Maltrataron cruelmente a una tropilla de caballos

Entre los meses de mayo y lo que va de septiembre, un grupo de personas ingresó a la finca de Humberto Martiarena en la localidad de Lozano junto a una tropilla de unos 30 caballos que eran maltratados de forma cruel por sus mismos propietarios. Cuatro de ellos perdieron la vida a raíz de los golpes.

Martiarena explicó que para él, los maltratadores querían preparar a los caballos de forma violenta para las jineteadas. Por la situación logró realizar la denuncia en la Seccional 54º de Yala, y logró que se lleven a uno de los equinos que se encontraba al borde de la muerte.

El hombre está jubilado pero durante 12 años crió cabras en el terreno que posee en ese lugar y actualmente allí tiene un hostal.

En diálogo con El Tribuno de Jujuy mencionó que "yo vivo en proximidades del arroyo Las Chivas, en realidad estoy en el medio, entre Lozano y Yala. Estoy más cerca del barrio Carlos Alvarado. Además del hostal tengo una parte de campo que limita con el río Grande que se llama finca Martiarena que está cercana a la finca Las Vertientes y el gasoducto Atacama que cruza por ambos campos".

En el mes de mayo, una familia conocida que se dedica a todo lo relacionado con los caballos visitó a Martiarena solicitándole pastaje. Pero, "se olvidó que hace unos 7 años, esta familia metió unos caballos a mi campo cortando unos alambres. Yo había hecho un pastoreo extensivo con las cabras y no podía haber otros animales por cuestiones de sanidad y porque los pastos se contaminan", aseguró.

Remarcó que "metieron los caballos, yo no sabía si estaban desparasitados. Me crearon un problema, los busqué y les entregué los animales. Les dije que tenían una deuda por los daños cometidos pero nunca la pagaron. El hombre se olvidó y ahora viene a pedirme eso".

"Yo le dije que no tenía palabra, por lo tanto no me podía pedir nada. Además en el lugar donde yo pastoreaba ahora, lo hace gente de El Chañi que yo aprecio mucho, con los cuales tenemos un vínculo, yo les otorgo el pastaje", dijo.

Pero, después de que estas personas visitaron la finca de Martiarena, los pastores que trabajan dentro de su terreno, alarmados, le informaron que había una invasión de caballos, que eran 30 aproximadamente y que eran de esa familia que se metió en el terreno.

Asimismo, sostuvo que "me dijeron que los animales estaban con cuatro jóvenes vestidos con boinas y con vestimenta de gauchos pampeanos. Primero lo tomé con tranquilidad, pensé que iba a ser algo pasajero".

"Vi una depredación"

Al principio, Humberto Martiarena no se ocupó de la situación, pero luego empezó a ver lo que realmente ocurría en su terreno con los caballos que habían ingresado, "vi una depredación, la gente creaba un conflicto y los maltrataba. Querían desplazar a los pastores y ellos empezaron a protestar", aseguró.

En ese sentido indicó que "seguí observando lo que ocurría junto a los pastores. Notamos mucho maltrato hacia los caballos. Usaban una metodología extraña, de noche golpeaban a los animales, los acorralaban, los hacían correr, eran azotados. Los perseguían y los golpeaban muy duro. Todo cambió cuando vimos eso".

Afirmó que el lugar donde ocurrieron los hechos frecuentemente está custodiado por las fuerzas de seguridad debido a que muchas personas para evadir los controles vehiculares de la ruta pasan por ahí.

Cuatro murieron por los golpes

La familia que maltrata a estos caballos se dedica a convertirlos en agresivos para las jineteadas, dijo Martiarena.

Humberto Martiarena comentó además que los caballos maltratados no solamente eran adultos, ingresaban también potrillos y potrancas que recibían los mismos golpes, algunos murieron.

Al respecto comentó que “metían motos enduro y los encerraban. Estaba muy preocupado por ver todo lo que hacía esta gente. A raíz de eso, empezaron a morir caballos. Fueron cuatro muertes en total”.

“Vimos una potranca que estuvo una semana ahí, nunca la asistieron, nosotros tratamos de ayudarla pero no daba más y se murió. Había otro caballo que murió también en esas circunstancias”, agregó.

El último equino que falleció estaba muy bien, “no venía enfermo ni nada. Pero la noche anterior a su muerte lo azotaron hasta el cansancio. Cuando fui a verlo temprano ya estaba muerto. Largaba sangre y eso es una presunción de que existe alguna enfermedad grave que evita la coagulación. Ese fue otro llamado de atención”, aseguró.

Tras eso, le informaron de otro animal en circunstancias muy graves que se encontraba cerca de la defensa del río Grande. Al ver que la situación ya se encontraba desbordada, Martiarena se dirigió a la Seccional 54º de Yala.

En ese sentido manifestó que “yo quería que la Policía actuara de forma inmediata porque el caballo estaba muy mal. Pero justo había un festival y estaban con muy poco personal disponible. Al otro día el animal no estaba, me dediqué dos días a buscarlos por la zona y lo encontré en una isla que nosotros llamamos, dentro del río”.

“Llamé a la Policía y llegó Caballería. Lo entregué y ahora está en Higuerillas. Espero que ahí se recupere”, señaló.

Martiarena explicó que los caballos que se usan en las jineteadas se llaman reservados que son indómitos por su carácter. Es decir, “no es frecuente que en el campo haya muchos con ese carácter. Por eso la jineteada es muy cuestionada, en mi caso noté que estas personas maltrataban tanto a los caballos para que puedan participar en ellas”, mencionó.

Por último, sostuvo que “los equinos son obligados, a partir de golpes a que se conviertan en reservados”.

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