"Éste no es un plan para arreglar la Argentina, sino para soportar la crisis"

-¿Qué análisis hace del primer mes de Alberto Fernández en la presidencia?

-Básicamente hay una situación controversial, hay algunas medidas que se entienden lógicas, hay algunas otras medidas que se entienden absolutamente ilógicas y complicadas desde el futuro, pero básicamente diría que la sociedad lo que está sintiendo en este momento, es que este no es un plan para arreglar la Argentina, sino para soportar la crisis. Una cosa es que se le pida mayor contribución a los pudientes para tener un plan para la Argentina, y otra cosa es lo que se siente, que este es un plan que les pide más a los todavía pudientes, sólo para sostener la situación en relativa calma. Lo que lleva a la conclusión de que esto no nos lleva a ningún lugar, sino a estirar la agonía. Nosotros lo que estamos verificando es un cansancio con la Argentina. Lo que nos dicen de alguna manera los formularios de encuesta, es que hay muchos argentinos cansados de la Argentina. Y empieza a florecer ya de manera notable la idea de irse. En los últimos números por ejemplo, 66% de los jóvenes se iría de la Argentina si tendría la oportunidad de hacerlo; 66%, con lo cual la pregunta que deriva de ese número, es cómo se arregla un país en el que nadie se quiere quedar.

-¿Y cuál cree que fue el mayor acierto y el mayor error del presidente en estos 30 días?

-Mire, es conforme el sector con el cual usted hable. Obviamente el campo está muy enojado. Y va haber consecuencias, es decir, creo que se van a negrear marcadamente la producción agropecuaria. Por eso digo, me parece que la presión tributaria es sin sentido para la gente; la gente no cree que esto sea un plan para arreglar la Argentina, lo que va hacer es que la gente va a salir del sistema de pago. Hay lugares del país, como el conurbano bonaerense, donde ha dejado de pagar la luz el 30% de los contribuyentes. ¿Qué se hace con eso? porque cuando no paga uno, usted le corta la luz, pero cuando no paga el 30% qué hace. Es decir, estamos en el riesgo, no sé si utilizar la palabra rebelión fiscal, pero estamos en el riesgo que la gente abandone sus obligaciones contributivas. Y ahí hay que preguntarse entonces qué hacemos. Si usted habla por ejemplo con las cooperativas eléctricas del conurbano bonaerense y les pregunta cuál es la declinación de pago que ha habido el último año, le van a decir el 30%. Es decir, de diez personas, la luz siempre se pagó porque se cortaba en el momento si no se pagaba, bueno, el agua tiene todavía indicadores mayores, porque no se puede cortar. Ahora el problema es, si ya el 30% de los contribuyentes no pagan la luz en algunos núcleos urbanos, de ahí a que el comerciante deje de pagar ingresos brutos, IVA, ganancias, cuánto falta. Entonces, la preocupación, no es una crítica, porque la verdad que para gobernar la Argentina hay que estar loco, lo ha dicho claramente el ex presidente uruguayo Mujica. No hace falta un presidente en la Argentina, hace falta un mago. Ahora, fíjese como se estará viendo el exterior, en orden a la gravedad de lo que comentó, que el presidente Bolsonaro dijo hace quince días, que Argentina va a sufrir un proceso de exilio similar al de Venezuela, y el presidente uruguayo llama a cien mil argentinos a radicarse en Uruguay. Toda intervención, diría, es brutal políticamente, ponen de manifiesto qué es lo que está viendo el mundo de lo que está pasando en la Argentina, y cuál es el nivel de tolerancia que espera o que supone el presidente brasilero o el presidente uruguayo que se han expresado claramente, cual es la tolerancia que esos presidentes le asignan a la Nación Argentina respecto al plan que está implementado. Me parece que el plan está claro, el panorama está claro, no solamente lo vemos nosotros difícil, sinó que directamente lo ven desde el exterior.

-¿Y cuál considera que fue el mayor acierto del presidente?

-Y sentarse en la presidencia, pero para eso hay que estar loco, para sentarse a reparar esta situación, hay que estar realmente en una situación psíquica muy particular. Creo que la enorme mayoría de los argentinos saldría huyendo si le propusieran venir a arreglar este lío.

-¿Cuánto cree que durará la luna de miel entre Fernández y la sociedad?

-Ojalá que dure mucho, pero no suele durar mucho. Las lunas de miel ninguna, ni la de Fernández con la sociedad, ni la de los novios recién casados; precisamente se llaman así por eso, el frasquito de miel siempre es muy chico.

-Algunos estiman que podría llegar hasta un año...

-No, no creo. En el estado de ánimo que veo, no. Yo vivo en la localidad de Trenque Lauquen que es un lugar rico de la provincia de Buenos Aires, estamos hablando de una producción agropecuaria importante, y para llegar a casa recorro la avenida principal con el 15% de los locales comerciales cerrados, donde no hay problemas de dinero ni problemas sociales. Los comerciantes me dicen que están vendiendo la mitad de lo que vendían. Entonces la pregunta es, cuánto más pagan ingresos brutos, IVA, ganancias. Cerrar un local en Trenque Lauquen, para estos pueblos tan tradicionales, significa que una familia tuvo 30 años su negocio y ha tenido que cerrarlo. Con lo que significa para la familia el cambio cultural brutal de perder la actividad de toda la vida. Bueno, estamos en ese momento de la desintegración de lo conocido. Cuánto dura, eso es para videntes no para un encuestador.

-¿Cómo cree que se está desarrollando la relación entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner? ¿Está interfiriendo en la gestión o está dejándolo hacer?

-Y es imposible, Alberto está muy apretado, está como Hitler en la segunda guerra mundial, la demanda adelante y Cristina atrás. Es difícil, muy difícil. Por eso por lo menos le agradezco que se haya sentado en el sillón como presidente.

-¿Y cómo lo ve con Cristina?

-Esa es la gran pregunta. Lo único que no se recomienda en situación de crisis, es doble comando. Argentina está en una crisis terrible y con un doble comando. Así que hay muchos tira y afloje dentro del gobierno que se van a tener que resolver. Ahora, el problema es, en qué dirección. Eso es lo que no sabemos. Mucho tiempo en doble comando no se puede estar; imagínese un barco hundiéndose con dos capitanes. Es imposible.

-¿Y para usted quien es el jefe de la oposición actualmente? ¿Existe?

-No hay oposición. Obviamente Mauricio Macri no es ni lo será. Ese es otro problema de la Argentina. Hay que crear inmediatamente un liderazgo alternativo. Ahora, ¿hay mucha gente que se quiere sentar a arreglar la Argentina? Creo que hay mucha gente que quiere ser diputado, senador, cobrar, protestar, quejarse pero ahora, ¿hay mucha gente que se quiera poner los guantes y meter la mano en esto? Yo creo que no.

-¿Cree que Alberto Fernández podrá construir una fuerza política propia?

-Mire, sería un milagro. Yo, por supuesto, como vivo acá, como mis hijos y mis nietos viven acá, les deseo lo mejor, pero no tienen las mejores cartas. Está en una situación muy complicada. La demanda de la Argentina es urgente y no hay recursos. Todo el mundo necesita cosas ya, y no hay con qué satisfacer eso.

-¿Y cómo cree que va a seguir esto?

-A ver, hemos llegado hasta acá porque siempre hemos creído que podíamos salir fácilmente de cualquier situación, y si usted está educada en la respuesta de crédulos, no soy yo la persona más indicada. No soy un crédulo, no lo soy. Me parece que estamos en problemas muy serios. Ni Alberto, ni Cristina, 45 millones de argentinos estamos en problemas serios. Ellos se van tranquilos no hay drama, ahorran. Mauricio ya está viajando por el mundo, tranquilo, pero 45 millones de personas no sabemos para dónde disparar.

-¿Y qué le queda por hacer al argentino común?

-Primero darse cuenta. Insistimos con estas cosas porque no nos damos cuenta ¿no? La psicología dice que todo cambia cuando uno se da cuenta, y pareciera que los argentinos no nos damos cuenta, y que así como se hizo no es. Si este es el resultado así como se hizo en todo sentido, por derecha, por izquierda, por el centro, así no es. Obviamente si este es el resultado así no es. Ahora, no veo situaciones de novedad, ideas nuevas, sangre nueva, es insistir con lo mismo.

-En síntesis ¿Cómo cree que esto va a seguir? -En síntesis, recemos. Mire como será la situación que un ateo como yo le digo que recemos.

-¿No hay alguna salida?

-No la veo. Hoy no la veo. Y me parece que tampoco la ven ellos. Lo grave no es que no la vea yo, lo grave es que no lo vea el poder. No tienen un plan para continuar, pero no es que no lo tienen porque son ellos. No lo tiene nadie. Si la dirigencia argentina tuviera un plan, o hubiera tenido alguna vez un plan, no hubiéramos llegado hasta acá. O nos explotó la bomba nuclear o nos agarró un tsunami o la dirigencia argentina no pudo con lo que tenía que hacer. Y desde hace mucho tiempo, no es de hoy. El deterioro de la Argentina tiene ya setenta años. A mí me parece que estamos frente a un problema fenomenal de dirigencia, de calidad, de lucidez dirigencial. Digo que si no empezamos a pensar de otra manera, si seguimos pensando en lo ya hemos pensado y probado, no salimos.

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