El término púlpito proviene del Latín "pulpitum" (tribuna) refiriéndose a la plataforma elevada en las iglesias desde donde se predica.

 

La Iglesia Catedral atesora diversas obras de arte barroco americano, como la serie que detalla la vida de la Virgen María.

Se sitúan próximos al altar, generalmente adosados a uno de los soportes de la nave principal del templo. Actualmente se usan poco, pues las normas litúrgicas vigentes recomiendan que la homilía, como parte integrante de la misa, se diga desde el prebisterio, junto al altar.

Los púlpitos se utilizaron en las primitivas iglesias o basílicas, destinados a la lectura de los Salmos. Se disponían a la entrada del coro a manera de tribuna rectangular sobre una plataforma de poca elevación, a la cual se subía por gradas laterales y en ellos se cantaban la epístola y el Evangelio en las misas solemnes y se anunciaban al pueblo las fiestas.

La mayoría de púlpitos constan de varias partes: la "escalera", situada alrededor del pilar que sostiene el púlpito o abierta en el mismo o en el muro adyacente; el "sostén", que puede estar en voladizo o reposando sobre el pavimento; la "tribuna", que se divide en "plataforma"-sobre la que se coloca el oficiante- y "antepecho" o "pretil", parapeto que cierra la parte inferior del púlpito; el "atril", soporte para colocar los libros o lecturas; y el "tornavoz", dosel que cubre el púlpito en su parte superior y que favorece la transmisión del sonido.

El Púlpito que se encuentra en la Catedral de Jujuy, tallado en relieve sobre madera de ñandubay y cedro dorado en hoja, es considerado una de las obras religiosas más destacadas del arte barroco colonial de nuestro país.

Según consta en los documentos del archivo de la Catedral anteriores al 1700, ya hacen referencia al púlpito. Fue a mediados del siglo XVIII, cuando Don Agustín de Leiza y de la Tijera, benefactor de la iglesia Catedral, mandó a realizar los trabajos. La estructura y ornamentación revelan la influencia de la escuela potosina en los anónimos escultores mestizos e indígenas que realizaron la magistral obra, compuesta de tribuna, respaldo, tornavoz y baranda de escalera.

Detalles argumentales

La escalera: desarrolla el tema del sueño de Jacob, según se narra en el Libro del Génesis (28,12). En dicho sueño Jacob veía una escalera que se apoyaba en la tierra y llegaba al cielo, por la que subían y bajaban los ángeles. Arriba esta Dios. El bajo- escalera tiene una delicada pintura en la que se observa un florero del que salen flores, capullos, ramas y hojas, sobre las que se encuentran apoyados pájaros.

Catedra: en esta parte están tallados los evangelistas San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan.

Vale Destacar que en la descripción que de ellos se observa en el púlpito, existe un error puesto que el evangelista San Marcos aparece junto a un toro y San Lucas junto a un león, cuando es al revés. Esta falla pueda haber sido producto de la inmediatez con que se debían realizar los trabajos, en su momento, y al pasar los años, se debió haber decidido dejarlos tal cual lo vemos actualmente.

Según la Iglesia a los evangelistas se los representan con los cuatro seres vivientes del Apocalipsis. San Mateo: representado por un joven alado. San Marcos: se lo representa con el león. San Lucas: Está representado por el buey. San Juan: Representado por el águila.

Columnas salomónicas: Las columnas salomónicas rodean la Cátedra del Púlpito, tienen en su fuste los pámpanos de las vides y pequeños racimos de uva, símbolo del pan, que son las dos materias del Sacramento de la Eucaristía.

Tiene relación con la escala que Jacob vio dormido porque confirman la venida del Redentor y hablan de la Vida, Pasión, Muerte y Resurrección del Señor siendo los evangelistas representantes del cumplimiento de la promesa de Dios a Jacob, porque de su descendencia nacería el Redentor del Mundo.

El tornavoz: Antiguamente para facilitar al orador hacer escuchar la palabra ante un público y que no se cansara, el tornavoz expandía la voz del sacerdote en los espacios más amplios hasta el último rincón. En este tornavoz se encuentra la figura del Espíritu Santo, representado por la tradicional paloma. Y rodeando esta imagen se encuentran cuatro querubines y serafines que son los que cantan según San Juan, todo el santo día en el cielo.

En la parte superior del tornavoz, está el Ángel de la trompeta del Juicio Final.

Según se explica, el ángel no lleva la trompeta pegada a sus labios, porque da tiempo a los pecadores a arrepentirse antes del final de los tiempos.

Y según cuenta una leyenda religiosa, estas trompetas tienen sonido real y cuando llegue el último día de la tierra, los ángeles cobrarán vida en todas las iglesias del mundo y las harán sonar anunciando la llegada de juicio final.

El retablo: En el retablo se representa la genealogía de Jesucristo, según San Mateo, desde Adán a David, y desde Salomón hasta el advenimiento del Mesías. Esta imagen es un árbol genealógico, donde además aparece la figura de Abraham quien sostiene el tronco.

En el centro del retablo está la figura de San Agustín, tallado en alto relieve con su corazón encendido en llamas y la palabra ‘veritas‘ (verdad). Porque según sus postulaciones, se fija en forma definitiva los dogmas de la Iglesia.

 

También la imagen de Nuestra Señora de Río Blanco y Paypaya, de procedencia quiteña o española y el Cristo Yacente, Martínez Montañez.
Posee una colección de cuadros de la Escuela Cuzqueña, en la nave del templo y en la Sacristía. Y una bella artesanía colonial en confesionarios

 

Otras propuestas


Otros lugares que les puede interesar conocer en cuanto a turismo religioso son la Iglesia San Francisco y su museo de Arte Sacro, por las reliquias históricas y culturales que posee. 
También la capilla Santa Bárbara, donde se destaca el retablo dorado a la hoja del siglo XVIII y una colección de varias pinturas de la escuela cuzqueña también del siglo XVIII.
 

Datos históricos

Los orígenes de la Iglesia Matriz se remontan a los días de la fundación de la ciudad, según documentos se celebró la misa el 19 de abril de 1593 bajo un árbol donde, pocos años después finalizarían obras del primer templo.
Por la precariedad de la construcción, el edifico fue apuntalado y parcialmente reconstruido en 1659. En el siglo XVII, un terremoto lo redujo a ruinas, y las actividades religiosas se trasladaron a la Capilla de San Roque. 
Don Agustín Pde Leiza y de la Tijera, un acaudalado comerciante español se convertiría en el benefactor de la Iglesia Matriz, y costearía los trabajos que implicó la nueva construcción, además de los retablos del altar y el púlpito, concluidas en 1763. 
Siglos despuésP, el templo sufrió reformas, la más destacable es su frente que era colonial español para ser reemplazado a principios del siglo XX, por un estilo neoclásico y en el Centenario de la Revolución de mayo, se construyó el patio adyacente. 
En 1812P, el General Belgrano asumió la jefatura del Ejército del Norte. El 25 de mayo, conmemorando el nacimiento de la Patria, quiso avivar el patriotismo de sus soldados y del pueblo jujeño, enarbolando y haciendo bendecir la primera Bandera Nacional. 
El 16 de mayo de 1931, el Gobierno Nacional declara al templo Matriz, Monumento Histórico Nacional. En 1935, monseñor Enrique Muhn es nombrado primer Obispo Diocesano de Jujuy, y por Bula Pontificia de Pío XI, se convierte en Iglesia Catedral.
         

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