"La segunda ola de contagios podría llegar en verano, pasando diciembre"

-Hay evidencia en otros países que tras pasar el pico de contagios tuvieron un rebrote de Covid-19. ¿La provincia pasará por eso?

-Los rebrotes son esos peligros que están latentes, eso va a surgir dentro de una misma provincia. Este virus se va a quedar en forma endémica y ya no epidémica, sino que va a ser existente en esta temporada y la que viene, si no hay vacuna. El brote es una realidad, quizás nosotros tardemos más en tener el brote por la alta afectación que hemos tenido en nuestra provincia. Si uno se pone a ver los datos que teníamos cuando estábamos cerca de los 18 mil casos, al multiplicarlo por 10 o por 15, son cerca de 200 mil o 300 mil personas contagiadas, lo cual es un 25 o 30% de la población. Si vamos a los óbitos también hay que multiplicarlo 2 o 3 veces. Según datos de colegas, sobre la mortalidad en San Pedro, el exceso de muertes para igual período, comparado con los años 2018-2019, aumentó de 58 a 206 óbitos, lo que indicaría que habría aumentado 3.5 veces o sea un 250% aproximadamente. Así que significa que lo que se ve como situación de la epidemia es la punta del iceberg, pero abajo hay un problema mucho mayor en cuanto a números e impactos sobre la comunidad.

-¿Se viene una segunda ola de contagios en la provincia?

-Nadie puede hacer futurología ni dar un pronóstico certero. Por ejemplo, hoy Estados Unidos está en la tercera ola de contagios. Entonces son rebrotes que se producen cuando se relajan las medidas de cuidados y restricciones. Pero repito, la cuarentena es necesaria en un hogar de ancianos, pero a nivel provincial ya no, porque ya hemos pasado por arriba con todos los casos que tenemos. La segunda ola de contagio, según muchos colegas de Buenos Aires y de otros lugares, se cree que pueda ser en verano, pasando diciembre. No es que el virus se ponga la malla en esa época, sino que cambia todo el movimiento de gente que antes estaba resguardada y sale a airearse un poco, o a la playa. Entonces hay un nuevo universo de personas susceptibles que, por situaciones climáticas, vacaciones, etc, sale a exponerse.

Tenemos que acostumbrarnos a vivir con esta enfermedad, la gente tiene que ser consciente vaya a donde vaya de tener todos los cuidados. La segunda ola eventualmente puede afectar más a las personas mayores de edad que a los jóvenes, que han hecho el primer escudo de inmunización de la población.

-¿Cree que a esta altura de la pandemia sirve hacer una cuarentena estricta para evitar un rebrote?

-A esta altura ya no. El "tsunami" nos pasó por arriba, tuvimos muchas desinteligencias en el manejo y hoy es otro el escenario. Ahora debemos cuidar a las personas mayores, sobre todo a los ancianos que están en hogares. De pronto hay otra mirada, por ejemplo, ahora uno podría decir que hasta los chicos de jardín pueden retomar sus actividades, porque las evidencias hablan de que la contagiosidad y la enfermedad en niños es muy baja, casi insignificante, y pueden tener la enfermedad más afuera que dentro de la escuela.

-¿El retorno de los vuelos de cabotajes podría incidir en la situación epidemiológica de la provincia?

-Ante esta pregunta diré dos cosas importantes. En cuanto al tema de los vuelos, no se ha demostrado que sean un lugar donde existan contagios, de alto riesgo. Obviamente que salir a la calle tiene un riesgo, pero con las precauciones, restricciones y distanciamiento que hemos aprendido, se pueden reanudar los vuelos. De hecho, hace rato lo hicieron varios países. Así que no vendría para nada mal que se hagan aperturas y se sigan manteniendo todas las medidas de precaución, sobre todo en el aeropuerto, adentro y afuera del avión. Con respecto a los viajes vía terrestre, tampoco tiene mucho sentido que existan controles que, son lentos, complicados y tediosos. ¿Cuál sería el beneficio de controlar?, si sabemos que todas las provincias han pasado o están pasando la epidemia. Por ejemplo, cuando en un momento la provincia de Formosa recién empezada y no tenía casos, por supuesto que la restricción en esa provincia era lógica. Pero aquí nos pasó un "tsunami" por arriba y tener de nuevo las restricciones no tendría ningún beneficio.

-¿La vacuna llegará a fin de año?

-La vacuna está próxima. Para que se tenga una idea, las otras vacunas de paperas, de sarampión, han tardado un promedio de cuatro u ocho años de estudios para que salgan. Esto está saliendo en menos de un año. Entonces, es un proceso muy acelerado ahora. Por supuesto que la tecnología ahora es diferente. Antes muchas se hacían con virus atenuados, con inactivos, y eso era dificilísimo hacerlo a gran escala. Hoy se hace con ingeniería genética. Entonces la ventaja de esto es que se pueda hacer a gran escala, pero las etapas clínicas para que tengan eficacia y seguridad se tiene que completar en tiempo y forma, si no se someten a tener más riesgo en el uso de las personas por esta vacuna. Yo estimo que, como los científicos lo creen, el año que viene, pasando abril o mayo, haya vacuna, pero no estará disponible para todos. No es que estará en la farmacia del barrio.

-¿Qué se sabe a nivel científico de las posibles reinfecciones y de los efectos prolongados?

-Antes del primero de noviembre estamos por reportar a una revista científica de la Sociedad Argentina, sobre una serie de casos de posibles reinfecciones, 15 casos. Junto a otros colegas de la provincia aportamos siete casos y los ocho restantes de Buenos Aires. Si aceptan el reporte y si cumplen todos los requisitos va a salir en noviembre o diciembre.

Eso es para discutirlo, lo cual pone en alerta que las personas pueden tener una reinfección, una reactivación de la enfermedad o una forma prolongada de la enfermedad, casi crónica, es decir durante meses y no de por vida. Con esto quiero decir que se ve con frecuencia pacientes que vuelven a tener el episodio después de un período de total bienestar y sin tener más síntomas. Después está otro grupo que puede tardar semanas y algunos meses de tener una solapada de cuadros respiratorios, de dolor de cuerpo, de cansancio, de fatiga crónica, etc.

Existen dos posibilidades que las personas puedan volver a contraer el cuadro y puedan reactivar la infección que tiene no curada, porque los anticuerpos que se piden realmente no reflejan la realidad de la salud del paciente. Muchos pacientes vuelven a tener el cuadro con los anticuerpos negativos. Entonces es una enfermedad de la que no tenemos mucho conocimiento.

-Argentina se encuentra en 6º lugar en casos absolutos y 120º en testeos. ¿A qué adjudica que en un país con 44 millones de habitantes se encuentre en la misma posición que otros con un mayor número, por ejemplo: Brasil, México y Estados Unidos?

-Las epidemias y las enfermedades tienen un perfil según el nivel de desarrollo de cada país y cada región. Hace un mes y medio Argentina estaba por debajo de Austria y Australia que alcanzaba los 30 o 40 mil casos. Entonces, si uno ve el comportamiento de la epidemia, tiene mucho que ver con lo que hace el Gobierno, con las medidas que toma, acertadas o no, oportunas o tardías, etc. Pero también tiene mucho que ver con la cultura y la educación del pueblo, cómo respeta las instituciones y qué capacidad de liderazgo tiene. Todo ese combo maldito es el que empeora los índices. Obviamente que llama la atención que el país más rico del mundo tenga el peor manejo de la epidemia.

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