La Virgen María en la música

 El lector seguidor de nuestra columna ha leído en las sucesivas entregas semanales sobre la música y su incidencia en los diferentes temas de actualidad, relacionando las noticias con la música. La política, religión y diversos festivales donde la música es la protagonista o ayuda a expresarse al ser humano.

 La religión, en sus diferentes manifestaciones y en diversos lugares, ha acompañado al ser humano desde edad inmemoriales. Quizás una forma de explicar o ayudar a entender preguntas tan básicas alrededor de la vida misma: las enfermedades, la muerte, el nacimiento, el sentido de la vida. Preguntas básicas que en determinados momentos nos invaden y que siguen sin tener una respuesta.  Quizás ligada más a una emoción que a una idea racional. Un sentimiento.

 En épocas en que en el mundo la religión vuelve a ser un tema de disputas, guerras y malos entendidos en el mundo, muchas personas han dejado de creer en algo, o nunca creyeron en algo. Europa, la cuna de Occidente y la satisfacción por medio de la tecnología de algunas necesidades ha dejado de creer en dios. Muchas necesidades básicas cubiertas, acompañadas claro de una época sin guerras y donde todo parece una rutina han llevado a una suerte de satisfacción donde los problemas parecen solucionarse pragmáticamente.

 Sin embargo, en otras partes del mundo la falta de la cobertura de necesidades básicas, la desesperación o la esperanza, hacen que se expresen a través de emociones y búsqueda hacia una fuerza llamada Dios. En la religión católica esto se ampliará y la devoción hacia Dios se extenderá hacia la Virgen María y los Santos.

 En las civilizaciones antiguas que poblaban nuestra América existían dioses y todo un sistema dedicado a adorarlo, justificarlo y recordarlos. El sol, la luna, la tierra (Pachamama), la montaña, algunos animales eran dignos de culto. Al llegar los conquistadores y su deseo fervoroso de expandir la iglesia católica, trajeron también una gran intolerancia hacia otras religiones y destruyeron los templos y lugares donde se veneraban a estos dioses, llegando a edificar iglesias católicas sobre templos consagrados a los dioses precolombinos. Algo difícil de comprender para los pobladores de estas culturas dignas de admiración. Pero es algo que se ha vuelto a ver en el presente, quizás en otras religiones y en otros contextos.

 Pero la religión también ha dado lugar al nacimiento y el desarrollo de las artes. Ya hace más de 40.000 años en una cueva en Hohle Fels, en el sur de Alemania, arqueólogos han encontrado estatuillas hechas en marfil de mamut. Entre ellas la de un hombre con cabeza de león, a lo mejor representa un chamán. El chamán o curandero, un nexo entre las fuerzas terrestres y las de otra dimensión. El que nos traerá curación, consuelo y esperanza.

 En el Vaticano se reunieron grandes artistas y músicos que crearon maravillas arquitectónicas y pictóricas. El lector viajero que ha visitado los Museos Vaticanos y las iglesias de Roma conoce al arte teatral que se esconde dentro de cada templo. Algo que las iglesias protestantes no tienen. La ausencia de pinturas, esculturas, adornos y colores no hace más que pensar en la palabra.

 Pero todas las religiones tienen presente la música y el canto. Reza un dicho de la iglesia ortodoxa rusa que “no hay instrumento más perfecto que la voz humana para alabar a Dios“.

  Quizás sea cierto, pues es la voz humana el único instrumento que además de producir música pronuncia palabras. Y estas palabras tienen un significado que nos hace sentir emociones porque al escucharlas nos representamos algo que conocemos. Nuestra voz es única y ninguna voz es igual a otra. Por eso es un sonido tan personal y perfecto.

 El Vaticano destaca la música como la más bella de las artes, al decir que  tiene un„ carácter sobresaliente entre las demás expresiones artísticas (SC 112).

 Los protestantes también han dado una gran importancia a la música desde Lutero con sus himnos y las grandes obras religiosas barrocas de Georg Philip Telemann, Johann Sebastian Bach, George F. Handel.

 Es de recordar que septiembre es el mes de la Virgen del Milagro, que convoca a varios peregrinos. Diferentes manifestaciones marianas en nuestro país y en América Latina han hecho del culto a la Virgen María algo especial.

 Ya en el barroco se hizo una cantata barroca en honor a la Virgen de Copacabana, Bolivia, por el célebre compositor mestizo  José de Orejón y Aparicio, que nos alegraría mucho poder escucharla nuevamente en las iglesias donde se guarda una imagen de ella.

 

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