El dólar y un cepo tardío

El cepo al dólar no es el problema. El problema es que se llevaron millones de dólares de nuestro país los grandes brokers económicos y financieros durante todo el gobierno de Mauricio Macri, gracias a sus medidas de liberación total de una economía que debía controlarse. Por lo menos en parte.

El cepo de esta semana es una solución tardía, parcial, y casi inútil que no resuelve la enorme sangría de dólares que ya se fueron de la Argentina, con especulaciones financieras permitidas y promocionadas por las decisiones de los sucesivos funcionarios o gerentes de las carteras económicas, que desde el 2015 formaron parte de este plan perfecto de concentración de la riqueza y el poder en la histórica oligarquía nacional. Y algunos de sus socios extranjeros. Por eso no tomaron antes esta medida. Porque estaba planeado todo. Porque nos endeudaron y defaultearon en tiempo récord. Porque cada devaluación llevaba la marca de la malicia, en un sistema de enriquecimiento "licito", robando con guantes blancos, resoluciones y decretos. Porque le metieron la mano al bolsillo de cada argentino, como jocosamente dijo un Ministro vocero la semana pasada, deteriorando la calidad de vida de esa gran mayoría que en las Paso no los votó.

Nosotros lo propusimos en octubre del año pasado en la Cámara de Diputados de la Nación, buscando un freno al colapso, incluso sin tener idea de que esto podría terminar tan mal. Junto a Ariel Rauschemberguer firmamos un proyecto de Ley para ordenar los términos de la liquidación de divisas de exportaciones, en el país, con un plazo máximo de 360 días.

Lo hicimos espantados con lo que estaba sucediendo después de que Mauricio Macri y su Gabinete dispusieran que las exportaciones podían liquidarse en el exterior.

No pueden culpar a la oposición. Ni de este ni de ninguno de los desastres autogenerados por un Gobierno que no permitió que funcione ningún mecanismo de control ni aceptó ninguno de nuestros aportes.

Siempre fuimos con propuestas. Y están escritas. Lo que ellos no hicieron hasta ahora fue dialogar ni consensuar. Si nos hubieran dejado tratar estos proyectos en el Congreso, sesionando, no hubiéramos llegado hasta acá. Nos llaman para apagar incendios, manotean cuando están contra las cuerdas.

La Argentina enfrenta, una vez más, una crisis de balanza de pagos. Éstas crisis recurrentes se presentan una y otra vez cuando la economía no genera los dólares suficientes como para pagar las importaciones necesarias y los pagos de intereses de la deuda externa. La insuficiencia de las exportaciones, única fuente genuina de dólares, es uno de los factores en la generación de estos sobresaltos. Esto empezó con la Resolución 57/2016 de la Secretaría de Comercio, por la que se establece un sistema de liquidación de divisas por exportaciones a 30 días para algunos casos, 90 para muchos y 180 para la mayoría. Pocos meses después, por Resolución 242/2016, la misma Secretaría extiende los plazos de liquidación a 5 años (mil ochocientos veinticinco días corridos) pero, poco tiempo después, con otra Resolución 47/2017 se vuelven a extender los plazos a 10 años (tres mil seiscientos cincuenta días corridos).

El dictado del decreto 893/2017, en noviembre de 2017, el Gobierno eliminó la obligación de liquidar las divisas dentro de un plazo determinado. Los argumentos para semejante norma fueron la mejora en la competitividad y el financiamiento. Sin embargo, hasta la presentación de mi proyecto, a menos de un año después, entramos en medio de una crisis de balanza de pagos que creímos sería suficiente motivo como para replantear las decisiones del Gobierno para mejorar las vías de financiamiento nacionales. Por eso lo que propusimos fue un plazo que consideramos razonable, un año, para que el exportador pueda buscar el mejor momento o que pueda financiarse durante ese año en el mercado local en pesos o trayendo sus dólares desde el exterior. Se daba flexibilidad aunque el objetivo de que no hubiera saltos en el tipo de cambio debía ser la pauta para poner límites y que los dólares ingresaran en el mercado local, lo que contribuye a las mejores condiciones de estabilidad y de financiamiento para todo el resto de las actividades productivas. Distintos gobiernos enfrentaron éstas situaciones de formas diferentes. Lo que no había pasado nunca hasta ahora era que faltando dólares, ése es el origen de la crisis, el Estado no acudiera a todas las formas a su alcance para lograr el mayor ingreso posible de los mismos. ¿Por qué no hay dólares en la Argentina? Porque permitieron ésta situación. Porque liberaron la liquidación de divisas en el exterior. Porque no establecieron bandas al valor del dólar. Porque generaron una devaluación tras otra. Porque estancaron la economía nacional, vaciaron las reservas, tomaron deuda dolarizada para volverse a llevar los dólares del endeudamiento que deberemos pagar todos los argentinos al FMI. En la Argentina que deja Macri la única competitividad que se mejoró es la de los sectores financieros y de servicios públicos, socios del Presidente. Las únicas inversiones que vimos son las que hicieron sus Ministros y amigos usando información privilegiada para ganar antes y más. Lo único serio es la pobreza y el deterioro económico de cada uno de los argentinos. Todo lo demás...era previsible desde el día que asumieron el Gobierno.

 

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