Caminar entre la posverdad y la cruda mentira

Qué semana tuvimos! El lunes negro, el martes gris oscuro, y hasta hoy, diferentes tonos de gris opacando el cielo azul del clásico otoño jujeño de viento norte. "Es la economía... estúpido" me repetía cuando no encontraba explicaciones sencillas a la debacle nacional, al desánimo general y a los permanentes duelos entre la posverdad y la cruda mentira que sin solución de continuidad maneja la clase dirigente desde una y otra orilla de la grieta. El insomnio y la rabia del presidente, lo entregaron atado a imprudentes declaraciones que sonaron como espontáneo sinceramiento de su pensamiento real. Al día siguiente tuvo un discurso más serio y moderado. Aceptable. Marcó la diferencia entre hablar sin filtro y hablar después de pensar un poco. La exultante alegría del triunfo arrasador del cristinismo lo lanzó a hablar -desde Alberto F. hasta Luis D´Elía- consolidando el relato de que todo lo horrible que existe en el país, comenzó el 10 de diciembre del 2015. De ahí para atrás amnesia total y sólo pensar que el próximo 10 de diciembre recuperarán la memoria de las bonanzas relatadas. En el interín, el dólar pasó los $62, después se acomodó en $58,12, las acciones de las empresas argentinas cayeron 50% en Wall Street, en la Bolsa el Merval perdió 37%. Mauricio y Alberto hablaron por teléfono y una tensa calma regresó tímidamente a la comarca. Igual las remarcaciones, el ocultamiento de mercaderías por parte de los formadores de precios, (alimentos, medicamentos, la suspensión de ventas de automóviles, la cancelación de planes de turismo, etc), ocurrieron en cuestión de minutos. Cuando otras medidas del gobierno levantaron el mínimo no imponible, suspendieron los aumentos de los créditos UVA, congelaron los combustibles, aumentaron sueldos y ofrecieron un bono a los empleados, una brevísima brisa de aire fresco se coló por debajo de la puerta. Pero el daño ya estaba hecho, y con las decisiones forzadas por las PASO, los argentinos comunes y corrientes (unos 30 millones), apenas podrán cantar empate en la lucha por la supervivencia. Los de más abajo, (unos 10 millones) seguirán con la cabeza debajo del agua. Los de más arriba, un puñado de fuertes empresarios, (en su mayoría exportadores) seguirán bien. O muy bien. Acá lejos en Jujuy, como siempre, la situación crítica se instaló muy oronda sin que se adviertan respuestas posibles a tanta posverdad y tanto embuste de campaña.

El gobernador Morales y su ministro de Hacienda Carlitos Sadir, estarán tratando de hilvanar algo para decirles a los jujeños, que les levante el ánimo y llene mínimamente sus expectativas. Todo sin embargo, es cuesta arriba. La brutal escalada del dólar, complicará con fuerte impacto de las deudas contraídas en esa moneda, más allá de las precauciones que se hayan tomado. La caída de la recaudación y la baja de Ganancias, reducirán la llegada de fondos coparticipables, y naturalmente en la recaudación propia de Jujuy, también se reflejarán esas caídas proporcionalmente. Basta anotar el dato de la consultora Economía y Regiones, creada y dirigida por el ministro Rogelio Frigerio, que informó para junio un incremento interanual de recaudación del 38,5% en caída libre frente al 55,8% de la inflación (también interanual) confirmada por el Indec. Así con menor ingreso de fondos, en una provincia que está lejos del equilibrio fiscal a pesar de los esfuerzos realizados, el GM difícilmente pueda articular una cobertura de emergencia para lo que se viene. Por ejemplo, los 5.000 pesos que Macri decretó como ayuda extraordinaria para los empleados del Estado nacional y las fuerzas de seguridad, Jujuy no los puede pagar. Y no se puede asegurar que esta vez, el Presidente ayude con plata o adelantos de coparticipación, porque dispararía un efecto dominó con todas las Provincias. Con este clima el gobierno se sentará este miércoles con un decreto furibundo de contención de gastos a charlar con los caciques gremiales que atacarán por la pérdida salarial pendiente de meses anteriores, un significativo aumento de sueldo y una cláusula gatillo que garantice el mantenimiento del poder adquisitivo de los estatales jujeños.

CARLOS SADIR/ CON MENOS PLATA Y MÁS EXIGENCIAS.

Como si esto fuese poco, el GM debe continuar con el día a día de su gestión, y al mismo tiempo, no descuidar las dos tareas políticas pendientes: 1) respaldar y reforzar la campaña de Jorge Rizzotti y de Natalia Sarapura para Octubre, y 2) seguir sosteniendo como pueda y has ta donde pueda su mensaje de que lo mejor que le puede pasar al país y a Jujuy, es que Macri continúe en el gobierno. Iniciando esa campaña para el 27-O, reunió a funcionarios, legisladores e intendentes, en otro de los habituales encuentros de arenga y bajada de línea. Esta vez, no hubo ni alegría ni entusiasmo y por el contrario, las caras serias y los gestos adustos mostraron -como siempre ocurre en las derrotas- las ganas de exteriorizar pases de facturas que los radicales tienen atragantadas desde hace varios meses. Sólo la presencia y la autoridad inalterada del jefe evitaron las colisiones, pero el clima es tenso y lleno de malos recuerdos recientes. Los inminentes festejos del Exodo y el mes de los estudiantes, desviarán el foco de la atención, pero los radicales jujeños -ni hablar del PRO- deberán salir a militar ciudades y pueblos, apenas se sequen las barbas que siguen en remojo. Porque en octubre jugando por los porotos, se puede marcar una tendencia que se extienda hacia los próximos años. Y la otra tarea de sostener tanta lealtad a Macri está generándole al gobernador jujeño algunas inquinas con referentes nacionales de la UCR que querrían diferenciarse más antes que todo sea peor. Pero el GM, no puede darse el lujo de convertirse hoy en pato rengo con cuatro años por delante para gobernar Jujuy, con un gobierno cristinista en Buenos Aires y el fantasma de la Tupac sentado en plaza Belgrano mirando fijamente la Casa de Gobierno.

El peronismo de Jujuy cerró un capítulo dorado. Aún con sus diferencias, reunió 188.181 votos, superando los 170.000 de la última victoria en el 2011. La elección de Carolina Moisés y su boleta larga fue magnífica: 117.500 votos. No fue menos excelente la de don Julio Ferreyra y su boleta corta: 63.800 votos. Pero fue descomunal el corte de boletas: más de 53 mil votos. Como sea, los peronistas se repartieron laureles. Menudearon presiones buscando voltear el sistema D’Hont que había sido acordado y estaba vigente. El cristinismo apretó por su lista completa, sin pensar que desairar la voluntad popular de más de sesenta mil votantes podría generar una reacción y un desbande que hasta haría peligrar el esperado triunfo de Octubre, y haría caer otro dato histórico: es la primera vez que el PJ jujeño gana de manera tan significativa, peleando en democracia desde el llano, en la dura intemperie. Rubén Rivarola, titular del PJ, hizo los anuncios oficiales de la lista de Octubre (Carolina, don Julio y Luciana Santillán). "Ni excepciones, ni elegidos a dedo", dijo y ofreció un Partido de puertas abiertas.

Sólo queda esperar: nuevas medidas (¿y más renuncias?) del gobierno nacional, en su búsqueda del milagro deseado. En Jujuy analizar el comportamiento de la UCR por su recuperación, el PJ por su unidad imprescindible; el "lavagnismo" y los 33 mil votos importantes de Alejandro Snopek, y la Izquierda encapsulada en 19.200 sufragios. Y mirar la posición del vicegobernador Carlos Haquim y su futuro en un concierto de negociaciones y reposicionamientos locales. Y en general, la oportunidad de una atrevida irrupción de otra generación de cuadros en todos los espacios políticos que viven en Jujuy. Pero desechando el abuso de la posverdad como justificación y la cruda mentira disfrazando un optimismo de pacotilla.

 

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