43% de la producción en Jujuy la llevan mujeres

Recientemente se recordó el Día Internacional de las Mujeres Rurales que reconoce su rol en el sistema agrícola productivo. En Jujuy gran parte de la producción es de agricultura familiar y ellas son eje en el 43%, al tiempo que llevan adelante otros roles en la familia y por las necesidades del sector.

 

El rol de madre, esposa y en la ruralidad como productoras, limitan su acceso y participación a espacios públicos y colectivos.

 

"Las mujeres en el campo y especialmente en agricultura familiar, campesina, indígena cumplen un rol fundamental en el ámbito productivo como en el mantenimiento del recurso genético, de las semillas. Son las encargadas de la agricultura a escala familiar para asegurar el sustento de las familias", explicó Carolina Marengo, referente de género de la Secretaría de Agricultura Familiar (SAF).

El 15 de este mes se recordó el Día Internacional de las Mujeres Rurales que se celebra desde 2008, establecido por las Naciones Unidas, para reconocer la función y contribución decisivas, incluida la seguridad alimentaria y erradicación de la pobreza.

"El 43% de la mano de obra está en manos de la mujer rural. Y en ese sentido es tan importante su aporte de mano de obra, pero no así el reconocimiento de las tierras, que están solo en un 10% en manos de las mujeres con su titularidad", precisó Marengo."El resto sigue siendo una titularidad masculina, por herencia, por tradición, pero también por mandato social y eso es algo que intentamos transformar, que se haga real si son las mujeres las que manejan los recursos, las que deciden la producción y las que llevan adelante los complejos productivos, también poder ser titulares de las tierras que trabajan", agregó.

La funcionaria explicó que además del rol en la agricultura para asegurar el sustento familiar y la crianza de animales para consumo, y se superpone con el doméstico y de cuidado de las familias. En pandemia lo vinculado a la educación a distancia recae en ellas.

En Jujuy están inmersas en las producciones según la zona. En la Puna están vinculadas a la cría de llama, están en el ciclo completo, la cría de animales, faena, esquila, procesamiento de la fibra, hilado y en la producción de artesanías.

Marengo dijo que desde la Secretaría de Agricultura Familiar acompañan a organizaciones de mujeres artesanas que elaboran sus producciones con diseños ancestrales o adaptándolos a la moda que les posibilita llegar a mercados nacionales e inclusive internacionales.

En otras zonas bajas hay agricultoras, criadoras de ganado menor, de cabras, ovejas, elaboración de quesos artesanales, con mucha tradición y muy requeridos por el consumo local y turístico. "Aunque las situaciones son muy diversas, pero en general en las familias la titularidad recae sobre los varones, aún cuando las herederas directas son mujeres, por decisiones por mandatos familiares o a la sociedad patriarcal son ellos los que asumen la titularidad.

Pero también inciden en esa realidad cuestiones de arrastre como el acceso a la educación, al manejo de la lecto-escritura, la capacidad de poder leer para llevar adelante las gestiones, y en el cuidado familiar que llevan". Sin embargo, Marengo destacó que los roles de representación que asumen comienza a cambiar desde los jóvenes porque en las comunidades de pueblos originarios, indígenas y otro tipo de organizaciones civiles, comienza a haber mayor representación de mujeres como miembros y encargos jerárquicos, aunque aún sigue siendo asimétrico.

"El que la mujer participe de estos espacios no significa que tenga poder de decisión o que su palabra sea escuchada, y aun así no puede hacerlo plenamente porque no deja de tener múltiples cargas familiares que hacen que este rol social se ve interferido por cantidad de roles que tiene que cumplir en lo doméstico", dijo.

Un día de trabajo de la mujer rural relatado en primera persona

Comprender el rol de la mujer rural supone conocer la rutina diaria de trabajo, de extendidas jornadas y de diversidad de conocimientos para llevar adelante producciones, familia y en el caso de la jujeña Gloria Mamani, de Palma Sola, también implica la representatividad lograda en la labor por lograr derechos y atender necesidades para el sector. “Mi abuelo fue tropero, mi papá también, mis hermanos tienen otros trabajos y los fines de semana ayudan y como yo vivo acá soy la pata fundamental para la producción”, dijo la mujer residente en el paraje Santa Fe donde hacen ganadería vacas, animales de corral, cerdos, cabras, ovejas, huevos para el mercado local.

“Nos levantamos a las 5 a 5.30 tomamos un par de mates amargos y al corral a ordeñar, después volver a desgranar el maíz y a cuidar a los animales del corral. Preparo la cuajada, queso, a veces dulce porque no todos los días ordeñamos, otros días mi papá tiene que salir al campo y yo me quedo a ver los animales”, relató. También tiene dos hijas, una de 4 y otra de 15. Ahora le preocupa la sequía ya que toman agua del arroyo Santa Fe y debido a que tienen vacas preñadas y deben ponerlas en potrero para evitar que vayan a parir en el monte pero no llega agua al potrero, y del arroyo apenas da para el consumo.

El problema de la tierra llevó a que se organicen en la zona y Mamaní es dirigente, cuyas gestiones la llevaron a luchar por las necesidades del sector con una organización campesina y eso devino en convertirse en una coordinadora de la Secretaría de Agricultura Familiar de la región de Ramal y Valles de Altura. Por ello formularon varios proyectos ante la falta de agua, que afecta a muchos productores de toda la zona, por lo que esperan respuesta en noviembre. De hecho, desarrollaron proyectos consiguiendo cuatro para el NOA, que incluyen a los de Palma Sola, y consisten en pozos someros de no más de 30 metros por comunidad o familias, cisternas placa y riego a goteo.

Asistencia en distintas regiones

Marengo explicó que el proceso de aislamiento impidió la presencialidad pero se sigue el impulso a los grupos de mujeres para fortalecer las tareas que vienen realizando, apoyando cuestiones organizativas y de comercialización “Tenemos una deuda con respecto a figuras legales que permitan la comercialización, normas impositivas y sanitarias que contemplen la realidad productiva a pequeña escala de las pequeñas campesinas indígenas, siempre poniendo énfasis en esos grupos conformados por mujeres que son muchos los que se dedican a las artesanías, la producción de quesos, de huevos, hortalizas, es muy amplio”, agregó. Recordó que la Secretaría de Agricultura lanzó medidas contemplando la situación de emergencia.

En la Quebrada el inicio del aislamiento los encontró en plena cosecha y cuyos intermediarios no pudieron entrar, generando pérdida de gran parte de la producción y de la producción de quesos, que muchos dejaron; y en Puna afectó en la de carne. Para ello aseguró que la Secretaría de Agricultura Familiar desarrolló un programa de asistencia También desde la Secretaria hicieron acompañamiento para aquellas mujeres que no cobraron el IFE a través de la asignación familiar por no tener carga de familia, pudieran acceder a cobrarlo.

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