Sobre la importancia de la lectura hoy

Durante diciembre pasado, volvió a ponerse en el tapete, la cuestión de la importancia de la lectura; por sobre todo, para que sea un hábito frecuente en los jóvenes.

Nos referimos, por supuesto, a la lectura de libros pues ninguno discutirá – hoy por hoy – que lo normal en la gente es leer, en cantidad, los breves y, por lo usual, mal redactados textos que aparecen en las redes sociales. Leer libros es una práctica enriquecedora en todo aspecto. No sólo por que ayuda a manejar un vocabulario más amplio, abre nuevas puertas a la imaginación y permite redactar mejor, sino por el hecho de que favorece una útil práctica del pensamiento, de la deducción, de la creación de proyectos.

Si quisiéramos traer aquí ejemplos históricos no podremos eludir el recuerdo al General José de San Martín quien se trasladaba de un sitio a otro, en plena guerra, acompañado por su biblioteca. Los libros que la componían formaban, para El Libertador, elemento imprescindible para el éxito de sus propósitos. Imposible dudar la importancia que tiene cualquier intento destinado a impulsar la lectura; para lo cual correspondería también desarrollar fórmulas que fomenten la concurrencia a las bibliotecas públicas que las hay – y en gran número – en toda la Argentina.

Cuando uno se pone a analizar la vida de algunas personas que han quedado en la Historia, suele descubrir que los libros siempre fueron parte de su existencia. Enrique Pavón Pereyra (1921/2004) – biógrafo de Juan Domingo Perón – en una entrevista que le hice cuando era director de la Biblioteca Nacional, me comentó que el general leía todas las noches antes de dormirse. Es más, cómo había aprendido el método de lectura veloz, ciertas noches – siguió diciéndome Pavón Pereyra – hasta tres libros consecutivos pasaban ante sus ojos. En esa misma línea, actuales colaboradores de Gustavo Beliz, secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de la Nación, afirman que el funcionario “puede llegar a leer tres libros en dos horas”. Pero lo que tal vez resulte más revelador sea conocer que los mayores exponentes del mundo cibernético, creadores de redes sociales y del mundo virtual… ¡mantienen la costumbre de leer libros en forma cotidiana! En efecto, Bill Gates, Mark Zuckerberg y Warren Buffet – por sólo nombres a tres de los más famosos – tienen en su agenda diaria marcado el espacio para la lectura de libros.

Es más, consultados al respecto, fueron unánimes en afirmar que leer libros cada día es una de las herramientas que entienden como imprescindible para mantener su liderazgo empresarial. Bill Gates explicó que la lectura – por noche – de no menos de una hora en cada ocasión, está entre las prioridades que no piensa modificar en su vida. Lee, en especial, Historia de la Ciencia y biografías de científicos. En total, unos 50 libros por año. Esta conducta del fundador de Michosoft es – entiendo – digna de ser tenida en cuenta por todos nosotros.

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