Los riesgos de ir por todo (y lograrlo)

El próximo viernes comienzan los 30 días de descuento hasta las elecciones presidenciales. Respondiendo al comienzo de ese último capítulo preelectoral, tanto el oficialismo como la oposición darán el sábado una demostración de fuerza. Mauricio Macri lanzará su proyecto de visitar treinta ciudades, del que los jujeños tuvimos un anticipo hace unas horas, cuando volvió a Volcán para asistir a otro capítulo de su lenta reconstrucción, luego inauguró la ampliación de una planta de agua potable y finalmente participó de una muestra de lo que será el magnífico aeropuerto "Horacio Guzmán" cuando quede totalmente terminado. En tanto, el candidato a vicepresidente Miguel Pichetto, que hoy tiene un discurso más PRO -y más liberal- que el de los propios macristas, embiste a los adversarios mostrando real convencimiento en el eslogan que los lleva a afirmar que "sí se puede" dar vuelta las Paso el 27-O. En tanto Cristina Elisabet Fernández de Kirchner llegará el sábado a Salta, y desde Jujuy, cientos de colectivos y de automóviles llevarán a miles de militantes para acompañar a la expresidente en otra presentación de "Sinceramente", su excusa de campaña para fustigar al macrismo cada vez con más dureza y a la vez dejar el margen necesario al candidato a presidente Alberto Fernández, para que dibuje su imagen de estadista moderado y de gran autoridad. Ambos contendientes en realidad no pueden ocultar que la ambición final es derrotar al adversario, si fuera posible de manera humillante, y finalmente, ir por todo. Ocurre, que si no controlan todo, les será imposible imponer sus proyectos, y controlar el país. Y aun así, eso aparece hoy como una utopía con plazos fijos. En Jujuy, ya sabemos de esas experiencias.

Son tantas las ansias de triunfo del peronismo, y mucho más aún el del cristinismo puro y duro, que no pueden evitar mostrar las patas de la sota que, tácticamente, les sería saludable disimular hasta el 27-O. Un ejemplo basta para demostrarlo: La presidente de la renacida agrupación Justicia Legítima, Cristina Caamaño, -ardiente discípula de Eugenio Zaffaroni- "recomendó" a Alberto Fernández una reforma de la Constitución para producir el recorte del Poder Judicial. El candidato había dicho que "jamás me convencerán de eso", pero la agrupación K volvió a la carga con su idea de "democratizar" la Justicia y "bajar la importancia" de los jueces de Comodoro Py. Completarían los ejemplos, dichos de Mempo Giardinelli, Hebe de Bonafini, Felipe Solá, Agustín Rossi, y la propia CEFK, sobre el trabajo legislativo, la economía y las relaciones con las agrupaciones sociales, el campo, la prensa, etc. Se deduce que en caso de ganar, los K irán por todo, por una rápida reposición del modelo K anterior al 2015. Y acaso sobrevenga un choque frontal con algunas definiciones de Alberto Fernández. Lo que sería terrible. Por el lado del macrismo, el Presidente y los integrantes de su estado mayor terminaron por aceptar gruesos errores y equivocaciones conceptuales y fácticas que determinaron que las mayorías les dieran la espalda en las Paso. Sin embargo, sus mensajes de campaña llaman a seguir por el mismo camino, al que prometen -ahora sí- despejar de las imprudencias y obstinaciones conocidas. Eso no es otra cosa que ir por todo. Ya lo demostraron: una vez instalados en el Gobierno en el 2015, tomaron todo, ignoraron a sus socios del frente oficialista, tomaron las decisiones sin consultar, se hundieron en el caos y detrás de ellos todo el país, y recién recordaron a los amigos cuando se les hizo imposible flotar y clamaron por el salvavidas de emergencia. Dejaron a Lilita Carrió cada día más sola y expuesta, y a los radicales soportando una fractura encubierta que tardará años en sanar. Y aún así, hoy todavía muestran una soberbia imposible de entender. Lo que hace suponer que de ganar, insistirán en ir por todo. Y el caso es que "ir por todo" parece no muy difícil de lograr, en un escenario político, donde el electorado, sin muchos fundamentos ideológicos sólidos, pasa masivamente de un bolsillo al otro, persiguiendo las promesas de volver a encontrarlos llenos de las "efectividades conducentes" que al menos le duren hasta el fin de mes.

En Jujuy, ir por todo también está a la vista. La historia relata que el peronismo, cuando fue gobierno, generalmente disfrutó de mayorías absolutas con las que condujo la provincia "a piacere". Tan grande fue su hegemonía, que hasta se dio el gusto de alternar sus conducciones, tanto por elecciones libres y democráticas, como por golpes palaciegos. El diálogo casi siempre fue una cuestión de forma y en las crisis sirvió para las fotos. La persistencia -entre otras cosas- contribuyó al desgaste y a la pérdida del gobierno. La llegada al poder de Cambia Jujuy modificó el signo político, pero replicó el modelo de control del Estado. Con la cumbre del Poder Judicial mayoritariamente cercana al Poder Ejecutivo, y con el Poder Legislativo absolutamente sumiso a los requerimientos del Gobierno, la vida política siguió siendo un monólogo oficialista. Otra vez el diálogo fue parte de una escenografía descartable: las leyes se imponen aplicando el físico y las relaciones con el resto de la sociedad son notificaciones de decisiones tomadas, algo que generalmente les cae a los gremios en los temas más importantes. Ergo: ir por todo se convirtió en un estilo, un método y un objetivo de la política. Garantiza el poder, pero en la época de los medios de comunicación y las redes sociales, es un poder cada día más endeble y de menor duración.

Es probable que en la búsqueda de triunfar en las elecciones en Jujuy, el presidente Mauricio Macri vuelva para cuando se inaugure en parte lo que será el parque solar más grande de Latinoamérica en la puneña Cauchari. Para el Presidente y el gobernador será un hito en sus gestiones. A Macri le aportará el oxígeno de una obra futurista y al GM lo acercará a la ansiada meta de convertirse en productor de energía. A MM quizá lo ayude a continuar contando a Jujuy entre "sus provincias". Al gobernador le dará el plus de una realización fuerte, que le mejorará el handicap para la interna radical nacional donde podría alcanzar la conducción. Lilita Carrió ya le dio su bendición: "Tiene el carácter necesario para conducir la UCR nacional, puede y tiene con qué" dijo el viernes la chaqueña en la Legislatura jujeña flanqueada por un sonriente GM. Es probable que Alberto Fernández llegue fugazmente a Jujuy si visita Salta el lunes 8 de octubre (después de las Paso que se realizará el 6 en la vecina provincia). La visita del candidato traería a los peronistas jujeños una alegría esperada y quizás pondría sobre las persistentes internas domésticas un piadoso manto de serenidad que los lleve al 27-O sin gruñirse y sin ponerse más zancadillas.

Como sea, las campañas van. La búsqueda del poder se convierte en tal obsesión que es un fin en sí misma. Y muchas veces, se agota en sí misma, sin pasar por el logro de soluciones para una población convocada a votar y a ganar con tanto frenesí, que también termina olvidando la razón de ser del sistema republicano que todos dicen haber elegido como el mejor.

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