Corea del Norte continúa con  sus demostraciones de fuerza

Corea del Norte volvió a lanzar ayer dos misiles balísticos de corto alcance, con lo que mantiene su pulseada con Seúl y Washington por las maniobras militares que los aliados realizan en el Sur y a las que Pyonyang se opone con firmeza.

Los dos proyectiles fueron disparados a primera hora desde la costa oriental del país comunista, el quinto test de su tipo en 15 días, y al igual que en los anteriores, se hizo con misiles balísticos de corto alcance, según el Estado Mayor Conjunto surcoreano.

Corea del Norte ha dejado claro que estas exhibiciones militares son una "advertencia" a Seúl y a Washington por sus maniobras conjuntas veraniegas, a través de sucesivos comunicados de los medios estatales y de declaraciones del líder norcoreano.

El propio líder norcoreano Kim Jong-un dio un paso más al enviar esta semana una carta al presidente estadounidense, Donald Trump, en la cual dijo que no estaba "contento" con los lanzamientos de misiles realizados por su propio gobierno, pero los justificaba por las maniobras de los aliados, según reveló el mandatario de la Casa Blanca.

Kim "no está contento con las pruebas, lo puso en la carta y dijo que también ve un gran futuro para Corea del Norte", precisó Trump en declaraciones a los medios en la Casa Blanca.

Kim "no está contento con esos juegos de guerra. Y ustedes saben que a mí tampoco me ha gustado nunca", añadió Trump, quien también abrió la puerta a tener otra reunión con el "líder supremo" norcoreano, en la que sería la cuarta cumbre bilateral.

Kim y Trump se comprometieron a reactivar el diálogo para el desarme nuclear del régimen en su última cumbre, celebrada a finales de junio en la frontera intercoreana, aunque esto no se ha producido ni está claro cuándo sucederá.

Los dos aliados efectúan esas maniobras castrenses entre los días 5 y 20 de este mes en Corea del Sur, aunque la escala de los ejercicios se ha reducido significativamente respecto a años anteriores a fin de contribuir a la distensión en la península y al diálogo.

Esto no ha sido suficiente para apaciguar a Pyonyang, que considera que los ejercicios de los aliados "vulneran" lo acordado en la última cumbre con Estados Unidos.

Trump, por su parte, se ha mostrado comprensivo con los persistentes tests norcoreanos y les ha restado importancia.

Seúl, en cambio, parece más alarmado con los lanzamientos del Norte, en los que el régimen afirma haber verificado la eficacia de un tipo de proyectil con alcance suficiente para golpear el Sur y las bases estadounidenses allí ubicadas.

Los máximos responsables de defensa e inteligencia del Sur, Jeong Kyeong-doo y Suh Hoon, creen que los movimientos del Norte "son una demostración de fuerza", dijo ayer un vocero de la oficina presidencial surcoreana, informó la agencia de noticias EFE. Estados Unidos presiona a Corea del Norte para lograr la desnuclearización completa de ese país. Pese al malestar de Kim y la seguidilla de lanzamientos de misiles norcoreanos de las últimas dos semanas, Trump se mostró optimista a la espera de coordinar una nueva ronda de negociaciones con Pyongyang para avanzar en la desnuclearización de la península.

 

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