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Descubren los restos de una especie idéntica a la “ardilla” de la Era de Hielo

Tiene 231 millones de años  y medía unos 25 centímetros de longitud. Fue hallada en el Parque  Ischigualasto de San Juan  junto a dos de los dinosaurios más antiguos de los que se tienen conocimiento.

Viernes, 23 de agosto de 2019 18:48


Por su tremendo parecido, los paleontólogos pensaron en nombrar esta nueva especie en alusión a Scrat, el reconocido personaje de la película con dientitos de sable, aunque finalmente la bautizaron como Pseudotherium argentinus. Medía unos 25 centímetros de longitud y fue hallada en Ischigualasto junto a dos de los dinosaurios más antiguos de los que se tienen conocimiento.

Ricardo Martínez, investigador del Instituto y Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de San Juan (IMCN), comentó a la Agencia CTyS-UNLaM: “La nueva especie tiene el hocico muy largo y chato, de poca profundidad, y sus colmillos son también muy largos y están ubicados casi en la punta del hocico, por lo que el parecido es tremendo”.

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Por su tremendo parecido, los paleontólogos pensaron en nombrar esta nueva especie en alusión a Scrat, el reconocido personaje de la película con dientitos de sable, aunque finalmente la bautizaron como Pseudotherium argentinus. Medía unos 25 centímetros de longitud y fue hallada en Ischigualasto junto a dos de los dinosaurios más antiguos de los que se tienen conocimiento.

Ricardo Martínez, investigador del Instituto y Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de San Juan (IMCN), comentó a la Agencia CTyS-UNLaM: “La nueva especie tiene el hocico muy largo y chato, de poca profundidad, y sus colmillos son también muy largos y están ubicados casi en la punta del hocico, por lo que el parecido es tremendo”.

El cráneo se conservó de manera sorprendente, por lo que, a simple vista, puede comprobarse la similitud. “En algún momento, pensé en ponerle el nombre de Scrat”, contó Martínez, quien realizó un estudio muy exhaustivo del cráneo de este mamiferoide junto a Rachel Wallace y Timothy Rowe de la Universidad de Texas. El estudio fue publicado recientemente en la revista científica Plos One.

Podría decirse que el paleontólogo Martínez, quien tiene más de una docena de especies descubiertas en su palmarés, ha concretado una especie de hattrick paleontológico. Así como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo suelen hacer tripletes y se llevan el balón a su casa, Martínez hizo su “hattrick” al encontrar este pequeño animalito junto a dos nuevas especies de dinosaurios primitivos. Es cierto, no se llevó un balón a su casa, pero se llevó al Museo el bochón que hacen los paleontólogos para poder trasladar los fósiles para su posterior estudio.

Más de 230 millones de años tuvo que esperar este pequeño animalito para ser descubierto. Estuvo congelado en el tiempo, aunque no en hielo como Scrat, sino en las rocas multicolores del famoso yacimiento Ischigualasto ubicado al noroeste de Argentina.


En este sitio, también conocido como Valle de la Luna, este “Scrat” del Triásico esperó a ser rescatado junto al dinosaurio Panphagia protos, uno de los sauropodomorfos más antiguos conocidos hasta hoy, y al fémur del primer y único protodinosaurio lagerpétido descubierto en San Juan. De modo que tres especies muy distintas compartieron su larga estadía hasta el “hattrick” de Martínez en el año 2006, momento a partir del cual se iniciaron sus respectivos estudios (ver ilustraciones del artista Jorge A. González en la galería de fotos y video).

A diferencia de la “ardilla” de la película, este mamiferoide nombrado como Pseudotherium argentinus vivió en un ambiente más cálido que el actual, con abundante flora, compuesto mayormente por helechos y coníferas, ya que todavía no existían las plantas con flores.

Según indicó Martínez, este animalito habría tenido unos 25 centímetros de longitud y tenía una alimentación distinta a la del personaje de la película de animación creada por Blue Sky Studios: “No se alimentaba de bellotas, sino que seguramente comía insectos o animales más pequeños”, aseveró.

Puesto que no precisaba sus dientes de sable para abrir bellotas, el paleontólogo del IMCN estimó que sus colmillos largos podrían haberle servido “por un lado, para clavar y atrapar los insectos o presas, pero otra opción es que este animal haya sido un macho y estemos en presencia de dimorfismo sexual, es decir, que los machos de esta especie hubieran desarrollado esos grandes colmillos como modo de atraer a las hembras”.

“Pero, a esta altura, no se puede saber mucho, porque solo contamos con un espécimen”, aclaró Martínez. Y agregó: “Si hubiera muchos individuos para analizar, uno podría ver si hay variabilidad y podría pensar que machos y hembras tenían distintos largos de colmillos”.