas durante los primeros años de vida”. Mientras que orientación sexual “es quién te gusta, o mujeres o los hombres”. 

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