La música como una herramienta de reinserción

El sol parece brillar con más intensidad que nunca y una leve brisa mueve las hojas de la palta que domina el patio que esa mañana, muy especialmente, está invadido por melodías. De un aula se cuelan ritmos de cumbia, mientras que en otra los acordes andinos intentan imponerse en una suerte de duelo musical. En otro espacio el sonido de la lija en la madera que luego se convertirá en un instrumento, completa el concierto que transcurre en la Unidad Penal 1. Todos piensan en el 17 de este mes cuando a las 19 suban a las tablas del teatro Mitre para deleitar con su talento y demostrar a la sociedad, en especial a sus familias, que están trabajando, y mucho, en procura de sanar su espíritu.

En los talleres de música, instrumentos autóctonos y vocalización, los internos del Servicio Penitenciario adquieren un estatus diferente, son valorados por sus aptitudes artísticas y compromiso.

En ese ámbito hallan un espacio donde liberar el estrés que padecen las personas privadas de su libertad. Allí también descubren sus capacidades, recuperan su autoestima y se sienten útiles.

El arte les da la confianza que necesitan para afrontar su realidad e identificar aquellas conductas que los llevaron al confinamiento para avanzar en un nuevo proyecto de vida alejados del delito. Es una ardua tarea que construyen día a día con la música como soporte, además del enorme deseo de probar a sus afectos y a sí mismos que han cambiado.

CUMBIA MAMBO / EL GRUPO PROMETE UN SHOW INOLVIDABLE.

Trabajan la resiliencia, esa capacidad que tenemos los seres humanos de adaptarnos a situaciones traumáticas que transforman dramáticamente nuestras vidas y lograr salir fortalecidos. Se trata de una serie de conductas y pensamientos que pueden ser aprendidos y ejecutados por las personas. En ese transitar, deben redoblarse los esfuerzos individuales para alcanzar el gran objetivo y en este plano el arte cumple un rol determinante.

Miguel Reynaga es docente y trabaja desde hace quince años en los talleres de música, instrumentos autóctonos y vocalización que dependen del Departamento de Educación del Servicio Penitenciario. Forman parte del programa de Educación en Contexto de Encierro concebido como una herramienta que "permite a los internos comprender su historia personal y fijarse objetivos concretos para reinsertarse en la sociedad". Al mismo tiempo opera como "una posibilidad real para crear un proyecto de vida propio".

En una entrevista con El Tribuno de Jujuy, Reynaga dijo que los talleres de música se iniciaron con el dictado de clases de guitarra y con el tiempo se fueron sumando otros instrumentos para finalmente conformar grupos. En ellos participan internos que "ya eran músicos y que por diferentes motivos terminaron en el Penal", además de los que se formaron en los mismos talleres.

Subrayó que fundamentalmente se trabaja con ellos en la reinserción y actitudes que les permitan "tener otra posibilidad, otra instancia de oportunidades en la vida".

A una consulta de nuestro diario, el docente subrayó que sus alumnos deben "ser constantes, tener buena conducta, tanto en los pabellones como en la escuela, y eso les permite tener esta ventaja sobre otros".

En su experiencia, "después de haber trabajado cinco o seis años recién se ven los frutos cuando recuperan su libertad y se los ve trabajar afuera en el oficio que tenían o bien dedicándose a la música". Emocionado, destacó que le daba mucho orgullo saber que sus alumnos, tras cumplir la pena y abandonar la cárcel, "han podido grabar un CD, han podido continuar trabajando y viven de la música".

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